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Escrito el 25 octubre , 2005 por admin
Hasta ahora hemos revisado tres razas que se desarrollaron en Estados Unidos para el trabajo con el ganado y la práctica de las diversas disciplinas de la monta Western. En este y el próximo número vamos a ver con agradable sorpresa otras razas, que nosotros tenemos “muy a mano”, y que se están utilizando en Estados Unidos con gran éxito para el mismo fin. Empezaremos con el caballo Árabe.
Los primeros caballos Árabes parece ser que llegaron a Estados Unidos poco antes de la Guerra de la Independencia. Nathan Harrison de Virginia importó el primer semental Árabe en 1725, del cual se dice que produjo alrededor de 300 hijos de su cruce con yeguas locales. También se sabe que el primer presidente de los Estados Unidos, George Washington, montaba un caballo Árabe.
El primer intento de cría de caballos Árabes en USA se puede atribuir a A. Keene Richard que viajó por los desiertos de Oriente Medio entre 1853 y 1856, trayéndose consigo varios sementales y dos yeguas. Por desgracia su programa de cría cayó victima de la Guerra Civil y ningún animal sobrevivió.
En 1877, el por entonces General Ulises S. Grant visitó a Su Imperial Majestad el Sultán de Turquía, Abdul Hamid II, quien le obsequió con dos sementales Árabes de sus reales cuadras, “Leopard” y “Lindentree”. El primero fue posteriormente entregado a Randolph Huntington, quien subsecuentemente importó dos yeguas y dos sementales de Inglaterra en 1888. Este programa de cría de caballos Árabes, si bien limitado, debe ser considerado como el primero de USA.
La Exposición Universal de 1893 celebrada en Chicago tuvo una gran influencia en la popularidad del caballo Árabe en EE.UU. Entre todos los países participantes, Turquía atrajo la atención de los espectadores con una exhibición “oriental” que contaba con 45 caballos Árabes, entre los cuales estaba la yegua “Nejdme” y el semental “Obeyran”, que se quedaron en el país para constituir los caballos fundadores del nuevo registro, pronto a constituirse.
Siglo XX
Poco después de la Exposición Universal se hicieron mas importaciones de caballos Árabes desde Inglaterra y Egipto por criadores importantes como Spencer Borden, quien importó veinte animales entre 1898 y 1911 a su Interlarchen Stud, y W.R. Brown que se trajo veinte caballos de Inglaterra, seis de Francia y siete de Egipto entre 1918 y 1932.
Una de las más significantes importaciones tuvo lugar en 1906, cuando Homer Davenport, con el soporte del Presidente Theodore Roosvelt, obtuvo permiso del Sultán de Turquía para traerse veintisiete caballos Árabes puros del desierto a su rancho de cría “Davenport Arabians”.
En 1908 se formó la Arabian Horse Club of America (hoy conocida como Arabian Horse Association), publicándose un stud-book que fue inmediatamente reconocido por el Departamento de Agricultura de USA lo que permitió dar al Registro el estatus de “nacional” y ser en único para caballos Árabes de pura raza. Setenta y un caballos fueron registrados en aquel entonces.
En 1921 el Ejército organizó el “Plan de Cría” del servicio de la Remonta para producir y mejorar los caballos de la caballería. Se adquirieron varios sementales de diversas razas, entre ellos seis Árabes, que se repartieron en varias áreas para que pudieran cubrir yeguas locales de forma gratuita. De esta forma el Gobierno comenzó el Stud-Book de las medias razas que registraba a los potros cuyo padre fuera un Purasangre o un Árabe y éste a su vez dio origen al registro del Medio-Árabe y del Anglo-Árabe conjuntamente con el del Árabe puro en las asociaciones correspondientes.
Otra importación importante tuvo lugar en los 1920, cuando el Kellogg Ranch fundado por W. K. Kellogg, famoso por los cereales procesados para el desayuno, trajo entre 1926 y 1927 diecisiete caballos selectos del prestigioso Crabbet Stud de Inglaterra a su rancho de Pomona, California.
Poseer un a ganadería de Árabes se convirtió en un símbolo de estatus social cuando otras familias adineradas siguieron la misma moda. Así por ejemplo, Joseph Draper importó cinco caballos Árabes de España en 1934 y J.M. Dickinson trajo una yegua de Egipto, otra de Brasil y siete mas de Polonia.
En los años cuarenta las importaciones de caballos Árabes a USA decrecieron, ya que los programas de cría del país se desarrollaron sobre las anteriores importaciones pero en 1957, con la muerte de Lady Wentworth, Crabbet Stud se dispersó y los americanos aprovecharon para importar el máximo de caballos posibles dada la solera que había tenido aquel centro de cría inglés, si bien también tuvieron lugar importaciones desde Alemania, Polonia, Rusia, España y Egipto.
Después de la Segunda Guerra Mundial el caballo Árabe comenzó a ganar más y más popularidad al reconocérsele sus cualidades, y también los shows y concursos para caballos Árabes tuvieron un importante auge, incluyendo más y más pruebas en sus programas de competiciones. Estos programas incluyeron diversas pruebas de monta Western, monta “a la inglesa” y raids de resistencia.
Competiciones Western
Además de las típicas pruebas Western en las que normalmente toman parte los caballos Árabes, valga la pena mencionar que en 1964 también se incluyeron en el programa de competiciones los “Arabian Ranch Horse Trials”, un evento de tres días diseñado como un duro test para que caballos Árabes pudieran demostrar su capacidad para realizar todas las tareas y requerimientos de un caballo de rancho.
Sobre un terreno de 6.000 acres, a campo abierto y con un rebaño de mas de 300 reses, los caballos eran puntuados individualmente en el lazado de terneros, recortar y separar reses, lazar en equipo, rodear los rebaños y otras tareas de rancho, como llevar un ternero sobre la montura, mantenerse quieto y parado “atado al suelo”, cargar con un saco de pienso y atravesar terreno con troncos.
En la actualidad Reining es la prueba de monta Western que cuenta con más adeptos entre los aficionados al caballo Árabe en EE.UU., por lo que recientemente se incorporó la Arabian Reining Horse Asociation.
Morfología ideal
Ciertamente, la morfología del caballo Árabe es diferente de la del Quarter Horse, si bien hay que tener en cuenta que pueden haber mas diferencias entre caballos de la misma raza para diferentes utilidades que caballos de diferentes razas para la misma utilidad.
El caballo Árabe posee unas cualidades estupendas ideales para cualquier actividad que requiera agilidad, velocidad, pronta respuesta, suavidad de aires y capacidad para soportar el estrés del trabajo, como las diferentes disciplinas que componen la monta Western.
Su cuerpo que podría perfectamente delimitarse en un cuadrado, es muy flexible y permite al animal reunirse fácilmente. Posee una delicada, bonita y pequeña cabeza unida a un cuello largo y arqueado que se une al dorso que es corto (posee una vértebra menos) con una cruz bien definida. Tiene un costillar bien arqueado, una grupa un tanto plana pero musculosa y unas espaldas oblicuas con pecho medianamente amplio. Sus extremidades de cañas cortas, son finas pero con buenos tendones y los cascos pequeños pero muy duros.
Un caballo Árabe con un fuerte y natural “sentido vacuno” es poco común en la raza. Además algunos de los que lo poseen no son capaces de utilizar ese potencial debido a los distintivos cuartos traseros y su alineamiento que muchos caballos Árabes poseen que limitan su habilidad de agacharse bien bajo con sus extremidades posteriores bien recogidas bajo su abdomen.
Esta típica posición propia de los caballos de “cutting” y de trabajo con ganado permite al caballo seguir mejor los rápidos movimientos de la res. Es por ello importante que un caballo Árabe para estas disciplinas posea una conformación que difiera de su típico estándar. La conformación típica de las caderas y corvejones del Árabe están mejor adaptados para galopar de forma fácil, ligera y con poco gasto de energía, a través de millas de arena del desierto.
Escrito el 11 octubre , 2005 por admin
Todos los caballos necesitan forraje. ¿Por qué? ¿Cómo funciona? ¿Qué le sucede cuando pasa por los dientes del caballo…? Si entendemos la función que tiene, tomaremos mejores decisiones a la hora de elegir el tipo, en función de la calidad y las necesidades del caballo, lo que redundará en una sensible mejora en su rendimiento.
El forraje pasa por los labios, entonces la lengua lo lleva a los dientes, específicamente a los molares, detrás de donde le ponemos el filete. Los molares trituran el forraje en pequeños trozos y este se mezcla con saliva, que se mueve por el esófago hasta que llega al estómago. Así pues, el primer requisito para digerir bien el forraje son unos dientes en buen estado. Por esta razón, si el caballo es mayor y tiene problemas dentales, hay que elegir un forraje más fácil de masticar, pues este tipo de caballos realmente no tiene las herramientas necesarias para el proceso de la masticación. Por esta razón también es importantísimo cuidar los dientes del caballo durante toda su vida. También hay que recordar que todo caballo tiene la necesidad psicológica de comer forraje, ya que en la naturaleza buscan y picotean forraje unas 18 horas diarias. Si no le proporcionamos suficiente forraje, terminará cogiendo vicios, como comer sus heces, madera, sus mantas, la pared de la cuadra o lo que sea.
La masticación en la boca del caballo tiene que proporcionar suficiente saliva para lubricar el camino. Si el caballo no mastica lo suficiente, puede que falte saliva y por lo tanto la humedad necesaria en el estómago. Esto puede causar gases e impactación.
El heno pasa por el estómago y por el intestino delgado sin que sea digerido. Es en el intestino grueso (de unos 20 metros) donde se absorbe el agua y se digiere el forraje. Los caballos procesan el heno con la fermentación y esta es la razón por la que se clasifican como “fermentores de colon”, y por lo que puede haber tantos problemas cuando algo va mal en su sistema digestivo.
Los caballos no pueden digerir el heno por sí solos, y necesitan las enzimas (celulase y hemicelulase, entre otras) que rompen las paredes de la planta. El caballo utiliza literalmente billones de bacterias y protozoos en el colon para proporcionar las enzimas necesarias para digerir la fibra, bacterias que cambian según el tipo de alimentos que recibe el caballo. Esta es la razón por la que hay que efectuar los cambios en la dieta del caballo lentamente, durante varios días, y si se debilita la flora intestinal con viajes, enfermedad, competición, etc., hay que fortalecerla y no estresar demasiado al caballo, hasta que esté de nuevo en condiciones de digerir bien su forraje.
Los ácidos grasos volátiles constituyen el elemento producido y absorbido con el agua. La digestión de los ácidos grasos volátiles puede proporciona hasta el 70% de la energía que necesita un caballo normal. En el proceso de la digestión del heno se producen también en el intestino grueso varios tipos de vitaminas B.
Digestibilidad
Todos los forrajes contienen elementos que no son digestibles (hemicelulosa, celulosa y lignina). La cantidad de forraje que puede digerir el caballo, depende de la cantidad de microbios que hay en su flora intestinal. Esto es muy distinto a la digestibilidad del azúcar y del almidón que se cifra en un 95%. La parte de forraje que el caballo no puede digerir se convierte en heces, que, lógicamente, no aporta nutriente alguno, pero cuyo transcurso a través del sistema digestivo ayuda a mantener la salud del sistema intestinal, siempre y cuando el porcentaje de su contenido en el forraje no sea excesivo.
La calidad de heno es muy importante en el mantenimiento de una digestión correcta:uno bueno no debe contener ningún elemento perjudicial para la salud del caballo (polvo, suciedad, moho, contaminantes, etc.) y debe proporcionar los nutrientes necesarios.
Es muy importante no dar más de dos kilos de pienso o cereales en una sola toma: el estómago del caballo no es muy grande y si hay demasiado pienso en él, el almidón pasa al colon, se fermenta junto con la fibra, baja el PH y aumenta el ácido láctico. Este cambio de PH mata las bacterias que digieren el forraje, y las bacterias muertas producen toxinas que pueden causar cólicos u otros problemas relacionados con ellas (por ejemplo, laminitis).
Los forrajes con gran cantidad de materia indigestible, como la paja, pueden causar impactación si no hay suficiente cantidad de bacterias en el intestino. Si se proporciona demasiada poca fibra, el caballo no se sentirá satisfecho y pueden empezar a aparecer los problemas y vicios relacionados con falta de forraje. Por esta razón, los caballos necesitan fibra en sus dietas, y mucha más que los seres humanos.
La elección
Todos los forrajes deben ser limpios y oler bien, sin polvo ni moho, pero no nos podemos fiar siempre de la apariencia del forraje. Hay variaciones de contenido nutritivo que a veces nos cogen por sorpresa a los que tenemos que comprar heno. Por ejemplo, si recibe un camión de heno de una finca local, y observa que los caballos están realmente bien, pero el año siguiente compra de la misma finca, incluso del mismo prado y los caballos no lo comen bien y pierden peso ¿Cuál es la diferencia?
Factores diferenciadores
Los factores que afectan al contenido nutricional y a si los caballos lo encuentran apetecible o no, son los siguientes:
El tipo de planta: las legumbres como la alfalfa tienen más proteína que el heno a base de fescues, pero una alfalfa de mala calidad puede tener menos proteína que un buen heno de prado a base de fescues.
La madurez de la planta: las plantas endurecen cuando maduran y se forma el tallo, de forma que cuanto mas pared celular tiene la planta (caña de las herbáceas), menos contenido nutritivo tiene. Cuando la planta tiene un tallo grueso y semillas, el nivel proteínico baja y entonces ya no es apropiada para animales que necesitan niveles proteínicos más altos, como caballos en crecimiento o yeguas lactantes. Sin embargo, este tipo de heno puede ser muy bueno para caballos en descanso o caballos maduros en trabajo medio. Hay que saber lo que necesita el caballo antes de ir a comprar el forraje.
La cantidad de hoja en el heno: está relacionada con la madurez de la planta y esto es importantísimo en la alfalfa. Cuando va madurando la planta la proporción entre hojas y tronco disminuye. La cantidad de hoja también está relacionada con el almacenamiento. Si se cambia mucho de sitio o se hace de manera demasiado brusca (tirando las pacas al suelo, por ejemplo), se cae la hoja y se pierde.
Condiciones ambientales: cuanto más sol haya recibido el forraje, más azúcar contendrá. Cuanto más rápido haya crecido, más tallo habrá y el forraje será menos digestible.
Fertilizantes utilizados: si se añade nitrógeno, aumenta la producción de la planta y aumenta el nivel proteínico.
Disponibilidad de agua: si hay poca agua, la velocidad de crecimiento se ralentiza y el forraje es más digestible, porque se acumulan los azúcares. Sin embargo por esta misma razón, los forrajes producidos en temporadas de sequía, pueden perjudicar al caballo que ha padecido laminitis o que está en riesgo de padecerla.
La temporada en que se corta: el primer corte, en primavera, después del invierno y con los días más cortos produce unos forrajes con menos lignina y por tanto más digestibles. El heno de verano, que ha pasado calor y soportado largos días de sol es de menos calidad. Si el heno ha crecido en otoño, pasa menos calor y soporta días más cortos, y además tendrá suficiente azúcar en el tallo para ayudar a la planta a pasar el invierno.
La hora del día a la que se corta: las plantas hacen la fotosíntesis durante el día, de forma que, si se corta el heno de día tendrá más azúcar y con mejor sabor. Sin embargo, si tiene un caballo con problemas de insulina, no sería apropiado, especialmente si se corta muy por la tarde.
El almacenamiento: las pacas pueden acumular calor, pueden fermentar y acumular moho si están incorrectamente almacenadas. Almacenar heno sin empacar presenta los mismos problemas.
Análisis de calidad
La manera de asegurar la calidad de su heno es hacer análisis de vez en cuando y trabajar con su proveedor para que mantenga la calidad del forraje que proporciona.
Los análisis más usuales son los siguientes:
Materia seca: se calienta una muestra y se determina el porcentaje de la muestra que se evapora por diferencia de peso. Este porcentaje es agua y lo que queda es la materia seca.
Proteína Bruta: (CP – crude protein): se determina midiendo la cantidad de nitrógeno en la muestra. Se supone que toda proteína es nitrógeno en un 16%. La calidad de la proteína no se mide. El heno está considerado mejor cuanto más alto nivel proteínico tiene, esto sucede hasta llegar a proporciones en las que se comienzan a acumular cantidades desproporcionadas de nitrato.
Fibra Bruta: (CF – crude fibre): se hierve una muestra en un ácido y después en una solución alcalina para quitar los carbohidratos solubles y dejar la fibra y minerales. Esta prueba no descarta los carbohidratos estructurales que son indigestibles o sólo parcialmente digestibles. Cuando sube el nivel de fibra la calidad baja. Este es un método antiguo que ahora se determina utilizando un detergente neutro de fibra.
Detergente de Fibra Neutro (NDF – neutral detergente fibre): indica celulosa, hemicelusa y lignina. Cuánto más alto sea el resultado del NDF más madura será la planta y menor calidad tendrá.
Detergente de Fibra Ácido – (ADF – Acid detergent fibre): indica celulosa y lignina y representa la fracción de NDF más indigestible. NDF-ADF = hemicelulosa, una fuente energética lentamente fermentable que es muy apropiada para caballos con requisitos energéticos bajos, como caballos en descanso o en trabajo suave.
Grasas (Crude Fat): estima los lípidos solubles en grasa pero no estima cuál será la cantidad que va a absorber el caballo.
Minerales: es un importante factor para equilibrar la dieta o prevenir una ingestión excesiva de ciertos minerales que podrían causar problemas (por ejemplo, niveles excesivos de potasio, en caballos que padezcan parálisis periódica hiperkalémica (HYPP).
Energía: se calcula el nivel proveniente de carbohidratos, grasas y proteína con pruebas de fibra y proteína.
Hay pruebas más comunes para saber los niveles de azúcares en el heno. Estas pruebas son apropiadas para caballos con problemas específicos de dietas, por ejemplo, si sufren de “Cushings”, laminitis o mioglobinuria.
Cundo se hacen análisis periódicamente, hay que utilizar siempre el mismo laboratorio para asegurar que los protocolos de prueba sean los mismos y para reducir variaciones en resultados. El laboratorio debe mantener procedimientos documentados de métodos, control de calidad y su validación y coste.
La compra
Hay diferencias enormes en calidades y cantidades de nutrientes entre unos forrajes y otros, por lo que se debe buscar un vendedor con una buena reputación y contrastar su producto con análisis para asegurar la calidad de lo que su caballo recibe. La mejor manera de comprar heno y otros tipos de forraje es acordando un precio por tonelada y en camiones que sepamos lo que cabe de antemano, si es que no tenemos la posibilidad de pesarlo. El peso de una paca pequeña puede variar entre 18 y 23 kg, o sea, que si acordamos precio por paca, nos pueden infringir una merma del 22%, lo cual es bastante habitual. Hay personas que revisan cada etiqueta en el supermercado para asegurar que se llevan a casa el mejor producto, pero luego compran heno sin tener una información fiable sobre su calidad y su cantidad.
En cuanto a los proveedores de heno, hay que ser consistente en el tipo de heno que se adquiere y la manera más fácil es comprar forraje siempre de la misma finca o proveedor que sirve a una zona específica. A largo plazo, el proveedor va a terminar entendiendo que el tipo de heno y la calidad que proporciona es importante y, si viene con una calidad inferior, debe devolver el camión. Hay que ser muy claro y comunicar que no es aceptable un heno quemado, con moho o húmedo. Además si lo permite una vez, los envíos siguientes irán a peor.
El tipo de heno que necesita depende del tipo de caballo que tenga en la cuadra. Si los caballos están en descanso o trabajo ligero, hay que traer un heno bajo en proteínas y alto en fibra. Si los caballos están en competición o trabajan más fuerte, un heno con algo de alfalfa o “ryegrass” no vendrá mal.
Forrajes en España
Hemos hecho una serie de análisis de forrajes en nuestro país y las conclusiones son interesantes. Tenemos buenos forrajes y en general, hemos encontrado forrajes limpios, correctamente secados y sin moho ni polvo (¡o por lo menos lo que nos ha mandado los participantes!). Se ve que normalmente hay sol en nuestra región porque el contenido de nutrientes y azúcares es alta. Pero a veces nuestras raciones no están equilibradas porque la concentración de nutrientes de nuestro forraje es diferente entre nuestras regiones y diferente a su vez de la de los forrajes que se encuentran en el resto de Europa y Estado Unidos.
Escrito el 10 octubre , 2005 por admin
Poco a poco en Occidente se están aceptando y practicando las terapias y medicinas milenarias de Oriente para tratar y curar tanto a personas como a animales. En este artículo la licenciada en la materia Sara Soldevilla explicará la práctica de la Medicina Tradicional China (MTC) con el caballo a través de la Digitopuntura (o acupresión) y el Masaje Shiatsu (una adaptación japonesa de masaje más rítmico, pero basado en los mismos principios).
La medicina Occidental utiliza el enfoque científico hacia la salud en el que el tratamiento se lleva a cabo cuando se ha manifestado la enfermedad. Suele tratar simplemente los síntomas y no el origen de la enfermedad o problema. La Medicina Tradicional China (MTC) funciona además como medida preventiva, antes de que se manifieste la enfermedad o lesión. Ofrece otro enfoque más amplio y “holístico”. Algunos casos responden mejor a la medicina occidental y otros a la medicina oriental como, por ejemplo, casos de enfermedad o problemas crónicos o de dolor. En muchos casos, las dos prácticas pueden complementarse perfectamente, y conviene trabajar con veterinarios , herradores y entrenadores para añadir más opciones a la hora de tratar al caballo. En otros casos, la MTC puede dar resultados cuando la medicina occidental no ha podido.
En cualquier caso, hay que recordar que estas terapias no sustituyen a los cuidados veterinarios: si un caballo está enfermo o lesionado, se debe llamar al veterinario. Después podrá determinarse si estas terapias beneficiarán a tu caballo.
Origen
La digitopuntura es un arte terapéutico originado en Oriente hace milenios, pero fue en China donde se sistematizó hace más de 4000 años. Se aplica utilizando presión con los dedos, manos, puños y codos. Precede a la acupuntura (que es lo mismo pero practicado utilizando agujas) y se ha practicado con animales desde entonces. En la China de hoy los veterinarios rurales suelen ser acupuntores, así que algo deben tener estas terapias si han seguido funcionando con resultados positivos hasta nuestros días.
Con este enfoque holístico, además del tratamiento en sí, cuando se me llama para tratar a un caballo lo primero que hago es observarlo en su entorno, con otros caballos, su dueño, suelto y montado. Hago preguntas a su propietario o a la persona que se responsabiliza de él sobre su comportamiento en general, tiempo suelto, estabulado, rutina de ejercicio, herraje, trabajo dental, silla que se utiliza, dieta, época del año en la que se encuentra mejor o peor, etc., es decir, que miro al caballo dentro de su entorno para determinar qué ocurre y cómo tratarlo tanto de forma preventiva como cuando ya existe un problema.
Los chinos ven al universo en constante movimiento y en función del equilibrio entre el yin y el yang, donde todo está conectado y es interdependiente; polos opuestos que se complementan entre sí como femenino y masculino, oscuro y claro, frío y caliente, deficiencia y exceso, etc. Todo ser viviente, como el caballo o el humano, tiene energía vital o lo que los chinos llaman “chi”. En estado de desequilibrio del “chi” se manifiestan o producen las enfermedades, lesiones y problemas emocionales. Los desequilibrios se miden como exceso o deficiencia de esta energía y el trabajo del terapeuta es el de equilibrarlo.
Esta energía invisible del “chi” está en continuo movimiento cíclico a través de canales invisibles energéticos llamados meridianos que fluyen por todo el cuerpo. En estos meridianos (unos yin, otros yang), se encuentran los puntos de digitopuntura (o puntos “acu” para abreviar). Cada punto tiene una función específica tanto de diagnóstico como curativo. Cada meridiano se corresponde con un órgano del cuerpo, por ejemplo, el pulmón o la vejiga. (El concepto de cómo los chinos utilizan este concepto de los órganos es diferente al que conocemos en occidente).
Cómo actúa
La digitopuntura busca los desequilibrios (bloqueos energéticos en los meridianos) y los desbloquea al estimularlos con presión directa o a través del masaje shiatsu. El masaje estimula la circulación de la sangre en los acupuntos llevando oxígeno y sustancias nutritivas al área en cuestión, lo cual acelera la recuperación. Al abrir el bloqueo, el “chi” vuelve a fluir de forma equilibrada. Al estimular estos puntos se liberan unas hormonas llamadas endorfinas que tienen efecto analgésico y calmante y que, al estar relajado, le dan al cuerpo la oportunidad de curarse a sí mismo. Los puntos pueden ser locales o distales al problema, pero debemos trabajar los que se corresponden con aliviar un problema específico.
No importa cuál sea el problema del caballo, siempre hay que trabajar el dorso, ya que a casi todos los que se les pone una silla de montar tienen tirantez o dolor en el dorso. En la mayoría de los casos, la silla no es la adecuada para ese caballo y le causa dolor. La reacción del animal al dolor puede confundirse con otra causa, como mal comportamiento, y al intentar corregir el problema con disciplina, por ejemplo, sin saberlo, lo estamos empeorando. El dolor suele producir problemas de compensación en otras partes del cuerpo y por eso siempre hay que buscar la raíz del problema.
Por el dorso viaja uno de los meridianos más relevantes, el de la vejiga, en el que se encuentran muchos acupuntos importantísimos en la medicina tradicional china que se corresponden con diferentes partes del cuerpo. Al dar masaje a estos puntos en el dorso se trata el cuerpo entero por la correspondencia de estos puntos con el resto del cuerpo.
Escrito el 4 octubre , 2005 por admin
Si entendemos cómo percibe el caballo el mundo a su alrededor podremos educarlo más eficazmente, explica en este artículo Marthe Kiley-Worthington, etóloga británica y experta en comportamiento equino. Estableciendo comparaciones con el proceso en humanos, la científica explica los beneficios de que un caballo pueda ser educado durante su aprendizaje, en vez de ser simplemente trabajado o entrenado.
Para empezar, los equinos, al igual que los humanos y otros mamíferos, aprenden. Parte del aprendizaje es “latente” o “innato”, es decir, que se produce de forma natural de la misma manera que cuando caminamos por la calle y memorizamos los objetos que nos rodean (árboles, anuncios, agujeros en la calzada…). Pero la mayoría de las veces, sobre todo cuando pedimos a nuestro caballo que realice una tarea, el caballo ha de tomar decisiones y para escoger la mejor de las opciones debe apelar a una cierta actividad mental. Esta actividad se basa en un aprendizaje que se realiza, hasta un cierto punto, de manera consciente, y como resultado del cual el caballo adquiere una serie de conocimientos sobre el mundo y los humanos que le rodean, recordando y aplicando dichas lecciones más tarde.
¿Cuántas veces oímos a los propietarios quejarse de que su caballo “aprende tanto lo bueno como lo malo”? Estudios científicos demuestran la alta capacidad de adaptación del equino. En todas las situaciones, tanto en el establo como en el prado, el caballo observa a su alrededor y aprende del humano y de otras especies. Una sola experiencia puede ser suficiente para establecer un comportamiento condicionado, es decir, aprendido. Un caballo que siente dolor al ser vacunado recordará esa sensación y podrá mostrarse poco receptivo la próxima vez que vaya el veterinario. El aprendizaje es, al fin y al cabo, supervivencia.
La mente y el cuerpo
El aprendizaje está relacionado con el sistema nervioso central. Esto implica recibir mensajes, transferirlos y analizarlos en el gran generador central: el cerebro. Aprender, adquirir y retener conocimientos requiere pues una mente que sea capaz de recibir mensajes, analizarlos, recordarlos y predecirlos. Por lo tanto, si los équidos pueden aprender, tienen una mente.
Hoy en día, la visión holística que asegura que todo está interrelacionado en el mundo, otorgando importancia a cada elemento del cuerpo y de la naturaleza, está ganando terreno. Los “científicos holísticos” afirman que la mente y el cuerpo son partes vinculadas entre sí.
Durante los años setenta y ochenta se creía que los mamíferos reaccionaban de manera instintiva, es decir, de manera innata y congénita, sin reflexionar. Pero, ¿qué es “instinto”? El instinto es un comportamiento heredado, inflexible y genéticamente programado que ha sido durante años la excusa perfecta para explicar reacciones que no entendemos bien. Cuando decimos: “oh, es instintivo”, ya no se discute más, no hace falta profundizar más en la respuesta. Pero la realidad es que ¡no existe ni un solo comportamiento instintivo al 100%! Existen tendencias instintivas, pero de qué manera, cómo y cuando se manifestarán en el futuro dependerá del aprendizaje de experiencias previas. El potro tiene tendencia a ponerse en pie poco tiempo después de nacer; se levanta de manera instintiva pero el cómo se definirá tras varios intentos: primero probará con una pierna, luego con otra, después combinará dos y moverá el peso lateralmente, etc. Probando diferentes técnicas, fallando y cayéndose, el potro aprenderá a ponerse en pie. Una vez conseguido mantendrá el mismo patrón de comportamiento para levantarse. De hecho, si observamos caballos durmiendo en el prado nos daremos cuenta de que no hay dos que se levanten exactamente igual: los hay que empiezan por levantar una mano, luego otra y luego los pies; los hay que apoyan la nariz contra el suelo para mantener el equilibrio; otros mueven antes los pies debajo de la barriga, etc.
Sabiendo que los caballos son mamíferos capaces de aprender y de adaptarse, la cuestión es, ¿hasta qué punto es la mente del caballo similar o diferente de la nuestra?
Mundo del caballo
Los caballos son mamíferos como nosotros pero, al mismo tiempo, no debemos pensar que son “igual que nosotros”. Sienten emociones como las nuestras durante la mayor parte del tiempo -frustración, enfado, contento, estrés-, pero puede que tengan emociones que nosotros no conocemos. La estructura social del equino es compleja y variada. Existen lazos muy fuertes entre diferentes miembros como, por ejemplo, la madre y el potro. En ningún momento la madre se separa de su joven potro, mantiene constantemente un ojo sobre él y, si considera que está muy lejos, le llama enseguida.
Muchos de nosotros hemos presenciado la angustia de la madre – y del potro – si se les intenta separar durante más de diez minutos. Nosotros, humanos, estamos acostumbrados a llamar a la canguro cuando tenemos que ir a trabajar, de viaje o simplemente a cenar fuera… Cuando el bebé de pocas semanas duerme plácidamente y podemos dejarlo en la habitación, nos escapamos al sofá del salón y sentimos un gran alivio al poder relajarnos un poco y no tener que estar constantemente pendientes del bebé, ¡todos hemos pasado por ello!
El hecho es que intentando entender el mundo del caballo y experimentando cómo es ser un equino, muchas situaciones que no entendemos se vuelven claras y sencillas. ¿Por qué cuando voy de paseo el caballo se asusta siempre de las mismas cosas, incluso habiendo pasado veinte veces por el mismo camino? ¿Se comporta el caballo de manera distinta con diferentes personas? Existen tantas preguntas como comportamientos, pero entendiendo cómo funciona la mente y el cuerpo del caballo podemos detectar y anticipar los problemas mucho más rápido.
Lo mismo, pero diferente
Uno de los aspectos más importantes de los primates humanos y de los equinos es que ambas especies son altamente adaptables. Ambos pueden vivir en una gran variedad de ecosistemas y adaptarse a los cambios de manera notable. Tal vez uno de los ejemplos más drásticos sobre la capacidad de adaptación de los humanos y de los equinos sea su capacidad de supervivencia, e incluso de reproducción, aun viviendo en condiciones en las que las necesidades físicas, emocionales e intelectuales están lejos de ser satisfechas.
Aunque caballos y humanos presentan la misma estructura ósea y muscular, también existen diferencias: los primates, especialmente los humanos, son manipuladores del mundo e investigan con sus manos.
Por el contrario, los caballos reaccionan al mundo. Sus miembros son estructuras especializadas para desplazarse a alta velocidad con músculos especialmente diseñados para aportar una máxima movilidad a las extremidades. Esta facilidad de movimiento se puede observar fácilmente en los músculos que tienen alrededor de las orejas y que ofrecen una rotación de hasta 180 grados. El belfo superior, la nariz, es muy flexible y permite una función similar a nuestras manos, pero el caballo no sólo manipula el mundo con su belfo sino que también siente, huele y prueba el mundo.
Sabiendo que el caballo siente, manifiesta emociones y puede aprender, es importante darse cuenta de que es posible educarlo de forma similar al humano, es decir: enseñándole a desarrollar aptitudes físicas y mentales que le beneficiarán tanto a él como al hombre. Pero para ser buenos profesores debemos tener en cuenta las similitudes y las diferencias entre nosotros y el equino.
La idea es estimular a la gente a pensar y observar cuando trabajan con su caballo o cuando quieren enseñarle algo nuevo; hay que desarrollar su espíritu crítico de manera objetiva y aprender del caballo y de sus reacciones. Se trata de educar al caballo de forma individual, más que de utilizar patrones o métodos a ciegas sin saber por qué funcionan o por qué no.
Escrito el 20 septiembre , 2005 por admin
El Paint Horse es actualmente el caballo que está más de moda tanto en USA como en Europa. Los números así lo demuestran, ya que ha conseguido situarse el tercero de la lista de razas mas populosas detrás del Quarter Horse y el Purasangre. Sus bellas manchas cautivan a los aficionados por lo que al Paint Horse se le suele llamar “el modelo deportivo del mundo equino”.
El Paint Horse es básicamente un Quarter Horse con la capa manchada y la historia de ambas razas corrió paralela durante mucho tiempo. De hecho, las dos razas fueron una misma hasta que la AQHA (American Quarter Horse Association) se constituyó y excluyó del registro a los caballos de capas manchadas.
El cronista Bernal Díaz del Castillo que acompañaba a Cortés cuando éste zarpó de Cuba con destino a Veracruz, México en 1519, hizo una detallada lista y descripción de los primeros caballos que llevaron consigo. Si bien podría ser una descripción algo ambigua, parece ser que dos de los caballos tendrían capas manchadas. “Morón, un ciudadano de Bayamo, tenía un caballo de dos colores con calces altos en sus manos e iba muy bien embridado. Baena un ciudadano de Trinidad, tenía un caballo ruano oscuro con manchas blancas”. Estamos de esta manera delante de los que se podrían considerar como los dos primeros caballos de capa pía que llegaron a la América continental.
Entre los caballos traídos por los británicos a las colonias de la costa Este de USA también había animales con capas manchadas y por supuesto entre los pequeños caballos de los indios Chicasaws. Como ya vimos en un capítulo anterior, esos dos caballos iban a ser el núcleo que constituiría el fundamento del Quarter Horse Colonial. Y, por supuesto entre los Mustangs de las llanuras, el otro ingrediente de esa raza, había caballos pintos.
Sería sólo a partir de 1940, cuando se fundó la AQHA, en que se les negó a los Paints la misma categoría de raza que a sus hermanos de capa sólida y por lo tanto se quedaron definitivamente separados de los Quarter Horses. Como respuesta las restricciones sobre los caballos “con excesivas marcas blancas”, dos grupos emergieron para preservar la herencia del Paint Horse: La American Paint Quarter Horse Association (A.P.Q.H.A.) fundada en 1961, y la American Paint Stock Horse Association (A.P.S.H.A.) fundada en 1962, que finalmente se fusionaron en 1965 con el nombre definitivo de American Paint Horse Association (A.P.H.A.), asociación nacida con el propósito de “promover y desarrollar el muy olvidado tipo del Paint Horse, convertirlo en una raza y colocarlo en el lugar que le corresponde al lado de otras razas americanas”. Así, gracias al estímulo de un grupo de criadores de Texas y Oklahoma que decidieron unir sus esfuerzos estableciendo un registro para los caballos Paint, la ascendencia y descendencia de esta “nueva” raza quedó perpetuada para futuras generaciones.
Morfología y aptitudes
La morfología, con todas sus variantes según el tipo de prueba Western para el que cada Paint sea destinado, así como su habilidad atlética, su carácter, disposición y aptitudes, son iguales a las del Quarter Horse, pero en lo que si difieren es en la capa.
La APHA acepta el cruce del Paint con el Quarter Horse y con el Purasangre. Con el primero se añaden estupendos pedigríes en la raza para depurar cada tipo según la especialidad Western a que sea destinado, mientras que el segundo proporciona buenas líneas de sangre ideales para las carreras de Paints.
Hasta hace poco la APHA aceptaba el registro de potros hijos de dos Quarter Horses o de dos Purasangres que demostraran un mínimo “blanco” aceptable para ser Paints. Estos eran los llamados “crop-outs”.
Muchas personas se maravillaban que de dos progenitores de capa sólida naciera un potro manchado, – un crop-out -, pero mas tarde se demostró que caballos registrados como Quarter Horses eran en realidad Paints mínimamente marcados que pasaban desapercibidos como tales. Lo mismo sucedía con los Purasangres a los que siempre se les ha tenido como de capas únicamente sólidas si bien hay ejemplares manchados con el patrón Sabino.
La cosa fue aún mas allá cuando la APHA decidió registrar potros de las capas sólidas Perlino y Cremello, hijos de Quarter Horses pero a los cuales se les denegaba el registro en su correspondiente asociación, precisamente por no estar aceptadas esas capas.
Cuando la AQHA (American Quarter Horse Association) cambió sus reglas para poder aceptar las capas Cremello y Perlino, la APHA también modificó las suyas decidiendo que todos los potros que optaran a registro en su asociación debían tener por lo menos un progenitor Paint.
Las capas
La capa del Paint Horse es quizás su característica mas distintiva y apreciada y sin lugar a dudas la razón de su enorme y pujante popularidad, por ello no solo hay cada vez mas propietarios sino también criadores que desean ver cada primavera sus pastizales llenos de potrillos manchados, futuros campeones de las diversas pruebas de monta Western.
Pero, criar un Paint con una correcta morfología, buen carácter y además bien manchado no es tan sencillo como obtener un caballo “blanco y negro” o “blanco y marrón”, como solían describir los libros las capas pías.
Existen cinco patrones de manchas diferentes que combinan el blanco con cualquier color sólido. Estos colores sólidos aprobados por la asociación son: negro, castaño, castaño oscuro, alazán, alazán tostado, tordo, bayo, palomino, gateado, gateado rubio, grullo, ruano azul, ruano rojo, ruano castaño, cremello y perlino.
Todos los patrones combinan el blanco y el color en distintas proporciones. Lógicamente, lo mas deseable es que haya un 50% de cada uno, pero lo cierto es que hay ejemplares predominantemente blancos y otros en los que predomina el color y también los extremos, es decir prácticamente blancos con poquísimo color y viceversa.
También existen Paints de capa completamente sólida pues, por genética, difícilmente el cruce de dos caballos manchados dará un 100% de hijos manchados. Por otro lado los cruces con Quarter Horse y Purasangre no contribuirán jamás con capas manchas al producto, mas bien todo lo contrario.
Así, la diferencia aparente entre un Quarter Horse y un Paint Horse de capa sólida es inexistente. Sólo el certificado de registro determinara si un ejemplar pertenece a una raza o a otra.
Ya que cada uno de los patrones de manchas de los Paints, está gobernado por un gene diferente, el estudio de la genética es muy importante para los criadores, pues son muchos los factores a tener en cuenta cuando se busca producir una capa determinada.
La moda tiene mucho que ver en ello, ya que por ejemplo, el tipo “Tobiano” siempre será el clásico, que ha retornado en distintas épocas, mientras que el “Overo”, tan distinto de lo que para nosotros es un caballo de capa pía, y a menudo, tan difícil de obtener y con los problemas que conlleva, estuvo muy de moda sobre todo en la pasada década.
La parte sólida de los Paints también es objeto de la moda. El clásico “blanco y negro” volvió a tener un gran auge en los últimos años, habiendo criadores que se especializaban en ellos. Actualmente la combinación de blanco y capas claras como el bayo o el palomino es lo mas “in” entre los Paints.
Patrones de la capa
La APHA reconoce tres de estos patrones de manchas, el llamado “Tobiano”, el “Overo” y el que posee características de ambos, llamado “Tovero”. Los otros dos patrones, el llamado “Sabino” y el “Salpicado de blanco”, no están catalogados por la asociación y los engloba dentro del patrón “Overo”, cosa que puede inducir a error a la hora de determinar el patrón correcto.
El patrón “Tobiano”
Se caracteriza principalmente por presentar grandes manchas con bordes bien delimitados y de formas redondeadas. La cabeza está coloreada como la de un caballo de capa sólida, pudiendo presentar marcas blancas análogas a las de éstos, – estrella, cordón, lista, -. El blanco cruza el dorso del caballo, las cuatro extremidades son blancas por lo menos hasta por debajo de rodillas y corvejones y con frecuencia la cola también combina el blanco y otro color. Los “Tobianos” pueden poseer una doble dosis de este gene, es decir ser homocigotos, lo que los convierte en muy valiosos porque todos sus productos nacerán manchados independientemente del tipo de capa del otro progenitor.
El patrón “Overo”
Generalmente presenta manchas con bordes irregulares. El blanco está situado principalmente en los costados del animal, mientras que el dorso es siempre coloreado desde la nuca hasta la cola. La cabeza presenta generalmente mucho blanco por lo que son frecuentes los ojos azules. Al menos una y generalmente las cuatro extremidades están coloreadas o con marcas blancas como las que podría presentar un caballo de capa sólida. La cola es generalmente de un solo color.
Existe una enfermedad de tipo genética asociada con los “Overos”. Se llama “síndrome del potro blanco” y surge en homocigosis del gene overo, es decir, cuando hay doble dosis de ese gene. Los potrillos así nacidos presentan un color completamente blanco y mueren irremisiblemente durante su primer día de vida por “atresia coli”, que es una malformación del intestino grueso.
El patrón “Sabino”
Este patrón presenta diversas variantes por lo que su estudio resulta un poco complicado. El Sabino ideal presenta gran cantidad de blanco en la cabeza, extremidades blancas, blanco en la zona ventral y cuerpo abigarrado con mezcla de pelos blancos y de color que recuerda a un caballo ruano, siendo los ojos azules bastante comunes en este patrón.
Algunos Sabinos mínimamente marcados pueden confundirse con caballos de capa sólida ya que a veces presentan tan solo una lista blanca en la cara y blanco con extensiones estrechas y puntiagudas hacia arriba en las cuatro extremidades.
Por el contrario hay Sabinos extremadamente blancos en los que solo se adivina la piel manchada bajo el pelo.
El patrón “Salpicado de blanco”
Constituye el patrón menos común y el efecto que causa sobre el caballo es como si se hubiera sumergido a éste hasta la mitad de su cuerpo en una bañera de pintura blanca, quedando la parte superior del animal de color sólido, y la parte inferior, incluyendo gran parte de la cabeza, de color blanco. Dada su rareza este patrón ha sido poco estudiado.
Hasta la fecha no se ha documentado ningún caballo con doble dosis de este gene por lo que se ha llegado a la conclusión de que tampoco este patrón puede existir en forma homocigota. Se ha observado, sin embargo, que muchos de los caballos con el patrón “Salpicado de blanco” son sordos. Esta anomalía no tiene por que ser un problema si el entrenador conoce esa limitación en un caballo en cuestión.
El patrón “Tovero”
En él se combinan las características del “Tobiano” y del “Overo”, siendo las manchas de ambos lados del caballo asimétricas. También son los “Toveros” predominantemente blancos, presentando generalmente muy pocas zonas coloreadas, si bien también hay caballos con predominancia de manchas de color pero hay considerablemente menos ejemplares.
De hecho existen combinaciones de todos los patrones, pero están poco documentados, por lo que resulta un poco difícil determinar los resultados de cruces.
Escrito el 15 septiembre , 2005 por admin
Más de cuarenta herradores y veterinarios asistieron al curso de fin de semana que impartió Rob Renirie, herrador de los equipos holandeses de Doma Clásica y Salto de Obstáculos, en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona.
El encuentro, que se desarrolló del 9 al 11 de septiembre, empezó con una charla teórica en la Facultad de Veterinaria en la que Renirie explicó su particular visión del herrado.
El sábado, ya en casa de Martí Sala, herrador que invitó a Renirie a Barcelona, el holandés herró tres caballos de pies difíciles que fueron examinados al paso y al trote antes y después del trabajo en colaboración con los veterinarios.
El domingo se invirtieron los papeles y los asistentes se repartieron seis caballos que tuvieron que herrar siguiendo las indicaciones de Renirie. La fórmula del curso, muy abierta y participativa, permitió sacar el máximo provecho del invitado, que compartió con los asistentes ¡incluso una competición de toro mecánico!
Las firmas Vettec, Kerckhaert y Werkman y los distribuidores Paulino García (Eurofarrier) y Antonio Caballero (Herrajes y Caballos) apoyaron el encuentro con una generosa aportación de material para utilizar durante los talleres prácticos.

Escrito el 31 agosto , 2005 por admin
Otra de las razas equinas donde podemos buscar nuestro caballo ideal para practicar alguna de las disciplinas de la monta Western es el Appaloosa, que sin duda alguna es la que entró con mas fuerza en España, contando ya con un número importante de ejemplares y criadores. ¿Es su vistosa capa a lo que se debe su popularidad? o quizás su mística historia y, por qué no, sus cualidades. Vamos a conocerlo y decidamos por nosotros mismos.
La primera imagen que viene a nuestra mente cuando pensamos en un Appaloosa es su capa moteada como la de un perro Dálmata. En efecto, esa es la característica mas fácilmente apreciable en este caballo . Pero no todos los caballos moteados son Appaloosas. ¿Cómo identificar a un verdadero Appaloosa?. Los más avezados creen que se trata de un Quarter Horse con manchas, pero la cosa no es tan simple como eso.
La ApHC, la asociación americana que se encarga de registrar y promover estos caballos, acepta los cruces con diversas razas, por lo que en realidad existen diversos tipos de Appaloosas, si bien la asociación no lo contempla de este modo. A lo largo de su historia, la sangre del Appaloosa original se ha mezclado con la del Árabe, Quarter Horse y Purasangre, produciendo tipos raciales bien diferentes. Conocerlos es imprescindible para aquel que se interesa por este caballo.
Historia
Si bien el estatus de raza no se le fue reconocido hasta 1950 en Estados Unidos, sus orígenes se remontan muchos años atrás.
Entre las poblaciones equinas de la península Ibérica han existido caballos moteados desde hace muchos siglos. Es lógico pensar entonces que en el momento de la Conquista y Colonización del Nuevo Mundo, también éstos fueron llevados allí junto a caballos de otras capas.
Gracias a los caballos escapados de los ranchos españoles, su asilvestramiento, así como su posterior captura y el hurto o trueque por parte de los nativos americanos, en poco tiempo las llanuras del Oeste de los Estados Unidos se llenaron de Norte a Sur con ellos.
Se sabe que ya hacia mediados de los 1700 todas las tribus indias contaban con caballos, convirtiéndose así en la mejor caballería ligera del mundo.
El nativo americano siempre se caracterizó por ser un excelente jinete, pero nunca se hubiera podido decir que fuera un buen caballista; solamente algunas tribus, entre ellas los Palouse y los Nez Percé del Noroeste de USA fueron criadores de caballos.
Algunas historias orales de las tribus también cuentan que los primeros caballos moteados que obtuvieron los Palouse y los Nez Percé habían llegado en un barco ruso a las costas del norte de Washington y Oregon.
Hacia mediados de 1700 un barco procedente de Rusia trajo consigo dos sementales blancos con marcas “relámpago” en sus patas, marcas de “barniz” en su cara y alguna pequeña mancha en su grupa (lo que hoy se conoce como leopardos de pocas manchas), que fueron lanzados al agua y recogidos y llevados a nado hasta la orilla por algunos miembros de la tribu Siletz, hoy desaparecida. Estos indios utilizaron los sementales para cubrir sus mejores yeguas y posteriormente los devolvieron al barco.
En 1877 George Long Grass, un indio Nez Percé-Flathead contaba que su tatarabuelo compró para su tribu algunos caballos a los Siletz, por los cuales tuvo que pagar muy alto precio, pero para él aquellos caballos eran “medicina” y de ellos nacería la mítica estirpe Appaloosa de los “Ghost Wind Stallions”, – los sementales del Espíritu del Viento-.
Los Palouse y Nez Percé comenzaron a criar sus Appaloosas estableciendo un estricto y selectivo programa de cría a partir de líneas españolas y rusas y en el que solo permitían reproducirse a los mejores sementales y las mejores yeguas, atendiendo a características tales como velocidad, coraje, seguridad de pies y comodidad de aires además de que
poseyeran un carácter noble y dócil.
Este selectivo programa de cría consiguió en pocos años una raza superior, de la cual incluso los famosos exploradores Lewis y Clark ya en 1806 hablan en su diario, comentando lo siguiente: “Sus caballos son de una raza excelente; son grandes y majestuosos, elegantemente formados, activos y durables. Muchos de ellos recuerdan a los corceles de carreras ingleses y se pagaría una buena suma por ellos en cualquier lugar”.
En Septiembre de 1858, para mostrar superioridad y poder sobre los nativos, la caballería de los EE.UU. comandada por el Coronel Wright, ordenó rodear, reunir y destruir todos los caballos Palouse -como así se llamaban a los caballos moteados de estas tribus-, que anduvieran pastando libres por la región, lo que provocó el enfrentamiento con el Jefe Spokane.
Perseguidos por la caballería, una banda de Nez Preces logró escapar a las montañas con un gran número de caballos. A pesar de que constituía un crimen matar un caballo en la frontera en aquel tiempo, el Coronel Wright en un arrebato de ira ordenó a sus hombres matar los caballos capturados, forzando además a los prisioneros indios a presenciar la masacre.
Ochocientos caballos fueron destruidos mediante rifle, cuchillo o garrote en un lugar que para la posteridad se llamó “Horse Slaughter Camp” (Campamento de la masacre del caballo) en Post Falls, Idaho. Estos caballos estaban marcados y pertenecían a “Wolf Necklace” un indio que había intentado adaptarse a las normas de los blancos para criar ganado.
El tratado de 1863 que reducía aún más los territorios de los Nez Percé desembocó en la guerra de 1877. El Jefe José no aceptó el tratado, y los enfrentamientos dieron comienzo. Tras el ultimátum enviado por el General Howard, los Nez Percé tomaron la decisión de escapar a Canadá.
Fue un durísimo éxodo en medio de lo más crudo del invierno, llevando a mujeres, niños, ancianos y todos sus caballos, que probaron sobradamente sus extraordinarias cualidades ya que mantuvieron en jaque a la caballería.
El hambre, el frío y el agotamiento diezmaron al pueblo del Jefe José, pero fue sobre todo la equivocación de pensarse a salvo en territorio canadiense cuando en realidad estaban a escasa distancia, pero todavía en suelo EE.UU., lo que finalmente obligó a la tribu a rendirse y a ser confinada en una reserva.
Sus caballos fueron aniquilados y sólo unos pocos les fueron permitidos para cruzarlos con animales de tiro y trabajar la tierra con ellos, destruyendo así los muchos años de esfuerzo en la esmerada crianza que había producido aquellos animales de calidad superior.
Sin embargo los indios de la región Wallowa habían aceptado el tratado y fueron trasladados a Washington y ya que no tomaron parte en la guerra no les fueron requisados sus preciados caballos Palouse. Sam Fisher era un miembro de esta tribu que pasó toda su vida desarrollando una excepcional habilidad para criar caballos con capas moteadas. Sus caballos Palouse, que constituían una enorme manada, permanecieron siempre puros, siendo siempre los que mayor resemblanza guardaban con el tipo original.
De Sam Fisher obtuvieron sus primeros caballos criadores como Guy Lamb o Floyd Hickman. Ambos ranchos producirían algunos de los mejores y escasos caballos moteados de la región en tiempos cuando aun no había ni registros ni asociaciones como “Old Knobby”, “Toby I” o “Chief of Fourmile”.
En 1937, otro criador, Claude Thompson de Moro, Oregon, quien desde su infancia había apreciado estos caballos, leyó en una revista los trágicos sucesos que habían llevado a estos animales a su casi desaparición. Decidido a recuperar estos magníficos caballos y ayudado por dos entusiastas más, George B. Hatley y Francis Haines, incorporó la “Appaloosa Horse Club” al año siguiente, dándole a esta raza su nombre definitivo: Appaloosa.
Los diferentes tipos de Appaloosa
Si bien los libros de razas equinas describen la morfología, el carácter y las aptitudes del Appaloosa de forma concreta, al igual que hacen con las demás razas, en realidad no es tan llano y simple como lo indican ya que en la actualidad la ApHC (Appaloosa Horse Club) acepta en un mismo registro caballos morfológicamente bien distintos, debido a que además de registrar caballos puros (Appaloosa por Appaloosa), se han venido aceptando los cruces con caballos de las razas Quarter Horse, Purasangre y Árabe y también incluyen en el registro al caballo “British Spotted Horse” (Caballo Británico Moteado).
Esta variedad de cruces hace que el caballo Appaloosa no constituya una raza morfológicamente homogénea como en realidad se hubiera querido, ya que cada criador prefiere dedicarse a un tipo de Appaloosa dependiendo de sus preferencias, gustos o utilidad que se le van a dar a sus caballos.
En realidad, resulta un poco difícil de separar totalmente cada tipo ya que en un momento u otro de la historia, alguna de las otras razas ha formado parte de las demás.
La capa y otras características fenotípicas
Esta capa o conjunto de capas no solo están presentes en el Appaloosa, sino que las presentan también otras razas como el Knabstrub, el Altai o el Mustang. Todas están relacionadas entre sí y se deben a un único gen acompañado de un cierto número de modificadores y que se llama “Complejo Leopardo”.
Se le llama “complejo” porque existen muchos patrones que combinan el blanco con cualquier otro color en forma de manchas. El color puede ser cualquiera: negro, castaño, alazán, palomino, bayo, gateado, gateado rubio, ruano rojo, ruano azul, grulla y tordo, si bien este último no es deseable en el Appaloosa.
Los patrones más comunes son:
Leopardo: El color de base es blanco y presenta manchas redondas y más bien pequeñas de cualquier color sólido repartidas por todo el cuerpo.
Leopardo de pocas manchas: el caballo presenta prácticamente todo el cuerpo blanco si bien ocasionalmente puede tener alguna mancha pequeña de color sólido. Se cree que este patrón es homocigoto, por lo que siempre producirá hijos manchados independientemente del tipo de capa del otro progenitor.
Casi leopardo: Es como el leopardo, pero además presenta algunas zonas de la cabeza, garganta, extremidades y cola de color sólido, si bien el blanco puede afectar esta parte por medio del “roaning”, que es la aparición de forma progresiva de pelos blancos que se mezclan con los sólidos.
Snow Cap: Es como el anterior pero carece de las pequeñas manchas.
Copo de nieve: Sobre una capa sólida se presentan pequeñísimas manchas blancas o ruanas.
Mármol: Sobre una base de color sólido, se presentan pelos blancos diseminados por todo el cuerpo de manera que los pelos de color quedan concentrados sobre las partes del caballo donde los huesos son mas prominentes. El resultado es una especie de jaspeado o “roaning” que recuerda al mármol. En ocasiones se confunde con la capa ruana.
Blanket: La parte anterior del caballo es de color sólido, si bien el blanco puede afectar esta parte por medio del “roaning”, presentando además una mancha blanca sobre la grupa. Ésta puede estar mínimamente marcada, cubriendo solo la grupa o extenderse por todo el tronco. La mancha blanca puede contener o no manchas pequeñas.
Las otras características fenotípicas que invariablemente acompañan a los patrones de estas capas son:
Piel moteada, que combina un tono rosado oscuro y un tono gris oscuro o negro bajo la capa. Visible en zonas del caballo carentes de pelo como alrededor de la nariz, de los ojos o en la zona genital.
Esclerótica blanca alrededor de los ojos igual que en los humanos.
Cascos rayados en los que se combinan rayas verticales de córnea blanca y de córnea negra, pudiendo estas rayas variar de grosor.
Cola y crin generalmente muy escasas.
El British Spotted Horse
La British Spotted Horse Society, se fundó en 1946 para registrar a los caballos y ponis moteados existentes en Gran Bretaña. En 1976 la asociación sugirió que el British Spotted Horse tendría un mejor mercado si fuera reconocido como Appaloosa, ya que el nombre implicaba la conocida y épica historia de los Nez Percé.
Cuando se consultó con la ApHC (Appaloosa Horse Club), ésta aceptó que se utilizara el termino Appaloosa para designar al British Spotted Horse mientras se excluyera a los ponis moteados que hasta entonces se incluían en el registro británico. De esta manera la asociación se dividió en dos registros diferentes, uno para caballos, que pasó a llamarse British Appaloosa Society y otra para ponies llamada British Spotted Pony Society.
Dos fueron los pedestales de la nueva asociación. Por un lado Tibertich Stud, el criador mas antiguo de Gran Bretaña, que inició su ganadería a partir de dos caballos moteados traídos de Argentina, y por otro la familia Rivaz, quien contribuyó enormemente al desarrollo de la asociación gracias a su programa de cría que comenzó con una pequeña yegua de capa leopardo traída de Argentina llamada “Petrukas”.
Además de los caballos argentinos, la British Appaloosa Society incluyó en su registro no solo Appaloosas americanos si no también Knabstrups daneses, caballos holandeses y muchos caballos de parentesco desconocido o parcialmente desconocido que se cruzaban con Purasangres para mejorar los productos, consiguiéndose un sólido caballo de silla moteado, de considerables dimensiones aunque con una conformación poco estandarizada apto tanto para la caza del zorro, el enganche, la doma o el salto.
Escrito el 30 agosto , 2005 por admin
La doctora Pat Harris, del Grupo de Estudios Equinos de Waltham, vendrá a nuestro país el próximo mes de octubre para participar en la IV Conferencia anual sobre el caballo, que se celebrará en forma de sendos simposios en Barcelona, Madrid y Córdoba.
Horse 1, con el apoyo de las clínicas veterinarias de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Córdoba, ofrecerá la IV Conferencia anual sobre el Caballo, dirigida a veterinarios y profesionales del sector. Se celebrarán tres simposios distintos en Barcelona, Madrid y Córdoba los días 4, 5 y 6 de octubre, respectivamente.
Durante dos horas, la doctora Harris hablará primero sobre el Efecto de la nutrición y otros factores para asegurar el crecimiento óptimo en el potro y, después, sobre El manejo nutricional del caballo de deporte.
Además, la doctora Harris impartirá, el 5 de octubre en Madrid, una conferencia limitada a veterinarios en la que presentará Nuevas investigaciones para reducir riesgos de laminitis y Nutrición y su efecto en el síndrome de rabdomiolisis equina. Al término de ésta, se ofrecerá una comida a los asistentes al simposio.
Estas reuniones son gratuitas y estarán limitadas a criadores, veterinarios, profesionales del sector y estudiantes de veterinaria. Para más información y reservas de plaza, deberán llamar al teléfono 91 612 65 02 o al 659 44 02 04.
Escrito el 3 agosto , 2005 por admin
La constante superación de los límites fisiológicos con fines deportivos conlleva la aparición de lesiones específicas que asientan sobre aquellas estructuras más solicitadas: los músculos y los tendones. Como en cualquier otro atleta, los masajes terapéuticos previenen y favorecen la resolución de numerosas patologías en el caballo.
El uso de los masajes con fines terapéuticos no es nada nuevo, habiendo sido una práctica frecuente en todas las culturas y épocas. Para que podamos entender el efecto de los masajes, debemos saber que el correcto funcionamiento de músculos y tendones se basa, entre otras cosas, en el equilibrio entre el aporte de energía y el consumo de esta (equilibrio metabólico). Por tanto, el aporte energético a través de la vascularización miotendinosa es la garantía de un perfecto funcionamiento de estas estructuras; por el contrario, la presencia de isquemias localizadas y temporales es un factor negativo en el rendimiento deportivo del caballo.
La metabolización de los principios energéticos aportados al sistema miotendinoso implica la necesidad de evacuar catabolitos producidos a través de las vías de excreción ordinarias, siendo graves los efectos de cualquier mecanismo que retenga o interrumpa este hecho, como el espasmo muscular, que cubre las fibras musculares de sustancias altamente irritantes como el ácido láctico o derivados cálcicos.
Las lesiones musculares, contusiones, distensiones o roturas musculares son traumatismos habituales en los caballos de deporte y su incidencia supone entre el 10% y el 55% de todas las lesiones deportivas. En este sentido, los músculos se pueden lesionar a través de un golpe directo que provoca una fuerza de compresión excesiva, es decir, una contusión, o si se aplica una fuerza tensora elevada, una distensión. La lesión suele ir acompañada de un aumento de tejido conjuntivo en relación con los tejidos contráctiles, lo que aumenta la rigidez del músculo.
Por otra parte, en 1991, Albert definió un cuadro de mialgia postejercicio, denominado DOMS (Delayed Onset Muscular Soreness), que desterró la teoría enunciada por Abraham Horn en 1902 sobre los efectos nocivos del ácido láctico, concentrando la atención en las micro-rupturas tubulares a nivel del sarcómero (unidad funcional del músculo), a menudo confundido con las famosas “agujetas”.
Los masajes facilitan que las propiedades tensoras de los músculos lesionados se recuperen en menos tiempo, ya que incrementan la formación de sarcómeros en serie, minimizando la proliferación de colágeno. Favorecen también la penetración de las fibras musculares en el tejido conjuntivo y que su orientación esté alineada con la de las fibras musculares intactas.
Antes y después
En el mercado existen sistemas de fácil utilización, como “Equissage”, solución de fisioterapia basado en un masaje tridimensional por vibraciones rotativas cicloidales, que puede ser aplicada por cualquier usuario. Lo ideal es que los atletas reciban sesiones antes del ejercicio para acondicionar su musculatura de cara a un esfuerzo, y después, ya que el constante bombeo de fluidos corporales (sangre y linfa) que producen ayuda a eliminar rápidamente los productos de desecho del metabolismo muscular. Para la máxima rentabilidad de un masaje postcompetición o postentrenamiento debemos realizarlo hasta dos horas después del esfuerzo.
Aplicados a las distintas disciplinas de nuestro deporte ecuestre, los masajes son de gran eficacia en periodos de pretemporada, donde se realizan sesiones diarias de entrenamiento después un periodo de inactividad, en donde el esfuerzo es importante, la acumulación de catabolitos es constante y la recuperación muscular apenas tiene tiempo para producirse. Durante la temporada son también de gran ayuda después de aquellas sesiones de actividad muscular de intensidad media-alta, cuando se vaya a realizar un nuevo esfuerzo 12 o 24 horas después, lo que ocurre constantemente cuando los caballos se encuentran de concurso.
Pero no sólo esto: el amplio espectro de acción de los masajes les permite actuar sobre enfermedades tan variadas como el asma, las contracturas musculares, las vejigas, el dolor, y hasta favorecer la conciliación del sueño y el descanso placentero, ayudando y colaborando con el resto de los profesionales sanitarios para conseguir que el rendimiento de nuestros caballos sea mayor y su vida deportiva más larga y saludable.
Escrito el 27 julio , 2005 por admin
En este capítulo, “el hombre que escucha a los caballos” nos habla de la importancia que tiene el sistema visual de los equinos. La información que reciben y cómo la reciben a través de sus ojos tiene mucho que ver en su comportamiento posterior. Este análisis es de vital importancia para comprender el lenguaje de los caballos.
Es sumamente importante para quienes estudian mis métodos que entiendan claramente cuáles son los elementos principales de la visión de los equinos. La visión del caballo y la información que percibe a través de sus ojos tiene relación directa con el conocimiento de su lenguaje y con las reacciones al ambiente que le rodea. Casi todo el lenguaje del caballo es aprendido, no es por instinto.
A “Flag Is Up Farms” llegaron dos caballos para ser amansados. Uno nació completamente sordo y sigue igual, en tanto que el otro nació ciego. A este último se le rescató y luego se le sometió a una operación de cataratas. Su visión siempre fue limitada, y era difícil juzgar la profundidad y alcance de su vista. El caballo sordo respondió al “Join-Up” dentro de un tiempo promedio, y podía leer normalmente mis señales. Por otro lado, el caballo ciego conocía muy poco sobre su lenguaje natural y no entendía el significado de mis señas, ya que nació ciego.
Este experimento me sirvió para comprobar que no sólo su lenguaje es silencioso, sino que, en gran parte, es algo que ellos aprenden. En primer lugar, el experimento demostró que el lenguaje natural del caballo es silencioso. En segundo lugar, quedó claro que muy poco de ese lenguaje es instintivo, y que en gran parte es transmitido de la madre al potrillo y de un miembro de la manada a otro.
El hombre y otros depredadores ven lo que está delante de ellos, tienen los ojos en la parte delantera de la cabeza y el arco de visión es limitado, pero binocular. El caballo es el animal que tiene los ojos más grandes entre los mamíferos terrestres y, debido a que están ubicados en forma lateral, el campo de visión es sumamente amplio (350º). Aproximadamente 65º de este campo de visión, de 350º, es binocular y el resto monocular, de modo que en torno a 285º de la visión carecen de profundidad de enfoque. Para un caballo cualquier sombra puede ser un hoyo en la tierra y es por eso que normalmente saltan sobre las sombras.
Debido a la estructura del ojo, el caballo amplía las imágenes en aproximadamente un 50 por ciento. Por ejemplo, si nosotros vemos una pequeña bolsa de plástico en la cerca, el caballo ve un gran objeto blanco que se mueve y que quizás represente un peligro. Como ya he señalado, el caballo desarrolla reacciones instintivas ante el peligro, y por eso huye. Sólo regresa a ver si siente que está a una distancia segura, para reevaluar la situación. Por eso es muy importante no enojarnos con el animal cuando reacciona adversamente ante algo que nosotros consideramos inofensivo y pequeño.
En los equinos es necesario tener en cuenta este aspecto de su fisiología. Un caballo al que se maneja más por el lado izquierdo, generalmente, tiene menor insensibilización en el lado derecho de su cuerpo.
Los científicos sostienen que los equinos tienen dos puntos ciegos reducidos: uno está ubicado exactamente detrás del caballo, en un arco de aproximadamente cinco grados, y el otro en la testuz, hasta una altura aproximada de dos metros al frente y detrás de su nariz. Si el caballo es atacado por detrás, este tiende a defenderse con las patas traseras, por eso que debemos tener cuidado al acercarnos a un caballo por su parte posterior, ya que puede pensar que se trata de un intruso dentro de una zona difícil de evaluar para él.
El campo de visión de los animales de bandada es sumamente amplio, para que puedan identificar los objetos en movimiento. Obviamente, esto se relaciona con su supervivencia y por eso se asustan con las sombras o con los objetos desconocidos en movimiento. Incluso los objetos estáticos pueden asustarles si se asemejan a un depredador. Cuando trabajo alrededor de un caballo, siempre trato de hacer movimientos suaves y mantener una velocidad constante, para que el animal no me relacione con los movimientos agresivos de un depredador.
Enfoque
A diferencia de los humanos, el caballo no enfoca los objetos mediante la contracción y dilatación de la pupila. El globo del ojo no es circular. Cuando la luz entra a través de la pupila y llega a la parte superior de la retina, el caballo enfoca para ver de cerca y cuando la luz llega a la parte baja de la retina puede ver a distancia. Esa es la razón por la que los caballos mueven la cabeza, levantándola para ver de lejos y bajándola para ver de cerca. Ellos no tienen la ventaja de los humanos de enfocar con nitidez, lo cual explica su dubitación cuando se enfrentan a un objeto parecido a algo que ellos conocen, pero que no es fácilmente identificable.
Es recomendable permitir que el caballo agache su nariz hacia el objeto que está en el suelo, a fin de que lo examine detalladamente. Cuando se aproxima a un obstáculo de salto, normalmente alza la cabeza para enfocar la vara y cuando va a saltar no la visualiza, por lo cual tiene que confiar en su memoria para juzgar la distancia. En ese punto, es probable que baje la cabeza para volver a enfocar el obstáculo. Las varas de salto colocadas en el suelo, unos cuantos metros antes del obstáculo, son muy útiles en estos casos, ya que indican al caballo el sitio en que debe elevarse. Ciertos tipos de obstáculos de Salto son más problemáticos que otros, y es allí donde la repetición es muy importante dentro del proceso de entrenamiento.
El caballo necesita tiempo para recopilar información sobre el objeto al que está viendo, pues tiene que asimilar la información y hay que dejarle que trabaje a su propio ritmo. Una vez que aprende que el objeto es seguro, hay menos probabilidades de que se espante, ya que tuvo tiempo suficiente para evaluar la situación.
La calidad de la visión desarrollada por los animales se relaciona directamente con su necesidad de sobrevivir. Como animal de bandada, la visión del caballo está hecha para evaluar el peligro, tanto en el día como en la noche, proteger su cuerpo e identificar la comida y a sus depredadores.
Join-Up®
Hemos entrado en una era en la cual podemos trabajar y unirnos a nuestros caballos, sin que sean una necesidad para la vida cotidiana. Al empezar el tercer milenio después de Cristo parecería correcto preguntarnos qué tipo de relación queremos entablar con estos animales y qué espera a cambio cada una de las especies. Estas son las interrogantes que trato de responder y que constituyen la esencia de mi misión en la vida, para dejar un mejor mundo a los caballos y al hombre.
La práctica del “Join-Up” (acercamiento) es un compromiso encaminado a lograr que ambas especies avancen juntas en busca de un estado común, una alianza y una supervivencia. Esta es mi tarea, aplicar lo que he aprendido de los caballos y lo que hemos compartido. Lo que he visto ha servido para reemplazar al dolor con alegría y el resentimiento con un deseo de servir.
Durante mis demostraciones, cuando entro al corral circular, mis metas son sencillas: hacer el “Join-Up”, el seguimiento y lograr que el caballo no domesticado acepte su primera montura, brida y jinete. Sin embargo, mientras trabajo no estoy pensando en esos retos para impresionar al público, pues si el caballo ha tenido una buena experiencia conmigo, eso es lo que impresiona al público. Siempre espero que los espectadores aprendan algo nuevo, pero mi meta principal es que el caballo aprenda a comunicarse conmigo. Si el caballo está feliz y tiene éxito, probablemente el público también disfrute. Mi dedicación hacia cada etapa del aprendizaje es como si esa fuera la única etapa existente. Mientras pienso en mi meta, trabajo al ritmo del caballo y según lo que sucede en ese instante.
Los caballos no se saturan con pensamientos negativos, grandes anhelos o sentimientos de culpabilidad. Tienen una memoria impecable, pero carecen de ego o codicia. Su memoria entra en juego cuando deben luchar por sobrevivir, no piensan en el futuro. Por otro lado, el ser humano es mucho más complicado y al trabajar con un caballo debe actuar en la forma más sencilla posible, pues considero que gran parte de mi éxito se debe a la dedicación hacia el proceso y no a los resultados.
Los caballos reaccionan ante las circunstancias, mas no toman iniciativas. Durante miles de años se creyó que los caballos no pueden pensar conscientemente, pero a través del “Join-Up” he demostrado todo lo contrario. Actualmente se están volviendo a escribir las primeras enciclopedias para admitir este hecho, y el efecto de esta noticia dentro del mundo ecuestre es asombroso. Finalmente, el mundo sabe a ciencia cierta que no es necesario causar dolor al caballo para emprender el proceso de domesticación.
Mi nivel de respeto por la especie aumenta con cada caballo que entreno. Constantemente me asombro con su habilidad para adaptarse a nuestros defectos. Realmente siento vergüenza al ver la capacidad del caballo para seguir reaccionando ante nuestro comportamiento, en espera de que hagamos las cosas correctamente. Siempre me fijo cuando da sus primeros pasos para acercarse a mí, pues eso le conduce hacia una vida mejor, es decir hacia un mejor entendimiento con el ser humano.
Definición del Join-Up®
El “Join-Up” es un proceso cuyo fundamento es la comunicación y utiliza un lenguaje compartido para crear lazos basados en la confianza. Debe ser pacífico, no coercitivo y sólo se puede lograr si ambos socios han entrado voluntariamente al proceso. Para hacer el “Join-Up” con un caballo es preciso adentrarse en su mundo, observar sus necesidades, condiciones y las reglas que rigen su estructura social. Debemos aprender a comunicarnos en el idioma del caballo, puesto que él no puede aprender el nuestro. Este proceso no puede ser fingido. Una vez que hayan entendido bien el proceso será muy fácil aplicarlo y de mutuo beneficio para ustedes y su caballo.
El “Join-Up” es una herramienta similar al cincel, pues sirve para esculpir un ambiente seguro y confortable, a fin de entablar una comunicación continua. Esta herramienta debe ser usada idóneamente y puede tomar años perfeccionarla, pero es fácil aprender sus fundamentos. El “Join-Up” funciona en cualquier etapa de la alianza entre el hombre y el caballo, sea ésta nueva o antigua. El acercamiento entre usted y su caballo pone fin al aislamiento y a la separación de nuestras especies, creando lazos a través de la comunicación. Es preciso seguir el procedimiento al pie de la letra, sin abreviar paso alguno. Pueden surgir conflictos y percibirse resistencia o hasta ambivalencias. No obstante, si el entrenador es bueno, cree en el concepto y lo ejecuta debidamente, el caballo responderá positivamente. Toda persona que utilice el “Join-Up” debe responsabilizarse por sus actos.
En ningún momento la violencia forma parte del “Join-Up”. Todo tipo de violencia destruye la efectividad del proceso. Durante el “Join-Up”, el entrenador debe mantener siempre viva la conversación y dar tiempo al caballo para responder, pues todo se basa en respuestas y no en exigencias. Además, es preciso cumplir con las dos reglas conceptuales:
1.- ¡El tiempo no es importante, los caballos, sí! Nuestra meta debe ser tener un socio equino del más alto calibre. Debemos entrar al “Join-Up” pensando en que no hay límite de tiempo, y esa actitud nos ayudará a obtener resultados en el menor tiempo posible.
2.- El segundo punto más importante es que el entrenador espere a que el caballo haga algo bien para premiarle. No esperar a que haga algo incorrecto para castigarle.
Antes de comenzar a entrenar caballos para un fin específico, recuerden que esta especie vivió perfectamente bien sin nosotros durante 47 millones de años y, en ese entonces, el hombre no estuvo presente para moldear sus patrones de comportamiento ni para modificar su apariencia a través de la genética. Quienes queremos influir en la mentalidad de un equino debemos estar conscientes que el caballo nunca ha cazado al acecho, ha matado ni devorado carne para sobrevivir… Debe quedar claro que el caballo no representa peligro alguno para las demás especies y prefiere huir antes que pelear. Al enseñar a un caballo a realizar una cierta tarea, debemos saber que si reaccionamos violentamente elevamos el nivel de adrenalina del animal y causaremos su huída.
“La adrenalina alta reduce el nivel de aprendizaje; la adrenalina baja eleva el nivel de aprendizaje”. Al utilizar esta frase intento describir en la forma más gráfica posible la gran importancia que tiene mantenernos calmados, para fomentar el aprendizaje. El entrenador que se llena de pánico o se enoja comete un grave error, pues esas condiciones no promueven la comunicación ni el aprendizaje. Probablemente, para educar a un animal de bandada lo mejor es mantener la calma, ya que si el caballo capta el miedo, el pánico o la ira toda tarea tomará mucho más tiempo y quizás no tenga un buen final.
La adrenalina es secretada por la glándula suprarrenal y aumenta los latidos del corazón. Su función principal es estimular una respuesta, para que el animal o el humano se preparen a pelear o escapar. Por dictamen de la naturaleza, el miedo en los humanos y los caballos eleva el nivel de adrenalina. Cuando el depredador se acerca cautelosamente a su víctima y se prepara para dar el zarpazo, su nivel de adrenalina empieza a subir, a fin de cumplir con lo que demanda el ataque inminente. La adrenalina aumenta los latidos del corazón, dando a los músculos una mayor cantidad de oxígeno.
Los caballos y la mayoría de los animales de bandada responden a la adrenalina en una manera muy peculiar. Conforme ésta entra al sistema, alertada por los signos o las señales, el bazo reacciona liberando una mayor cantidad de hemoglobina (glóbulos rojos de la sangre) hacia el torrente sanguíneo, lo cual permite al caballo una mayor oxigenación y mejores probabilidades para escapar de su depredador. Además, aumenta la viscosidad de la sangre y en los caballos débiles puede incluso causar la ruptura de los tejidos capilares que circundan el alvéolo de los pulmones. Cabe observar que el organismo humano no responde de ese modo, y la adrenalina en los perros aumenta muy ligeramente el número de glóbulos rojos.
Por ejemplo, si a un caballo de carreras le llevamos al hipódromo o al campo de entrenamiento, es muy probable que se agite mucho y corcovee, se retuerza, dé vueltas y se vuelva difícil de manejar. Todo eso se debe al aumento del nivel de adrenalina en la sangre, es decir, está listo para escapar.
Cuando un caballo siente que el nivel de adrenalina de su entrenador o de otro caballo está elevado, sabe que hay un inminente peligro a su alrededor. El miedo se transmite inmediatamente a través de los miembros de la manada para que todos puedan escapar juntos, pues el caballo que se queda rezagado puede caer en las garras de sus depredadores y por eso su naturaleza les exige huir ante la más mínima señal de peligro.
La expresión que utilizo para describir los niveles de adrenalina no es un término clínico. Técnicamente, la adrenalina baja puede significar un estado de coma o somnolencia, en tanto que la adrenalina alta podría asociarse con extremos de pánico. Lo que quiero decir con “la adrenalina alta reduce el nivel de aprendizaje; la adrenalina baja eleva el nivel de aprendizaje” es que, cuando el caballo se traumatiza hasta el punto de entrar en la modalidad de huída, disminuye su capacidad para aprender. En ese punto, el caballo registra imágenes pasadas de incidentes traumáticos, almacenándolas en su cerebro para utilizarlas posteriormente, con el fin de evitar la repetición de circunstancias peligrosas similares. Si tomamos esto como un aprendizaje, es verdad que el caballo aprende cuando su adrenalina está alta. Sin embargo, este fenómeno no es adecuado para aprender aquellas cosas que los caballistas consideran esenciales dentro del proceso de entrenamiento. El caballo del Oeste tiene que aprender en forma calmada e intrínseca a asentar sus patas para frenar a raya y hacer que gire la res. El de la disciplina de Saltos debe aprender a medir su espacio para elevarse y descender en forma óptima (y también mantenerse calmado y mesurado, es decir, lo contrario a apurado o ansioso). Basta decir que con mis métodos, cuando la adrenalina está elevada, el ambiente de entrenamiento y, por tanto, el potencial de aprendizaje es bajo.
Esto no significa que cuando el caballo duerme y mantiene bajo su nivel de adrenalina esté aprendiendo algo. Tampoco quiero decir que en el mundo natural un caballo no aprenda nada mientras es atemorizado por un depredador. Dentro del mundo que conocemos, si deseamos tener éxito con el entrenamiento de un caballo, el proceso de enseñanza debe ejecutarse manteniendo la adrenalina nuestra y la del caballo en los niveles más bajos posibles.
Cuando el caballo haga algo incorrectamente, simplemente sonrían. Si sonreímos tenemos menos probabilidades de enfadarnos. Sin importar lo que haga el caballo, manténganse siempre calmados, y así podrán convertir el error o incidente en una situación de aprendizaje. Si utilizan mis conceptos, el caballo aprenderá de sus propios errores. No permitan que suba su adrenalina, pues el caballo muy rara vez causa daños intencionalmente, y si reacciona en forma negativa, es muy probable que haya percibido una situación atemorizante.
En mis viajes alrededor del mundo, cuando trabajo con caballos que presentan dificultades en las puertas de partida de los hipódromos, constantemente observo el valor de mantenerse calmado. El animal de bandada se sincroniza con los demás animales a su alrededor por instinto natural y por eso constantemente tengo en cuenta ese fenómeno, a fin de que mis estudiantes equinos se relajen y se mantengan en una modalidad de aprendizaje.
Siempre controlo el ritmo de mis pulsaciones y, aunque deba moverme rápido, no se aceleran los latidos de mi corazón, con lo cual el caballo percibe que no hay motivo para sentir miedo. El mensaje que le transmito es que no está en una situación de supervivencia, sino más bien en una condición de aprendizaje.