“Gitana”

Escrito el 13 enero , 2010 por

No supe discernir su último tranco. Egoísta de mi propio yo, pasé por alto su cadencia, el ritmo tranquilo y sosegado que salvaba a cada instante mi enfatizada proclama de profesor. Sin ella, mis palabras dejan de tener verdadero sentido. No encuentran el apoyo necesario para que la explicación encaje con la práctica.

No supe discernir su último tranco.

Egoísta de mi propio yo, pasé por alto su cadencia, el ritmo tranquilo y sosegado que salvaba a cada instante mi enfatizada proclama de profesor.

Sin ella, mis palabras dejan de tener verdadero sentido. No encuentran el apoyo necesario para que la explicación encaje con la práctica. Se altera implacable, el asiento, la posición… y el valor añadido e incalculable de la seguridad del pequeño aprendiz.

Sus ojos sabios, atentos a mi gestos, mostraban la complicidad de sus años de experiencia Dios sabe en qué lugares, dejándome a mí el protagonismo… de su maravillosa eficacia.

Cojo su silla y cabezada como gesto final, de la que la vida implacable continúa, para que otro pequeño animalito ocupe su lugar. ¡No por ello, dejaré de guardar en mi corazón un lugar para ella! Sería ingrato, banal, e injusto dejarla caer en el olvido.

Permiten que disfrutemos de ellos, tengamos la honestidad de recordarles, como lo que son, bellos, honorables y siempre dispuestos a una nueva galopada.

Para ?Gitana?, una poni mucho más lista que yo. Seguro que allí donde esté, correrás libre, junto a mi yegua ?Perla?.

Almacenado en: Tu Rincón

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