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Cómo desarrollar el sistema muscular

El camino del éxito competitivo en el mundo hípico es largo y complicado. No sólo consiste en cómo montamos o afrontamos la tensión nerviosa a la hora de competir. Hay que saber cómo comprar caballos de calidad y mantener una infraestructura que permita acudir a las competiciones en las mejores circunstancias. Si fallamos en uno solo de estos puntos, podemos comprometer seriamente nuestros resultados.
Una parte también importante y, a veces, infravalorada es cómo proporcionamos al caballo los medios necesarios para que, físicamente, pueda afrontar los retos de nuestro deporte. Si el caballo goza de buena salud y bienestar, “está que se sale”, puede ser más difícil la monta, pero seguro que va a atacar su trabajo con otro aire. Si la temporada de competición es larga, si la distancia o velocidad es un reto, o si tenemos que buscar resultados en una fecha específica, más vale utilizar todas las herramientas a nuestro alcance para lograr el máximo rendimiento.

La segunda fase del entrenamiento consiste en desarrollar el sistema muscular del caballo. Se supone que después de la primera fase de paseos en duro y cuestas cortas, el caballo ha empezado a desarrollar su masa ósea y está mejorando la calidad de su cartílago, y también esta empezando a reforzar su dorso y las babillas. Ahora, el caballo tiene una forma física que ha sido desarrollada por el trabajo de base que hicimos anteriormente, y es precisamente la necesaria para podernos fiar de su cuerpo y aumentar el trabajo para ajustarlo a nuestra disciplina.

Aunque no se deje de hacer el trabajo de densidad de hueso, se puede reducir este ejercicio para aumentar las horas de trabajo de pista, los laboratorios de Salto o para introducir galopes, dependiendo de la disciplina que practiquemos.

Como todo con el caballo, la clave es cambiar el trabajo gradualmente. Si el caballo está paseando en duro una hora y media, seis días por semana, cuando se empieza la segunda fase, se puede seguir este mismo trabajo tres días por semana e jornadas de trabajo más fuerte, pero de poco tiempo (quizás, de media hora a 45 minutos) con un calentamiento de media hora de duro o cuestas. Al final de la fase, el caballo puede estar trabajando en pista varios días por semana y puede trabajar en campo sólo los días “flojos”.

El trabajo en cuestas es importante, porque estresa el sistema muscular y cardiovascular sin tener que hacer las distancias o velocidades que pueden causar lesiones. Lo más fácil es tener cuestas de distintos tamaños, e ir aumentando el número y tipo de cuestas según el aguante del ejemplar al trabajo. Se pueden hacer las cuestas al paso, al trote y también algunas a galope. Se debe observar al caballo para ver si está preparado para aumentar el trabajo, fijándonos en como mete los pies, si estira la cabeza adecuadamente o si trabaja con equilibrio y con la respiración adecuada. Si se le nota cansado, se reduce el trabajo y se repite varios días seguidos, o incluso se puede intercalar un día fácil entre los días de más trabajo.

Si trabajamos siempre en la misma cuadra, terminaremos teniendo referencias de los trabajos bases y cómo coge forma cada ejemplar que viene. Tendremos la cuesta para los principiantes para los potros, la cuesta para trotes y galopes, la cuesta mediana y la cuesta avanzada. Tendremos medidos los paseos en duro, para asegurar que no estamos acortando los trabajos. También mantendremos un diario para saber el trabajo que ha hecho el caballo, cuándo le tocan los herrajes, vacunas, desparasitación, dentista y pruebas de sangre. Esto sirve como referencia entre un año y otro, y facilita que un mozo o amigo pueda ayudar con los trabajos en campo.

Ciencia detrás de la idea
Existen tres tipos de células musculares. Hay dos tipos de células para trabajo de corta duración a velocidad, y un tipo para el trabajo lento, pero de duración más larga.

Las células musculares pueden ser ajustadas con el trabajo que realiza el caballo. Aunque no se puede cambiar la proporción de cada tipo de células musculares, (“un velocista nace, no se hace”), se puede entrenar para alargar la distancia que aguanta el animal y se puede mejorar la velocidad del caballo que aguanta una distancia larga.

Para la velocidad punta con distancias cortas, en una célula muscular, no hay un factor variable: o contrae o no contrae. Con un entrenamiento correcto y especifico, la célula puede aumentar en su tamaño y una célula de mayor tamaño tiene mayor fuerza. Hay estudios que nos demuestran que el trabajo intenso con distancias medidas desarrolla músculos rápidos de mayor tamaño. Si se compara este tipo de trabajo al del atleta humano, es equivalente a los ejercicios con velocidad en cuestas cortas o correr subiendo escaleras o trabajo con pesas.

Ahora bien, el trabajo para aumentar la capacidad de distancia (“fondo”) hace que las células musculares se dividan y se aumenten en número. El trabajo para distancia es lento y largo, sin cambios en la velocidad ni en la intensidad. Se empieza con una distancia que aguante el caballo con facilidad y se va aumentando poco a poco, siempre mirando su recuperación y capacidad de trabajo. La idea es aumentar la distancia hasta que aguante algo más que lo que exige la competición. Ahora bien, hay algunas disciplinas que requieren que el caballo utilice la competición para subir su nivel de forma física. En Raid o en Concurso Completo, la planificación de la temporada de competiciones se convierte en imprescindible, para llegar a las distancias requeridas en los concursos internacionales.
Así que la filosofía es clara: si quiere velocidad, hay que hacer que las células aumenten de tamaño con trabajo intenso y corto. Si quiere distancia y aguante, hay que hacer que se dividan para aumentar su número con trabajos largos y lentos. Esta es la razón de la diferencia de aspecto entre los caballos de carreras y caballos de Saltos o Doma. Estamos trabajando para fines distintos y desarrollamos los músculos de maneras distintas.

Doma y Saltos
Las disciplinas de Doma y Saltos requieren un nivel de masa muscular tremendo, con un esqueleto de hueso y cartílago fuerte. Esto quiere decir que no se deben buscar atajos en la primera fase, y se tiene que seguir con este trabajo mientras aumentamos el desarrollo muscular en la pista.

Para estas disciplinas, los sistemas cardiovascular y respiratorio son importantes, pero no son claves, como puede ocurrir en las carreras, el Completo o el Raid. Por esto, la segunda fase de entrenamiento es la más importante para estas disciplinas (Doma y Saltos) y es lo que más hacen. Este es el momento de concentrarnos en los trabajos específicos de la disciplina y asegurar que el caballo tenga los conocimientos necesarios para afrontar su nivel de concurso.

Esta etapa se hace antes de empezar a competir en niveles importantes. Las carreras y concursos se deben hacer a nivel social o regional, donde nos podemos concentrar en cómo está actuando el caballo. No es el momento de ir siempre “a ganar”. Hay que guardar el ego y dejar a los niños que se lleven la escarapela. Ahora tiene la oportunidad para obligar al caballo de Doma a trabajar las esquinas de una manera equilibrada. Es el momento en que se puede aprovechar y decidir cuál es el calentamiento óptimo para el caballo.

Se puede forzar las llegadas al caballo de Saltos para que estire el cuello y bascule bien. Para el caballo de Completo, es el momento de hacer un par de recorridos sin tener los ojos “inyectados de sangre”, para que sea más controlable en los concursos importantes y asegurar la rectitud de línea y que baten en el sitio adecuado.

Al final de esta etapa de trabajo, el caballo debe estar cogiendo una forma física importante, donde se ve un aumento en la masa muscular y un brillo en el pelo que refleja su salud y bienestar. El caballo tiene que demostrar ganas de atacar el trabajo y estar, en general, de buen humor. Ahora abrimos la puerta a la temporada de competición y la última fase: afinar el sistema cardiovascular y respiratorio.

Exigir un buen suelo
La superficie demasiado dura o demasiado profunda puede perjudicar al caballo y causar lesiones de todo tipo. En general, una pista algo dura es mejor que una pista demasiado blanda. Si el caballo pisa en una superficie de más de 12-15 centímetros de profundidad, tiene la tendencia de estresar la babilla, el dorso, el suspensor y otros tendones.

Una pista dura puede hacer daño al ligamento “check” y a los menudillos. Se nota en los caballos de Saltos, porque se hacen daño cuando aterrizan, y suben cada vez menos en los recorridos. Una señal clara de que la pista es demasiado dura es que la línea blanca del casco se pone rosa.

Planificar la temporada
A principio de temporada, hay que sentarse y planificar las metas del año y decidir dónde y en qué nivel queremos competir. Primero se eligen los concursos más importantes, para decirlo de alguna manera, dónde queremos “ir a ganar”. Desde estas fechas, se hace una cuenta hacia atrás, para decidir cuándo hay que empezar el “trabajo base”, para iniciar el desarrollo del esqueleto del caballo. Luego, se programa el tiempo para aumentar la masa muscular y, lo último de todo, se trabaja el sistema respiratorio.

También hay que programar las fechas de las competiciones, de tal manera que el caballo esté en forma para el concurso importante, con algunos de menor relevancia antes, para hacer “practica y puntería”, pero sin pasarse; para poder tener el caballo fresco y con ganas de correr en el concurso clave. También hay que dejar algo de margen, por si el caballo tuviese alguna lesión o problema de salud leve, donde pudiese perder algún día de trabajo.

La fatiga: enemigo nº 1
Si se decide poner un caballo en forma, hay que aumentar el trabajo. Esto supone un riesgo para el caballo de sufrir lesiones, causadas por no parar a tiempo o por no percibir cuándo no está preparado para ese aumento de trabajo. Si no se incrementa gradualmente y a tiempo, el caballo empezará a dejar su comida o no beber bien. Se le notará “bajo”, su pelo no va a brillar, no tendrá ganas de trabajar y estará de mal humor. Más importante: la fatiga puede hacer que el caballo pise mal y aumente el riesgo de lesión radicalmente; el animal tendrá agujetas por el aumento de ácidos lácticos y un sinfín de complicaciones. Si quiere poner su caballo en forma, hay que asegurar no pasarse y que la fatiga no se convierta en un problema.

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