La elección del semental PRá

Escrito el 14 enero , 2003 por

El semental ocupa un lugar preponderante entre los temas de cría, dada la enorme importancia que de su uso se deriva. Un gran semental puede hacer una ganadería e incluso, una estirpe. Uno malo puede destrozarla y marcar secuelas de muy difícil erradicación.
Dentro de la cría de purasangres árabes no hay nada que genere tanta pasión como la elección del semental. Y dada la enorme antigüedad del purasangre árabe existen muchísimos escritos y tratados al respecto. En la historia del purasangre árabe se pueden encontrar desde los sementales del Rey Salomón hasta los del profeta Mahoma, recordados aún hoy por sus nombres y características. Son míticos los sementales de Abbas Pashá, virrey de Egipto, gracias a cuyo desmesurado afán coleccionista su sangre todavía se conserva hoy en prácticamente todo el mundo.

Si pretendiéramos esquematizar en líneas muy generales la política que se sigue respecto a los sementales en los principales países criadores nos encontraríamos, comenzando por nuestro país, con una situación variada.

En España, por ejemplo, hay una total libertad para la elección de sementales por parte de los ganaderos. No existe un estándar o unos parámetros mínimos de calidad y en general, los ganaderos tienden a elegir sementales criados por ellos mismos (caso de las ganaderías más grandes) o en su defecto, sementales de Cría Caballar asignados a su zona o sementales de la comarca (caso de pequeños criadores). No obstante, poco a poco empieza a abrirse paso la contratación de cubriciones de sementales contrastados, campeones en morfológicos o la importación de sementales extranjeros de probada calidad.

En cuanto a la Yeguada Militar, durante muchos años ha venido utilizando sementales propios, pero en los últimos años no han dado tan buenos resultados y las adquisiciones realizadas de sementales no han sido relevantes.

La cría polaca, otro ejemplo, está mayoritariamente en manos del Estado y salvo raras excepciones, sólo utilizan sementales criados por ellos, si bien es de resaltar que tienen un elaborado programa de “creación” de sementales. En general, los futuros sementales son preparados para carreras de velocidad y posteriormente, son presentados en un campeonato nacional con el cual consiguen ejemplares con altas puntuaciones en concursos morfológicos y al mismo tiempo, con un palmarés deportivo, cosa muy deseable, ciertamente, para un semental.

En Egipto, la EAO (Egypcian Agricultural Organization) lleva a cabo un programa de cría parecido al desarrollado por nuestra Cría Caballar, aunque sólo utilizan sementales de líneas puras egipcias. En los últimos años, los ganaderos particulares están efectuando importaciones de ejemplares relevantes y contrastados, siempre de líneas puras egipcias, con lo que están mejorando sensiblemente el nivel de la cría de su país.

La exigente Alemania
Alemania tiene una de las políticas más exigentes para sementales que existe y hay una Comisión Calificadora que juzga y puntúa a los sementales que obligatoriamente le son presentados y su aprobación es requisito ineludible para poder criar con un semental. Esta durísima política ha hecho que el nivel de cría de Alemania se sitúe entre los mejores del mundo y sus productos son respetadísimos en la competición internacional.

Estados Unidos es el mayor productor de caballos árabes del mundo y existe un nivel de competencia tan grande que allí a nadie se le pasaría por la cabeza criar con un semental que no fuera campeón o que no tuviera una progenie de contrastadísima calidad.

El sistema de Sweepstakes, especie de bolsa de premios a que sólo se inscriben los productos de los sementales de mayor calidad, hace que en la práctica no se utilicen caballos simplemente buenos o poco relevantes.

Con una política así es natural que sean los líderes en la producción de purasangres árabes. Los más resaltable es que hasta hace unos veinte años, Estados Unidos era el mayor importador de purasangres árabes del mundo.

Brasil es una fuerza emergente en los últimos años en el mundo del caballo árabe gracias, fundamentalmente, a las importantísimas adquisiciones de sementales de extraordinaria calidad, sobre todo de EEUU, pero también de Egipto y Polonia. Habiendo comprado extraordinarios sementales y pagado por ellos sumas superiores a los quinientos mil dólares, los resultados no podían hacerse esperar y hoy por hoy, Brasil es uno de los mayores y mejores exportadores de purasangres árabes. Un ejemplo a seguir y algo que nos debería hacer meditar seriamente.

Sólo los mejores
Visto el panorama, resaltan con claridad varios puntos. El primero, que es absolutamente necesario, definitivo, establecer los más altos estándares de exigencia en la selección de sementales. Ya sea mediante la imposición de normas de calificación como en Alemania, ya sea por propia decisión de los ganaderos de utilizar como sementales sólo lo mejor de lo mejor. En un mundo cada vez más competitivo y cercano, tendrán éxito sólo los mejores y en caballos árabes esto es fácilmente contrastable gracias a los campeonatos internacionales que tenemos. España en este momento está bastante rezagada en ese aspecto y hoy por hoy, sólo hay dos sementales de nivel internacional de líneas españolas puras con la calidad y el nivel para permitirnos avanzar en un proyecto de cría nacional: “Arabian Beauty” y “Borneo”.

Ambos han sido contrastados en los más importantes campeonatos: el Campeonato del Mundo de París (“Borneo” fue tercero en 1996), el Campeonato de Europa (“Arabian Beauty” ganó su categoría en los tres años que se presentó), la Copa de las Naciones (ambos han sido primero y segundo en sus respectivas categorías), los Campeonatos Nacionales de Inglaterra y España (ambos han ganado sus categorías y han sido campeones); en fin, unos palmarés de auténtico lujo. Y son de líneas puras españolas y están a disposición de quien quiera utili zarlos. En realidad, estamos convencidos de que si realmente queremos elevar el nivel de cría de este país, sólo deben usarse sementales como éstos o mejores.

De hecho, “Borneo” ya ha producido en Inglaterra una potra, “Estonia”, hija de “Estepa”, Campeona del Mundo, que ha sido dos veces campeona y reserva de campeona junior en el Reino Unido, la segunda vez en el Campeonato Internacional de Towelands, una de las cinco únicas competiciones en Europa que tienen la categoría A de ECAHO y aquí en España tiene un potro, nacido en la ganadería de los Hermanos Rafael y Jaime Cabezas, que dará mucho que hablar.

Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de criar purasangres árabes es que un árabe debe parecer un árabe. En otras palabras, en el purasangre árabe no es solamente importante el genotipo, sino que es también sumamente trascendente el fenotipo, su apariencia, su tipo, que lógicamente no es sino el reflejo exterior de su carga genética hereditaria.

Producto humano
Esta aparente obviedad es, sin embargo, olvidada muchas veces por los ganaderos que no tienen presente hasta qué punto el purasangre árabe es un producto humano, el producto de una cuidadosa y sapientísima selección hecha por el hombre. Todo en él armoniza en síntesis insuperable la funcionalidad más perfecta y la belleza más sublime.

Así tenemos, por ejemplo, que el purasangre árabe debe tener ollares amplios y finos, lo que le permite tomar con mayor facilidad el aire al galopar, o las cañas cortas y finas, de huesos compactos y condensados, lo que le permite galopar sobre superficies muy duras e inhóspitas, etcétera.

Nos damos cuenta de que los instrumentos más importantes para llevar a cabo esta selección son evidentemente los progenitores y éstos, está claro, deben ser de la mayor calidad posible siempre. No tiene sentido criar con ejemplares de baja calidad.

Ahora bien, por la naturaleza misma del caballo, el factor mejorador de una ganadería es el semental. Damos por sentado que las yeguas madres son de gran calidad y de hecho, aquí en España, nuestras yeguas tienen en general un magnífico nivel. Que los pastos, el agua, la alimentación y el terreno son los adecuados, que el trato a los caballos y su cuidado tanto veterinario como de manejo son óptimos, que el ejercicio y la preparación que reciben son los indicados, etcétera. Con todo esto resuelto, el único factor que permitirá un adelanto cualitativo en una ganadería es el uso de un semental idóneo y con características realmente sobresalientes.

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