Tercer triunfo de Jesús Garmendia

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, hizo la entrega del trofeo a Jesús Garmendia
La VIII Copa Presidente del Gobierno finalizó con un nuevo triunfo de Jesús Garmendia. El donostiarra pasó con dos caballos a la Final y se impuso con “Lord du Mont Milon”, con el que había estado muy cerca de ganar la pasada edición. Garmendia ya suma tres triunfos en esta competición, cada uno con un caballo diferente.
Tras dos pruebas calificativas, en la que según el puesto en cada una se otorga una puntuación, los veinte binomios mejores clasificados disputaron en la tarde del domingo la Final.
La prueba fue un Dos Mangas. En la primera Javier Trenor diseñó un trazado formado por doce obstáculos y quince esfuerzos, con muy pocos respiros. La prueba tuvo un triple (fondo/vertical/fondo) condicionado a cuatro trancos a un vertical, y un doble (vertical/fondo). El fondo que cerraba el trazado, en calle con un vertical previo, ocasionó problemas a más de un jinete, al cometer su única falta.
Primitivo Nieves (“Viking van Hael”) y Ana Mateos (“Kasandra 12”) cometieron su única falta en el fondo que cerraba el recorrido. También estuvo cerca Jesús Garmendia con “Malice des Bergaries”, que derribo el vertical previo, o Cristino Torres, que con “Olanda K” hizo sus cuatro puntos en el primer obstáculo.
Sólo un jinete pudo terminar sin faltas, Ricardo Jurado con “Procasa Julia des Brumes”. El jinete de El Espinar y la hija de “Libero H”, volvieron a estar magníficos, como en la grande del día anterior.
A la segunda manga pasaron los diez mejores clasificados, haciéndolo en orden inverso al resultado de la primera.
Jesús Garmendia fue de los primeros en salir con “Lord du Mont Milon”. El donostiarra hizo un cero en un tiempo de 39,73, que se convertía en reverencia. Casi a continuación lo hizo, Cristino Torres también terminó sin faltas con la poderosa “Olanda K”, pero lo hizo en un tiempo de 45,10 segundos que le permitían estar segundos. También terminó sin faltas Primitivo Nieves con “Vicking van Hael”, haciéndolo en un tiempo de 45,76 segundos.
Jesús Garmendia quería mejorar el registro que tenía con su primer caballo con “Malice des Bergerais”, para meter más presión a los dos últimos jinetes. El donostiarra cometió un derribo en el primer obstáculo, pasando a totalizar ocho puntos tras las dos mangas.
Ana Mateos salió decidida con “Kasandra 12”. La amazona de Córdoba hizo un gran concurso con su yegua alemana y quería poner la rúbrica. Tras estar nuevamente espectaculares, volvió a cometer un derribo en el último obstáculo, cuando había marcado un crono de 40,66 segundos.
Todo quedaba en manos de Ricardo Jurado y “Julia des Brumes”, ya que con un nuevo recorrido sin falta se hacían con el triunfo. Al sevillano hubo que esperarle unos minutos, ya que sufrió una caída en la pista de ensayo con la hija de “Libero H”. Jurado optó por cuidar cada uno de los saltos, en busca de un doble recorrido sin falta que le llevaba al triunfo. Cuando lo estaba rozando, cometió su falta en el último obstáculo.
Con estos resultados, Jesús Garmendia fue el ganador de la prueba con “Lord du Mont Milon”, llevándose los doce mil euros para el ganador. El jinete de la Cuadra Vidau se hacía con su tercer triunfo en esta competición. El propietario de su caballo, Carles Vilarrubí, lograba el triunfo por segunda vez, llevándose también los doce mil euros para el propietario del caballo ganador.
Cristino Torres fue segundo. Primitivo Nieves terminó tercero. El cuarto puesto lo ocupó Ricardo Jurado, mientras que Sergio Álvarez Moya fue quinto con uno de los dos caballos con los que disputó la Final, “Wisconsin 111”.
Cristina Toda no corrió
Cristina Toda había finalizado sin faltas las dos pruebas previas con “Cashmere”, logrando su pasaporte para disputar la Final. Al término de la segunda jornada, el primer jinete reserva, Felipe Guinato, hizo una denuncia verbal al jurado, ya que la madrileña había sacado de las instalaciones del Club de Campo a su caballo al término de cada una de las dos jornadas. El reglamento de la competición especifica que no se pueden sacar los caballos de las instalaciones, y hasta ese momento, nadie se había dado cuenta. En esos momentos, el delegado de la Federación se puso en contacto con el jefe de cuadras, para ver si era cierto que el caballo no se encontraba en las instalaciones. Al tiempo, el presidente del jurado telefoneó a Cristina Toda, que certificó que se había llevado al caballo a su casa.
A primera hora de la mañana, Felipe Guinato se arrepentía lo acontecido, y decidía marcharse tras correr la prueba de 1,35 metros. Un grupo de jinetes se pusieron en contacto con el presidente del jurado, con el objetivo de recoger firmas para que Cristina Toda pudiese correr. Según informaron a Ecuestre OnLine, la totalidad de jinetes estaban de acuerdo y llamaron a Cristina Toda, cuando faltaban dos horas para iniciarse la prueba, para que viniese a correr.
La amazona madrileña se presentó en el Club de Campo, vio el trazado y comenzó a montar a su caballo en la pista de ensayo. Fueron momentos de incertidumbre, ya que todavía no estaba confirmada su participación. En esos momentos, cuando apenas quedaban menos de veinte minutos para el inicio, se realizó la recogida oficial de firmas. Según informaron a este medios los jinetes, si lograban la totalidad de firmas podría correr. Al final Cristina Toda se quedó pie a tierra, ya que dos jinetes no quisieron firmar: Sergio Álvarez Moya y Antonio Mariñas, según informormaron a Ecuestre On Line.
Cristina Toda comentó a este medio que se encontraba disgustada por como había acontecido todo. “En ningún momento negué que había sacado el caballo del club, y soy la primera en reconocer que me había equivocado. Quiero agradecer el apoyo que recibí de una serie de jinetes y eso fue lo que me motivo a correr. Tomé la decisión de sacar el caballo de las instalaciones ya que tampoco había ninguna zona adecuada para que estuviesen todos los caballos. Unos los tenían en los boxes del concurso y otros los tenían en sus cuadras del club. A pesar de mi error, me siento disgustada por la falta de compañerismo. Hablé por la mañana con Felipe Guinato, que se ha comportado como un señor, y retiró la denuncia verbal que había realizado. Felipe está muy disgustado y que comentó que se había equivocado. Sin embargo, hubo dos jinetes que no han querido firmar”, comentó la amazona madrileña.
Felipe Guinato era el primer reserva, y tras marcharse, Sergio Álvarez Moya pasó a ocupar ese puesto, por lo que el asturiano pudo correr con dos caballos.
Entrar en el fondo
Escribir reglamentos es fácil, crear las vías necesarias y suficientes para su cumplimiento, ya es otro tema. La Real Federación Hípica Española lleva varios años atrincherada tras las normativas, para no querer ver la realidad de nuestro deporte. Reglamenta, pero no articula métodos efectivos para que la reglamentación se cumpla. En la forma, todo está bien, en el fondo, muy poco funciona. Pero al parecer, basta con que parezca que funciona. Y así nos va.
A Cristina Toda no le dejaron correr hoy la final del Trofeo Presidente del Gobierno. Lo sentimos, “Pinky”, siempre pagan los más débiles. Un jinete se acercó al jurado en la tarde-noche del sábado y comentó que la amazona no tenía su caballo estabulado en el recinto del Club de Campo, que lo había llevado el viernes a dormir a casa y también el sábado. El jurado y el delegado se pusieron en marcha y confirmaron la veracidad del comentario. Y a Cristina no le han dejado correr hoy, porque el reglamento de la competición no permite estos viajes extramuros.
El comentario quizá haya sido inocente o quizá intencionado. Yo creo que más bien lo segundo. Es decir, todos estamos convencidos que lo segundo, que había beneficiados de la exclusión. Y sin embargo, al denunciante o denunciantes hay que reconocerles la razón. Porque la tienen. Si la normativa dice que no se puede abandonar el recinto del concurso, no se puede. Es decir, ni una palabra crítica por nuestra parte para la denuncia. Aunque eso sí, nos van a permitir el calificativo de “evitable”. En la vida, todo se mueve en torno a una balanza con dos platillos y las formas también tienen su valor para conseguir la obtención del equilibrio.
Lo ocurrido hoy en Madrid ha sido desagradable. Un mal síntoma, sin duda, para el deporte hípico español. Desagradable y complejo, porque podría decirse que muchos tienen razón para defender su postura. Pero nos parece que es, ante todo y puestos a buscar una conclusión positiva, significativo de situaciones que se vienen sucediendo en los últimos años y que es preciso atajar. Que la RFHE debe afrontar y atajar, ya.
Nos parece que ya ha llegado el momento de hacer públicamente algunas preguntas: ¿para qué están los jurados, los comisarios y los delegados federativos? ¿Si Cristina Toda salía con su caballo del recinto del Club de Campo, cómo se puede explicar que fuera necesaria una denuncia para que ellos actuaran? A la vista del “buen funcionamiento” del sistema, ¿pueden garantizar que el caballo de Cristina Toda fue el único que salió? ¿Qué medidas de control había tomado el comité organizador? ¿Nunca se va a sancionar a los jueces, delegados y comités que sólo actúan cuando hay denuncias de terceros?
Es obvio que si hubiera habido un mínimo control por parte de quienes cobran por ejercerlo, a esta situación no se habría llegado.
Es incuestionable que existe por parte de la RFHE y de sus delegados una permisividad notable en los últimos años respecto de las limitaciones de los movimientos de caballos. En este caso, por ejemplo, no se podía salir del Club de Campo, pero mientras que unos caballos estaban en boxes portátiles, otros dormían a centenares de metros en los suyos habituales y nadie controlaba sus movimientos. El caso particular del Club de Campo con la competición organizada estos últimos días ya tiene precedentes en campeonatos de España en los últimos años, de todas las categorías, con la RFHE y sus delegados, mirando siempre hacia otro lado. Es decir, sin querer ver lo que sucedía. En esta atmósfera de permisividad, ¿tenemos que hablar de café para todos?
Yendo aún más allá, también hemos observado un curioso comportamiento federativo al “nombrar” como delegados suyos, es decir, como veladores del cumplimiento de las normas federativas en beneficio de todos y garantizando un trato pulcro para todos, a personas con notable y pública vinculación en sus actividades remuneradas dentro del deporte hípico con las entidades organizadoras. Hemos llegado incluso a que en ocasiones, el trato con dichos delegados es complejo, pues en realidad no se sabe si se está hablando con el representante federativo o con un representante del comité organizador. Esta es una situación que se debe evitar, pues tal y como estamos en el momento presente, no se sabe si el delegado se preocupa más de los intereses del comité organizador o de los que justifican su función en las competiciones, es decir, del cumplimiento del cumplimiento de la normativa que afecta a jinetes y caballos.
Hoy se han vivido momentos desagradables en el Club de Campo-Villa de Madrid. Cristina Toda no ha podido correr, pero aunque comprendemos su disgusto, nos parece que su caso puntual no es lo esencial del asunto. Es un síntoma más. Lo determinante es que el sistema no funciona, que la distancia entre lo que está reglamentado y lo que en la práctica se exige y aplica es enorme y que la RFHE debe tomar el toro por los cuernos y marcar unas pautas de obligado cumplimiento para todos. Pero con todos los eslabones de la cadena haciendo su trabajo con eficacia. Sobre todo, los que son eslabones remunerados.
Martínez Bastida ganó la última prueba de 1,35 metros
Mariano Martínez Bastida fue el ganador de la última prueba de 1,35 metros con “Teleco Tamorkus”, prueba en la que tomaron parte ochenta conjuntos. El murciano realizó el mejor tiempo de la veintena de jinetes que terminaron sin faltas. El burgalés Guillermo Díez-Delgado, afincado en la actualidad en Murcia, ocupó el segundo puesto con “Quince 32”. El tercer puesto lo ocupó Pedro Mateos con “Porland”.









