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Caballos en descanso veraniego

Escrito el 11 agosto , 2001 por Ningún Comentario

El verano es la época del año preferida por los humanos para descansar, para olvidarse del trabajo y cargar las baterías del cuerpo y de la mente. Muchos caballos, en función del ritmo de vida de sus propietarios, también encuentran en esta estación una buena oportunidad para cambiar sus hábitos de vida e irse al campo a descansar. Coby Bolger nos relata en este artículo sus experiencias respecto al descanso veraniego de sus caballos y nos ofrece una serie de consejos que deberemos tener en cuenta para que el descanso sea realmente efectivo y no se convierta en una fuente de nuevos problemas.
El año pasado tuve la brillantísima idea de dejar a mis dos caballos descansar durante el mes de agosto. Llevamos todos, cuatro años de competición descansando sólo en invierno, a mí también me apetecía un buen descanso.

Después de correr la Ruta de la Luna, quité las herraduras de los caballos y los solté en el prado. Estarían fuera día y noche, pero a mediodía, cuando hiciese más sol, les llevaríamos dentro para chequearles.

Ya que tengo a todos los nutrólogos de Spillers inculcándome los requisitos de la nutrición, puse los caballos a media ración de un pienso suave y les añadí un “chaff” especializado para regeneración de cascos. Quité todas las vitaminas y pensaba que estaba todo listo. La idea era buena. Los caballos descansarían en el prado y luego tendríamos tres meses y medio para preparar el Campeonato de España de Concurso Completo.

El primer día vi a los caballos de cabeza a cola en el prado plácidamente espantándose las moscas. Me di la enhorabuena a mi misma por el autocontrol de limitar los concursos para caballos ya avanzados.

Preparamos el prado casi un mes antes. Quitamos las heces y las malas hierbas, cortamos el césped y tratamos la hierba con un desparasitario. Luego descansamos el prado durante tres semanas para asegurar que no habría restos químicos tóxicos.

El segundo día me acerqué al prado por la noche. El sonido de los aspersores automáticos me acompañaba en mi paseo para ver los caballos. Estaban empujando la puerta del prado intentando escaparse del riego. Cuando abrí la puerta yo, casi me atropellan en su huida hacia la cuadra. Se escaparon y regresaron galopando a los boxes.
Cerré la puerta del prado, y con cara de tonta, me encaminé sola a la cuadra. Los dos estaban en sus boxes limpios y acogidos. No tenían ningunas ganas de estar fuera. Así que cambiamos el horario otra vez. Podrían salir desde la 7 de la mañana hasta las 11 y luego otra vez desde las 6 de la tarde hasta las 11 de la noche, antes del arranque de los aspersores.

A mediodía fui a verles otra vez. Cuando me acerqué a “Pepper” no daba crédito a mis ojos. Parecía un leopardo. Tenía bultos por todo el cuerpo. He visto suficientes reacciones alérgicas para saber que había que llamar al veterinario para que le suministrase un anti-istamínico. Otra vez más le encerré en su box y “Pepper”, feliz, se tumbó para dormir la siesta.

Cuidados con los cascos

La siguiente vez que salieron al prado no parecían caballos. La cara estaba tapada con una máscara y también llevaban mantas especiales para proteger su pelo y no dejar llegar a las moscas. Apestaban los dos a citronela, pero se veía que ni una sola mosca se les acercaba.

Unos días mas tarde me di cuenta que los cascos de los caballos se estaban estropeando mucho. Acudí a los profesionales de mi alrededor para pedir consejo. Juanjo Ceca se quedó mirando a “Pepper” durante un rato. “No es buena idea quitarles las herraduras de las manos” me dijo, “se estropea mucho el casco y nuestros prados no son suaves como los de Inglaterra. Quita las de atrás para que puedan salir juntos, si quieres”. Vino el herrador y me puso otra vez las herraduras de las manos, sin hacer comentario alguno.

Hay caballos que aguantan bien el prado y hay otros que son más sensibles. Como las personas, hay seres más de campo y otros más de ciudad. Cada vez que intentamos algo nuevo, hay que pensar lo que pueden ser las consecuencias y trabajar para disminuir los riesgos.

Después de ajustar estos detalles, ahora sé que mis caballos están descansando cómodamente y sin riesgos. ¡Lo tengo clarísimo, porque no se dejan coger!

No soy la única que ha tenido sus dificultades con los caballos en descanso. Un amigo mío llevó su yegua a veranear en el enorme jardín de su casa. Despertó un día y encontró a la yegua desesperada, nadando en la piscina. Tres camiones de bomberos seis horas más tarde, sacaron a la yegua. Otro amigo trajo su caballo al prado para recuperarlo de un tendón, pero después de una semana el tendón estaba peor y la otra mano también estaba afectada.

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El estrés oxidativo

Escrito el 10 julio , 2001 por Ningún Comentario

Retomamos ahora el tema del cuidado de los caballos de deporte: tanto su nutrición, como el correcto manejo de cuadra, una buena y lógica planificación del trabajo, y los indispensables aspectos terapéuticos. Es necesario tener información sobre los últimos avances en las ayudas para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones.


Hoy en día se están aplicando estudios científicos, hechos sobre el organismo humano, a los caballos de deporte. O sea, lo que oímos en los medios de comunicación sobre la necesidad de aumentar la cantidad de ejercicio que hacemos, que tenemos que cuidar la flora intestinal con pro-bióticos, pre-bióticos, y que los anti-oxidantes pueden disminuir los riesgos de desarrollar enfermedades tan serias como el cáncer, va directamente aplicados a los caballos de deporte, pero en proporciones algo distintas que en el ser humano. Por ejemplo, cuando se empezó a buscar pro-bióticos para caballos, ¡se vaciaban las estanterías de los supermercados de yogures con bacteria viva, y cuando querían reducir el trabajo anaeróbico, desaparecían grandes cantidades de huevos (para utilizar su clara) y cerveza negra irlandesa!

Entre todas las tendencias nutricionales que se están estudiando, una de las líneas de investigación más interesante es la encaminada a explicar cómo y dónde sufren nuestros organismos las consecuencias del estrés y, dentro de estos estudios, se están analizando las causas del estrés a nivel molecular, así como las múltiples fuentes que inducen al estrés oxidativo. Se hace hincapié en estudiar las fuentes del estrés a este nivel, porque la enfermedad está siempre ligada a un proceso bioquímico anormal y a una alteración en el metabolismo de los nutrientes y sus subproductos.

Importancia de los estudios

El primer punto importante es entender que, cuando hablamos de radicales libres, ¡no estamos hablando de bandidos con pistolas entrando, por la fuerza, en La Moncloa!

El estrés oxidativo está definido por SIES (1991) como un desequilibrio en la proporción de pro-oxidantes (radicales libres) y anti-oxidantes que pueden perjudicar el organismo. El oxígeno es esencial para la vida, pero puede perjudicar el organismo si el delicado equilibrio se cambia. El cuerpo produce constantemente radicales libres y anti-oxidantes, dentro de un proceso natural del metabolismo, para desintoxicar y aumentar el sistema de inmunidad, radicales libres y anti-oxidantes, según los requisitos corporales. Un radical libre se define como una sustancia que contiene un electrón, sin su pareja, el protón. Estos elementos son altamente reactivos e inestables, y por eso perjudican fácilmente al organismo. En cuanto se añade una sustancia que aumenta la cantidad de protones, los radicales libres se estabilizan y así no dañan al organismo. De hecho, los radicales libres, por si mismos, buscan equilibrarse y así, para decirlo en términos simples, roban protones de las moléculas de su alrededor. Eso llega a desequilibrar, en milésimas de segundo, grandes cantidades de material genético, proteínas, enzimas y células, y por eso pueden causar lesiones y enfermedades serias, tanto en humanos como en caballos.

Cuestión de préstamo

Un anti-oxidante es una sustancia que normalmente es rica en hidrógeno, componente principal del protón. El anti-oxidante presta al radical libre el protón que le falta y así equilibra el sistema. Al anti-oxidante le pueden, o no, sobrar protones para “prestar”. Si presta un protón y llega a desequilibrarse, no tiene la agresividad, ni causa el daño que el radical libre. En el caso de la vitamina C, por ejemplo, el hecho de que la molécula quede desequilibrada no reviste importancia, dado que esta vitamina es soluble en agua y el animal puede eliminar lo que no necesita.

Esto quiere decir que nosotros podemos prevenir desequilibrios añadiendo anti-oxidantes, cuando sabemos que va a surgir una situación de estrés que aumentará la producción de radicales libres.
La inflamación y el daño en tejidos son características típicas asociadas al estrés oxidativo. La inflamación se produce como defensa del tejido y aviso a las células “protectoras” para que vayan al lugar del problema, intentando arreglarlo; pero la inflamación, a su vez, puede aumentar el daño inicial y complicar la regeneración de tejidos.
Si reaccionamos tarde, muchas veces no tenemos otro camino que utilizar anti-inflamatorios y drogas para evitar causar mayores daños en los tejidos. Si preparásemos el organismo antes, fortaleciendo al caballo con trabajo y nutrición adecuada, el caballo tendría más defensas y probablemente no desarrollaría el problema, o bien su incidencia sería más leve.

Anti-oxidantes

Dentro del animal residen, naturalmente, algunos anti-oxidantes (superoxide dismutase, H2O2, glutathion), pero su cuerpo no produce suficiente cantidad para prevenir daños del estrés oxidativo causado por la competición y el trabajo. Por eso, los anti-oxidantes aportados por la dieta se hacen imprescindibles y, de hecho, cuando el caballo pastaba a su anchas, tenía acceso a estas sustancias en su dieta natural, escogiendo las plantas que más le convenían.

Los anti-oxidantes se encuentran principalmente en frutas, plantas y raíces. Los estudios han establecido que hay más de cuatro mil sustancias con flavonoides, divididas en cinco importantes grupos, y que, dada su complejidad, afectan al organismo de varias y complicadas maneras.

Ahora bien, esto no es una cuestión de “cuanto más, mejor”. Hay que fortalecer el físico del caballo con ejercicio y una dieta
equilibrada
. En épocas de estrés por competición y viaje, hay que asegura un nivel vitamínico adecuado con una mezcla apropiada de anti-oxidantes, electrolitos u otros productos, dependiendo de la disciplina que se practique, la duración de la temporada, la edad y la forma física del caballo y lesiones anteriores.

Para el jinete que no quiera convertirse en veterinario o bioquímico, le pueden funcionar las siguientes recomendaciones:
1) Conozca y observe su caballo. Para prevenir lesiones hay que saber las debilidades físicas y mentales que tiene. Cada caballo tiene requisitos distintos y reacciones diferentes al trabajo, piensos, forrajes y suplementos.
2) Cuide la base. Los cuidados de cuadra (herrajes, vacunas, limpieza…), una dieta correcta con suficiente forraje y agua limpia, en combinación con un trabajo inteligente, son los primeros pasos.
3) Añadir suplementos apropiados antes y durante el período de estrés. Si ha seguido el primer paso de observar al caballo, sabrá qué suplementos le harán falta. Cambie de suplementos de vez en cuando, para asegurar una absorción eficaz y para variar los nutrientes y sustancias aportadas. Cuando no encuentre lo que necesita, acuda a profesionales para que le asesoren sobre lo que hay disponible en el mercado.
Entre temporada y temporada, el caballo debe descansar correctamente. Esto no quiere decir quitarle sus herraduras y olvidarle en un prado durante un mes. Hay que bajar la dieta algo, ajustar los suplementos para dejar que su sistema se limpie, no competirle durante un tiempo y soltarle en un prado, alternando trabajo ligero.

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El estrés oxidativo

Escrito el 10 julio , 2001 por Ningún Comentario

Retomamos ahora el tema del cuidado de los caballos de deporte: tanto su nutrición, como el correcto manejo de cuadra, una buena y lógica planificación del trabajo, y los indispensables aspectos terapéuticos. Es necesario tener información sobre los últimos avances en las ayudas para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones.


Hoy en día se están aplicando estudios científicos, hechos sobre el organismo humano, a los caballos de deporte. O sea, lo que oímos en los medios de comunicación sobre la necesidad de aumentar la cantidad de ejercicio que hacemos, que tenemos que cuidar la flora intestinal con pro-bióticos, pre-bióticos, y que los anti-oxidantes pueden disminuir los riesgos de desarrollar enfermedades tan serias como el cáncer, va directamente aplicados a los caballos de deporte, pero en proporciones algo distintas que en el ser humano. Por ejemplo, cuando se empezó a buscar pro-bióticos para caballos, ¡se vaciaban las estanterías de los supermercados de yogures con bacteria viva, y cuando querían reducir el trabajo anaeróbico, desaparecían grandes cantidades de huevos (para utilizar su clara) y cerveza negra irlandesa!

Entre todas las tendencias nutricionales que se están estudiando, una de las líneas de investigación más interesante es la encaminada a explicar cómo y dónde sufren nuestros organismos las consecuencias del estrés y, dentro de estos estudios, se están analizando las causas del estrés a nivel molecular, así como las múltiples fuentes que inducen al estrés oxidativo. Se hace hincapié en estudiar las fuentes del estrés a este nivel, porque la enfermedad está siempre ligada a un proceso bioquímico anormal y a una alteración en el metabolismo de los nutrientes y sus subproductos.

Importancia de los estudios

El primer punto importante es entender que, cuando hablamos de radicales libres, ¡no estamos hablando de bandidos con pistolas entrando, por la fuerza, en La Moncloa!

El estrés oxidativo está definido por SIES (1991) como un desequilibrio en la proporción de pro-oxidantes (radicales libres) y anti-oxidantes que pueden perjudicar el organismo. El oxígeno es esencial para la vida, pero puede perjudicar el organismo si el delicado equilibrio se cambia. El cuerpo produce constantemente radicales libres y anti-oxidantes, dentro de un proceso natural del metabolismo, para desintoxicar y aumentar el sistema de inmunidad, radicales libres y anti-oxidantes, según los requisitos corporales. Un radical libre se define como una sustancia que contiene un electrón, sin su pareja, el protón. Estos elementos son altamente reactivos e inestables, y por eso perjudican fácilmente al organismo. En cuanto se añade una sustancia que aumenta la cantidad de protones, los radicales libres se estabilizan y así no dañan al organismo. De hecho, los radicales libres, por si mismos, buscan equilibrarse y así, para decirlo en términos simples, roban protones de las moléculas de su alrededor. Eso llega a desequilibrar, en milésimas de segundo, grandes cantidades de material genético, proteínas, enzimas y células, y por eso pueden causar lesiones y enfermedades serias, tanto en humanos como en caballos.

Cuestión de préstamo

Un anti-oxidante es una sustancia que normalmente es rica en hidrógeno, componente principal del protón. El anti-oxidante presta al radical libre el protón que le falta y así equilibra el sistema. Al anti-oxidante le pueden, o no, sobrar protones para “prestar”. Si presta un protón y llega a desequilibrarse, no tiene la agresividad, ni causa el daño que el radical libre. En el caso de la vitamina C, por ejemplo, el hecho de que la molécula quede desequilibrada no reviste importancia, dado que esta vitamina es soluble en agua y el animal puede eliminar lo que no necesita.

Esto quiere decir que nosotros podemos prevenir desequilibrios añadiendo anti-oxidantes, cuando sabemos que va a surgir una situación de estrés que aumentará la producción de radicales libres.
La inflamación y el daño en tejidos son características típicas asociadas al estrés oxidativo. La inflamación se produce como defensa del tejido y aviso a las células “protectoras” para que vayan al lugar del problema, intentando arreglarlo; pero la inflamación, a su vez, puede aumentar el daño inicial y complicar la regeneración de tejidos.
Si reaccionamos tarde, muchas veces no tenemos otro camino que utilizar anti-inflamatorios y drogas para evitar causar mayores daños en los tejidos. Si preparásemos el organismo antes, fortaleciendo al caballo con trabajo y nutrición adecuada, el caballo tendría más defensas y probablemente no desarrollaría el problema, o bien su incidencia sería más leve.

Anti-oxidantes

Dentro del animal residen, naturalmente, algunos anti-oxidantes (superoxide dismutase, H2O2, glutathion), pero su cuerpo no produce suficiente cantidad para prevenir daños del estrés oxidativo causado por la competición y el trabajo. Por eso, los anti-oxidantes aportados por la dieta se hacen imprescindibles y, de hecho, cuando el caballo pastaba a su anchas, tenía acceso a estas sustancias en su dieta natural, escogiendo las plantas que más le convenían.

Los anti-oxidantes se encuentran principalmente en frutas, plantas y raíces. Los estudios han establecido que hay más de cuatro mil sustancias con flavonoides, divididas en cinco importantes grupos, y que, dada su complejidad, afectan al organismo de varias y complicadas maneras.

Ahora bien, esto no es una cuestión de “cuanto más, mejor”. Hay que fortalecer el físico del caballo con ejercicio y una dieta
equilibrada
. En épocas de estrés por competición y viaje, hay que asegura un nivel vitamínico adecuado con una mezcla apropiada de anti-oxidantes, electrolitos u otros productos, dependiendo de la disciplina que se practique, la duración de la temporada, la edad y la forma física del caballo y lesiones anteriores.

Para el jinete que no quiera convertirse en veterinario o bioquímico, le pueden funcionar las siguientes recomendaciones:
1) Conozca y observe su caballo. Para prevenir lesiones hay que saber las debilidades físicas y mentales que tiene. Cada caballo tiene requisitos distintos y reacciones diferentes al trabajo, piensos, forrajes y suplementos.
2) Cuide la base. Los cuidados de cuadra (herrajes, vacunas, limpieza…), una dieta correcta con suficiente forraje y agua limpia, en combinación con un trabajo inteligente, son los primeros pasos.
3) Añadir suplementos apropiados antes y durante el período de estrés. Si ha seguido el primer paso de observar al caballo, sabrá qué suplementos le harán falta. Cambie de suplementos de vez en cuando, para asegurar una absorción eficaz y para variar los nutrientes y sustancias aportadas. Cuando no encuentre lo que necesita, acuda a profesionales para que le asesoren sobre lo que hay disponible en el mercado.
Entre temporada y temporada, el caballo debe descansar correctamente. Esto no quiere decir quitarle sus herraduras y olvidarle en un prado durante un mes. Hay que bajar la dieta algo, ajustar los suplementos para dejar que su sistema se limpie, no competirle durante un tiempo y soltarle en un prado, alternando trabajo ligero.

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La doma natural

Escrito el 27 junio , 2001 por Ningún Comentario

Una tendencia que brota con fuerza: la doma natural o “natural horsemanship” intenta plantear la relación hombre-caballo desde ideas como la amistad y la asimilación de las bases del comportamiento del animal en libertad. Una tradición que viene de antiguo y que, hoy en día, se intenta conceptualizar para poder aplicarla en nuestro trabajo con los caballos.
Los cursos en los que adiestradores de reconocido prestigio, como Monty Roberts, Pat Parelli, Richard Maxwell, Fernando Noailles o Lucy Rees, enseñan sus técnicas de doma natural demuestran que éstas no tienen nada de mágico. Las personas que las utilizan y las enseñan no son “susurradores de caballos” dotados de poderes especiales que les faciliten la relación con estos. Los principios de este tipo de doma son la racionalidad, la psicología y la observación del comportamiento del caballo en libertad, para aplicarlos a la monta.

En España, hace menos de una década que se ha comenzado ha escuchar hablar de esta nueva filosofía, y eso provoca que muchas personas entendidas en doma lo vean con recelo. Consideran la doma natural como una especie de nueva “chifladura” con la que los místicos del caballo pretenden desterrar técnicas y utensilios que han funcionado desde siempre para domar a estos animales.

Compatibles
Sin embargo, los nuevos gurús de la doma natural no consideran que esta suponga una ruptura radical con los viejos métodos. Es más, en su opinión, la doma natural es una evolución de los mismos, que utiliza el estudio del comportamiento de los caballos en libertad y la observación de su comunicación en la naturaleza para aprovecharlo en beneficio del ser humano. Es perfectamente compatible trabajar durante media hora en el picadero redondo con el animal completamente libre, y durante la media hora siguiente ejecutar movimientos de doma de alta escuela perfectos.

La razón de esta compatibilidad radica en que, tanto en la doma tradicional, como en la natural, el objetivo es conseguir un caballo equilibrado, dócil, atento y sensible. La única diferencia estriba en que se intenta adaptar el hombre al caballo, y no viceversa. Lo que está claro es que la doma tradicional y la natural, bien aplicadas, consiguen resultados eficaces y caballos entregados. Un objetivo muy diferente del de algunos “domadores” de la escuela tradicional, que se escudan en los supuestos métodos de ésta para maltratar gratuitamente.

¿En qué consiste?
Existen casi tantos métodos como profesionales de este estilo, aunque tienen características perfectamente identificables. No existe definición, sino una serie de puntos coincidentes.

1.-Establecer una línea de comunicación:
El punto de partida de la doma natural es la consideración del caballo como ser inteligente e intuitivo. Sin embargo, existe una importante barrera de comprensión, que radica en la diferencia de lenguajes. Los caballos se comunican a través del lenguaje gestual, y el espacio personal tiene una importancia vital. Los domadores naturales analizan e intentan reproducir las pautas del comportamiento equino en manada. Un caballo criado con otros congéneres será capaz de reconocer ideas como no agresión, seguridad y, más adelante, amistad con el domador, observando las señales externas que éste le da mediante su postura, la distancia que mantiene respecto a él y la fluidez de sus movimientos.
En este sentido, Klaus Ferdinang Helpfling, uno de los primeros introductores de estas teorías en España, afirma en su libro “Tratar con caballos” que “la verdadera comunicación con un ser que no conoce nuestro lenguaje requiere, si ha de ser un encuentro para ambos, profundidad, mucho corazón abierto, entendimiento y comprensión. Sólo entonces se llega a una complicidad sin lucha, sin obligación”.

2.-El caballo no quiere luchar:
Los caballos son animales gregarios, que obedecen un orden jerárquico bien establecido. Cuanto más alto es su rango dentro de la manada, menos necesidad tienen de recurrir a la violencia. Para que la doma sea eficaz, el jinete debe tender a ocupar el puesto del líder de la manada, adquiriendo las cualidades que le identifican como tal: saber estar, calma, inteligencia y atención a los problemas de sus compañeros “caballos”. Cuando un caballo ha aprendido a confiar en su domador, la obediencia se convierte en algo tan natural como seguir al líder de su manada en plena naturaleza, por lo que la violencia, los gritos o los golpes pierden toda su utilidad. De acuerdo con los valores de un caballo, sólo pelea el débil, el que no tiene un lugar bien establecido en la manada.

Los caballos domados con base en la confianza en el ser humano, no solamente no necesitan “romperse”, sino que aceptan la doma sin lucha y desarrollan muchos menos problemas que los caballos sometidos mediante la violencia. Lucy Rees, una de las adiestradoras más populares en nuestro país, considera que esta forma de doma es completamente lógica, puesto que tiene en cuenta lo que piensa y siente el caballo. “Los caballos saben lo que les gusta y lo que no les gusta, y se acercan a lo primero tal y como se alejan de lo segundo. Eso no es ser estúpido. Desde su punto de vista, se comportan lógica y sensatamente”. Por eso, el domador natural recurre con más frecuencia a la recompensa que al castigo. Una caricia o una golosina que el caballo pueda relacionar con un comportamiento adecuado es mucho más efectiva que esperar a que se equivoque para castigarle. El caballo en manada se siente satisfecho cuando existe “paz social”, la busca y cuando la consigue, le ayuda a distinguir entre lo que el jinete considera correcto y lo que no lo es.

3.-La confianza, la base de la relación:
El domador natural utiliza la confianza del caballo como base de todo su trabajo posterior. El acercamiento se realiza paso a paso, teniendo en cuenta las necesidades del caballo. Para eso se toma en consideración la diferencia básica entre la psicología de animal de presa del caballo y la psicología depredadora del hombre. La principal arma de los caballos es la huida, y recelan de todo aquello que pueda constituir una amenaza para su bienestar. Por esta razón, el primer contacto con la doma de un caballo se realiza (aunque existen diferentes variaciones), dentro de un picadero redondo, donde el animal puede responder a su instinto de huir al mismo tiempo que puede familiarizarse con ese “depredador” que tanto le asusta. Poco a poco, la curiosidad vence al miedo, y el adiestrador puede acercarse tranquilamente, acariciarle, levantarle pies y manos, echarle mantas y cuerdas sobre el lomo, montarle a pelo o ensillarle. Todo el proceso se realiza lentamente, dando tiempo al caballo a acostumbrarse y a confiar en ese nuevo elemento que va a formar parte de su vida. Ese será un vínculo de confianza entre humano y caballo que facilitará enormemente la doma “tradicional”.

Lo más interesante de este método es que funciona también con caballos que han sufrido malas experiencias para solucionar sus problemas de comportamiento. Ante cualquier circunstancia, la reacción de un caballo que confía en su jinete es la de buscar refugio en él y obedecer sus indicaciones, ya que se ha convertido en su líder. Se consigue así un caballo valiente, atento y sensible a todas las indicaciones.

4.-Elegancia de movimientos:
Cuando un caballo tiene miedo o está en tensión, toda su figura lo refleja. Tiene la boca tensa, la espalda rígida, la cola baja, y todos sus movimientos dan una sensación de descoordinación. En esas condiciones, pretender reunirlo o conseguir unos aires elegantes y confortables resulta una tarea poco menos que imposible. Sucede todo lo contrario con un caballo relajado. Cuando se contempla un caballo en libertad, sorprende la fluidez de sus movimientos y la belleza de su estampa. Es posible reproducir esas características en un caballo adiestrado sin violencia.

La doma natural persigue que el caballo, aunque sea montado con bocado y silla, conserve la boca relajada, la espalda redonda y los movimientos elegantes y fáciles del caballo en libertad. Y lo más impresionante es cuando se consigue esa misma elegancia montando con el caballo completamente libre.

Aprendizaje
Gran parte del trabajo de la doma natural se desarrolla pie a tierra, enseñando los principios antes de comenzar con la monta propiamente dicha. La sutileza de movimientos y la ausencia de dolor enseñan al animal a responder a ayudas muy sutiles, por lo que posteriormente, ya montado, el bocado, la fusta y las espuelas se convierten en refuerzo de las órdenes del jinete, nunca en herramientas para forzar al caballo.

Como todo en la hípica, la doma natural necesita de un aprendizaje con un experto, ya que entraña de un cierto riesgo y requiere precaución. Mal aplicada produce resultados muy negativos. Que estos métodos partan de un concepto no violento del trato de los caballos no significa una ausencia de disciplina. Todo lo contrario. Un caballo sometido a este proceso aprende una serie de pautas de comportamiento que son aceptables y que, cuando no observa, conllevan el rechazo por parte de su domador. Para un animal domado por estos métodos, el peor castigo es que su ser humano le ignore o le expulse temporalmente de la manada. Igual que en libertad.

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Mil años en el arte hispánico

Escrito el 13 junio , 2001 por Ningún Comentario

“Mil años del caballo en el arte hispánico” es una muestra, organizada por la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, que aglutina, hasta el próximo 17 de junio en el Palacio Gótico del Real Alcázar de Sevilla, más de un centenar de obras sobresalientes de artistas que han visto en este animal, además de su belleza, su importante significado en la vida del ser humano.
Dicen los organizadores de la muestra que un cuadro, una escultura, una obra artística, equivale a mil palabras y, por tanto, esperan que los amantes del caballo encuentren motivos para satisfacer la mirada y para reencontrarse con el más antiguo y fiel amigo del hombre. Se trata de una de las exposiciones más completas que se han hecho jamás sobre el caballo, una obra de arte en sí mismo. Por eso, nuestro interés en mostrársela al lector aficionado y profesional del caballo.

La última exposición dedicada al mundo del caballo se celebró en nuestro país en 1955, bajo el título de “El caballo en el arte”. La organización corrió entonces de la mano de la Sociedad de Amigos del Arte. La muestra tuvo lugar en Madrid, en lo que ahora es la Biblioteca Nacional.

El caballo quizá comenzó su existencia antes que el hombre, pero con él ha evolucionado en muchos aspectos, incluido el físico y el artístico. La exposición narra con sus piezas esta evolución. Los lienzos y el resto de las obras de arte han sido seleccionados con especial atención y acierto. Todas ellas proceden de museos y colecciones privadas y públicas, y son vistas por primera vez unidas gracias al proyecto de la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, entidad adscrita al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Esta antología del mundo ecuestre ha sido dirigida por un auténtico experto en arte y excelente jinete: Manuel Delgado Sánchez Arjona, quien tuvo la responsabilidad de organizar la exhibición lisboeta de 1998, y cuenta con la ayuda, como entonces, de Rafael Gasset Muñoz Vargas, director general de España Nuevo Milenio, ambos amantes del caballo. Manuel Delgado fue fundador y presidente durante diez años de la Asociación de Criadores de Pura Sangre Inglés y antiguo directivo de la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar.

El catálogo de la exposición, además de las fichas técnicas de las piezas de la muestra, cuenta con textos de Carlos Hernando, Fernando Savater, María Teresa Pérez Higuera y Manuel Delgado. El complejo esfuerzo que ha requerido esta muestra ha necesitado más aportaciones, como las del consejo asesor, compuesto por Rafael Atienza, Jesús Cantero, Carlos José Hernando, Alfredo Pérez de Armiñán, José Antonio Rivas, José Antonio Rodríguez y Fernando Savater; la de los diseñadores y la coordinadora, Paloma Flórez, todos unidos para reflejar los valores del caballo a través de los siglos.

Caballo y Arte
Además de mamífero de la familia de los équidos, el caballo, analizado por el veterinario o el científico, tiene su contrapunto en la relación con la vida del hombre, según Luis Miguel Enciso Recio, presidente de la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio. El jinete o amazona, el hombre o la mujer de campo, el rejoneador, el caballero, el guerrero, el militar o el deportista, “son testigos de los dones y excelencias de este formidable animal”, dice Enciso. “Hay caballos de mano, de silla, de aldaba, muleros, caballos padres, receladores, y es muy amplia la tipología del caballo, según se consideren sus características físicas, las geográficas en las que nacen o se desarrollan, y las misiones que el hombre le ha atribuido a lo largo de los siglos”, añade.

El caballo ha sido siempre objeto y sujeto del arte. Enciso destaca su lugar especial en la poesía y cita el ejemplo del poeta y editor Manuel Altolaguirre, su mujer, Concha Méndez, y Pablo Neruda, que crearon una revista titulada: “Caballo verde para la poesía”. Maya Smerdou, sobrina del poeta, edita libros en la editorial Caballo Griego de la poesía, y otros muchos ven en él al animal que representa la libertad de expresión y la fuerza. “El poeta ve, siente, pinta caballos verdes, azules, rojos, negros, de oscuros presentimientos, caballos blancos, caballos en vuelo o en escorzo, a la carrera o en reposo, con ojos sin dirección, tranquilos o desafiantes. El caballo, en su rica y, a veces, misteriosa soledad, se une, movido por la visión poética, al caballo que trasporta al hombre hacia el éxito o la derrota, hacia los sueños o la conquista de empinadas, bravas, difíciles y estimulantes realidades”, señala Enciso.

Cien obras únicas
“Mil años del caballo en el arte hispánico” la componen 119 piezas de diverso tipo: pinturas, esculturas, grabados, libros, cerámicas, numerosa iconografía taurina reflejo del tributo que se le rinde al caballo en la fiesta nacional, monturas, gualdrapas y adornos, traídas de museos y fundaciones, como de colecciones privadas o públicas. Las obras proceden de la Biblioteca Nacional, el Museo del Ejército, del Instituto Valencia de Don Juan, el Museo Picasso, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, la Fundación Casa de Alba, Museo Nacional de Artes Decorativas, de Madrid, El Museo de Mallorca, el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Colección Telefónica, Museo Municipal Taurino de Córdoba, el Museo de Bellas Artes de Sevilla, de la Real Maestranza, el Museo de América, el de Zaragoza, el de Albacete y del Museo del Prado, entre otras instituciones.

Una de las piezas originales prestada por un particular es “La lección de equitación del príncipe Baltasar Carlos”, de Velázquez, propiedad del Duque de Westminster. El montante de los seguros de algunas obras de arte supera los novecientos millones de pesetas. No es extraño, dado que en la muestra se expone el óleo sobre lienzo para el Guernica, de Pablo Picasso, la “Cabeza de caballo, 2 de mayo de 1937″; el “Retrato del general Don José de Palafox a caballo”, de Francisco de Goya, (el caballo desconcertó a los indígenas cuando los españoles conquistaron América); “El patio de caballos”, de Ignacio Zuloaga; “Jinete salmantino”, del valenciano Sorolla; “Potros en el campo”, de Iturrino; los excepcionales dibujos de la caballeriza de Don Juan de Austria, de Stradanus; láminas de cobre de la conquista de México o la rica colección de cuadros de Talavera de entre los siglos XV y XVIII.

Otras piezas muy interesantes son el “Capitel con el Rey David a caballo”, de finales del siglo XII y el “Retrato del príncipe Baltasar Carlos a caballo”, de Dalí.

Entre las curiosidades, destaca un dibujo a tinta del Rey Felipe V, titulado “Mapa del juego de cabezas”, donde el monarca explica las normas del juego.

Es la primera vez que se puede contemplar, de manera completa, en una estancia distinta del Museo del Ejército, la “Armadura con caballo y jinete del Duque de Alcalá”, del siglo XVI. España Nuevo Milenio ha procedido a la restauración de algunas obras y, gracias a ello, en una se ha descubierto su autor. Es el caso del cuadro “Don Iñigo Vélez de Guevara, Conde de Oñate”, de Massimo Stanzione.

Tres apartados
La exposición tiene tres apartados diferentes: “El triunfo de la caballería” (años 1000 a 1500), “La gloria del caballo” (años 1500 a 1800) y “El caballo y la máquina” (años 1800 a 2000). Cada uno de ellos tiene diversos ámbitos temáticos: “Caballos y caballeros”, “Los santos jinetes” y la “Sociedad caballeresca”, el primero; “La corte y el cortesano”, “El saber ecuestre” (los tratados que responden a la teoría ecuestre), “Los fastos caballerescos” y “El arte de la guerra” o la figura del caballo en la batalla, el segundo, y “La realidad y el desafío”, “La última caballería” y “El caballo en el trabajo, deporte, la competición y el ocio”, el tercer y último apartado.

Es curioso conocer que el estribo se introduce en los reinos cristianos en el siglo X, igual que la lanza. De esa guisa, el caballero utiliza un caballo con herraduras, bocado, riendas, petral y estribos. Los ideales del caballero y del santo giran en torno a San Jorge (patrón de los caballeros), San Martín de Tours, Santiago Apóstol y San Pablo.

Fiel amigo
Don Quijote fue uno de nuestros ilustres caballeros, que dignificó al heroico Rocinante, un caballo tordo y fiel hasta la muerte.

Al término del feudalismo, nace el Estado Moderno y se genera un nuevo estadio para el caballo. El guerrero se trasforma en cortesano. Delgado considera metáforas muchos de los retratos ecuestres de esta época. Los jinetes vistos por el pueblo con la fuerza que les da dominar sobre el caballo y que en ocasiones sólo era una invención para mostrar una faceta del monarca inexistente. En las novelas, el caballero da una imagen de “heroísmo, esfuerzo, lujo y ostentación”, dice Delgado. En nuestros días, montar a caballo también puede entenderse como algo superior, que quizás impresiona a muchos que desconocen que ser jinete es la unión y perfección del hombre y el animal, y no la imposición absoluta del primero sobre el segundo.

Ivanhoe montaba un Español
El Caballo Español adquirió su prestigio desde la Edad Media. En la literatura, los caballeros siempre suelen montar Caballos Españoles. Walter Scott montó a su Ivanhoe sobre uno de ellos. En Inglaterra, para Newcastle, es “el caballo más noble del mundo, el más bello, el más digno de ser montado por un rey en un día de triunfo”. Así lo entendió Velázquez, que pintó a reyes y reinas a lomos de Españoles.

Saavedra Fajardo escribió: “conviene enseñar al príncipe desde su juventud a domar, y enfrenar el potro del poder, porque si quisiere llevarle con el filete de la voluntad, dará con él en grandes precipicios. Menester es el freno de la razón, las riendas de la política, la vara de la justicia, y la espuela del valor, fijo el Príncipe siempre sobre los estribos de la prudencia”. Un retrato de Carlos II niño, de autor anónimo, en el museo de Bellas Artes de Cádiz, trasmite estos valores. Este caballo es el que se extiende por Hispanoamérica. Con él se funda la Escuela Española de Viena, con influencia en la Real Escuela de Dinamarca e incluso en la Real Yeguada Inglesa, figurando, según Sylvia Loch, en el origen del Pura Sangre Inglés.

Vencido por la máquina
Siguiendo con la exposición, quizá uno de los apartados más interesantes, aunque tristes, sea el que se refiere a los dos últimos siglos. Los organizadores de la exposición se hacen la siguiente reflexión: “el caballo ha sido vencido por la máquina, en cuanto a velocidad y fuerza, jubilado en el ejército, en el trabajo (sic por las comillas), disminuida su población de millones a millares, una triste pregunta podría formularse: ¿es que la íntima relación entre el hombre y el caballo toca a su fin?”. La respuesta es: no. Afortunadamente, en nuestro país, el ocio, el deporte, la competición, el encuentro con la naturaleza… han facilitado el acceso al caballo.

Se cree que el contacto directo se ha multiplicado. El caballo se ha popularizado. La afición por la equitación ha crecido. El caballo se muestra como un animal útil siempre, clave en la guerra y en la paz en otros tiempos, unido a la mitología, a la poesía y a la realidad de la vida. El hombre no debería prescindir nunca del caballo. Nos ayuda a crecer, a formarnos en una disciplina difícil, como la equitación, con reflejo en la vida cotidiana, desde un sentido terapéutico en personas con deficiencias psíquicas y físicas, hasta su apartado lúdico en el deporte.

Unidos a los artistas sobresalientes citados, figuran obras de otros de no menor importancia como Carreño de Miranda, Gargallo, Juan de la Corte, Lucas Jordán, Bejamín Palencia y Mariano Benlliure.

En la Historia y la novela
Los libros ocupan un apartado importante en la muestra. Obras como las de Bernardo de Vargas Machuca (Teórica y ejercicios de la gineta) reflejan que el caballo siempre ha sido un objetivo muy claro en la literatura, la historia o la novela, a veces coprotagonista o primera estrella.

Espronceda decía: “Un caballo, un caballo, campo abierto y dejadme frenético correr”. Siglos atrás, Aristóteles contaba que los caballos habían sido engendrados por el viento: “que las yeguas conciben del aire y de ahí que los caballos sean hijos del Céfiro”.

Los aficionados a los libros únicos, verdaderos tesoros, no pueden dejar de ver el Libro de menescalía de Mosén Díez, los antiguos libros de caballerías o los tratados sobre el mundo ecuestre y las miniaturas de las ejecutorias de los siglos XVI y XVII, joyas realizadas por nuestros antepasados, que entendían la importancia del caballo en sus vidas.

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El caballo enfermo. ¿Qué puede comer?

Escrito el 14 abril , 2001 por Ningún Comentario

Habitualmente, recibimos numerosas llamadas de propietarios que están intentando recuperar un caballo de alguna enfermedad o lesión, o que tienen que mantenerlo quieto y encerrado en su box, por un hueso roto.
La pregunta lógica es, si el caballo es un animal de pasto que tiene que salir todos los días y moverse, para asegurar el correcto funcionamiento de su sistema intestinal, ¿cómo podemos ayudarle? y ¿qué tenemos que darle de comer si, por razones médicas, tiene que quedarse en el box? También hace falta pensar en las necesidades nutricionales de un caballo enfermo. No es lo mismo un caballo con una lesión de tendón, que un caballo recién operado de cólico o en cuarentena.

Numerosos estudios nos reiteran la importancia de prevenir lesiones y enfermedades en el caballo. Dos meses de descanso en el box aumentan la posibilidad de una fractura de húmero 71 veces, según estudios realizados por la Universidad de California con caballos de carreras. Eso quiere decir que, cuando al caballo se le obliga a descansar en el box, hay que pensar que necesitará 3 ó 4 meses de recuperación (trabajo de base y lento) antes de volver a la competición sin el riesgo de sufrir lesiones secundarias. Esta pérdida de densidad de hueso es parecida a lo que les pasa a los astronautas en condiciones de gravedad cero, y es aplicable a cualquier disciplina en el mundo hípico.

Un caballo con una lesión de tendón o similar corre un riesgo importante de volver a lesionarse durante la recuperación. Aunque tiene dolor, a veces se muestra inquieto e irritable por el aburrimiento que suponen las cuatro paredes del box ¡Acabamos de encerrar a un atleta! Los primeros paseos o salidas pueden ser peligrosos, tanto para la persona que maneja el caballo como para sí mismo. Una coz o un resbalón en el cemento, debido al nerviosismo, pueden resultar desastrosos. Sin embargo, la recuperación de tendón más recomendada por los veterinarios es pasear el caballo, durante períodos cortos y varias veces al día, en terreno duro.

Hay que proporcionar al caballo heno, para entretenerlo, y un pienso bajo en energía (para prevenir cólicos y laminitis) pero alto en vitaminas, que asegure una correcta regeneración del tejido. Después, hasta que el caballo pueda trabajar suficiente para cansarse, se puede añadir uno de los muchos productos en el mercado que sirven para tranquilizar al animal. Al principio, el veterinario podrá proporcionar productos fuertes para asegurar que el caballo no se arranque en una galopada interminable a destiempo (esto también sirve para caballo en descanso o recuperación en el prado). Luego existen un sinfín de productos suaves que ayudan a mantener al caballo tranquilo, mientras no pueda trabajar. La diferencia entre un producto y otro es la mezcla de ingredientes activos. Así que, si no funciona una, lo más probable es que pueda funcionar otra.

¡A la mesa!

La dieta para el caballo enfermo depende de qué le pasa. Hay caballos que comen mejor que otros, incluso estando sanos, pero cuando dejan de comer, pueden perjudicar seriamente a su recuperación. De hecho, el sistema inmunitario puede verse perjudicado en sólo cinco días, si el caballo deja de comer.

La base de la dieta del caballo en reposo, tiene que ser un heno bueno de hoja larga y bajo en lignina, o un buen ensilado equino. La tradición nos ha dictado que hay que dar salvado, pero el nivel y la calidad de la fibra es pobre, y la falta de calcio puede afectar a la larga la densidad del hueso. También, si se empieza a dar grandes cantidades de salvado de una manera repentina, puede provocar casos de diarrea. Pero el salvado tiene un punto positivo: la mayoría de los caballos lo comen bien. Así que se puede mezclar con un pienso especializado, para que le entren ganas de comer con algo de salvado.

Si tienes un paciente que se niegue a comer, el salvado templado con melaza y un poco de sal puede alegrarle la vida e incitarle a comer otra vez. También es un buen sitio para esconder medicamentos. Si añades algo de levadura u otra fuente de vitaminas del grupo B, puede ayudar a aumentar su apetito. El estrés provocado por la enfermedad aumenta el nivel de vitamina B que necesita el caballo.

Como siempre, las compañías de piensos para caballos intentan facilitar la recuperación del caballo con piensos especializados. Existen piensos específicos para caballos en descanso y en recuperación de cólico y laminitis. Existen piensos también que se pueden mezclar con agua o melaza si el caballo no puede masticar bien, sea por falta de dientes, vejez, dolor o inflamación.

Hay piensos que están aprobados por la fundación de Laminitis del Reino Unido. Para garantizar mejor sus piensos, llevan a cabo análisis en conjunto con veterinarios. También, para asegurar que no pueden causar ni cólicos ni laminitis, encierran ponis salvajes durante varios días y les dejan comer todo el pienso que quieren. Los primeros días, los ponis comen una media de 21 kilos por cabeza y no hay ningún problema. Cuando se dan cuenta de que no se les quita el pienso, poco a poco empiezan a comer menos, hasta llegar a una cantidad normal.

Proceso de recuperación

Intenta evitar cambios radicales en la dieta. Hay que mantener un buen forraje y añadir suficiente pienso suave (bajo en almidón), para que el caballo tenga lo que necesita para recuperarse.

En cuanto empieza a comer otra vez, hay que pasar el caballo a su dieta de recuperación. Se pueden añadir zanahorias o manzanas cortadas, o miel, si le gusta. También puede cortar césped fresco y llevarlo a su box, si no puede salir. En situaciones peligrosas, su veterinario puede dar de comer al caballo por un tubo y añadir un suero, puede también tratar la falta de apetito con esteroides anabolizantes, pero normalmente actúan lentos y, a la larga, pueden ralentizar el sistema inmunológico.

¿Qué debe comer?

Los dos temas que hay que considerar cuando organizamos una dieta para un caballo enfermo son: ¿Qué le ha pasado? ¿Cuánto pesaba antes de la enfermedad? Se da de comer pensando si el caballo tiene que mantenerse, perder peso o aumentar peso, durante su enfermedad.

Algunos problemas (por ejemplo, quemaduras o infección) tienen requisitos nutricionales especiales. En todo momento hay que mantener una comunicación estrecha con el veterinario.

Para recuperarse de una quemadura o infección grave: el caballo tendrá unos requisitos de fluidos, proteínas y vitaminas solubles en agua, mucho más altos que los normales. Se recomienda entre 14-16% de proteínas, 7-10% de aceite con vitaminas del complejo B (20gr diarios) y vitamina E (más de 1000 UI diarias). Como siempre, hay que empezar despacio e ir aumentando las cantidades poco a poco.

Caballos con problemas de hígado: (a veces caballos mayores) pueden tener dificultades en absorber proteínas, aceites y glucosa. En estos casos se recomienda una dieta más alta en almidón, con suplementos vitamínicos de ancho espectro. Estos caballos no deben comer mucha sal ni tampoco deben tomar dietas altas en aceite. También ayuda a una mejor digestión repartir la comida en 3/6 tomas diarias.

En casos de cólico: hay que averiguar el tipo de cólico y la parte del sistema digestivo que ha sido afectado.

Caballos que han padecido un cólico y que han sido operados: necesitan una dieta especial. Si no comen en 72 horas pueden tener una atrofia de la mucosa intestinal que perjudicará la regeneración del tejido operado. Se recomienda proporcionar al caballo, algunas horas después de la anestesia, un buen heno o un pienso especializado. Hay que saber si se ha tenido que quitar una parte del intestino para observar su capacidad de digestión. Después de una semana, se puede empezar a proporcionar una dieta apta para un caballo en descanso.

Ahora bien, el veterinario avisará como ha evolucionado la operación.
a) Si se ha quitado parte del colon: el caballo va a necesitar mas proteína y fósforo, y menos fibra para compensar los cambios en la capacidad del sistema intestinal. En este caso, pequeñas cantidades de grano y alfalfa van a ser la mejor dieta.
b) Si ha tenido que quitar parte del intestino delgado: no hay que dar cereales después de la operación. Se puede dar heno y remolacha y piensos altos en fibra.
c) El caballo que ha perdido parte de ileon no podrá absorber aceite o vitaminas que son solubles en grasa. Necesitará un suplemento que tiene las vitaminas A, D, y E. Normalmente no se necesita vitamina K si el caballo no tiene un problema con la coagulación de sangre. Se absorbe la mayor parte del calcio también en el primer intestino, así que si no recibe algo de alfalfa, puede necesitar un suplemento.

d) Si el veterinario cree que existe riesgo de que se puedan romper las suturas intestinales: es necesario proporcionar al caballo un pienso fácil de digerir. Un pienso en forma de pellet, al que se le puede añadir agua tibia para formar una papilla espesa, es la mejor opción para los primeros días. Si el caballo no puede tomar ni eso, se pueden usar productos nutricionales para humanos para ganar peso. Sin embargo, esta opción sale cara.

En casos de cirugías extensas o complicadas: en que el caballo se encuentra demasiado débil para comer, incluso después de 24 horas, puede ser necesario alimentar de forma intravenosa. La solución intravenosa más común de 5% de glucosa no proporcionará suficiente vitaminas. Sería necesaria una solución que contenga aminoácidos y lípidos, parecidos a los utilizados para humanos. Esa opción también es cara, pero es importante saber que cuando se aumenta el nivel nutricional en sólo un 50%, se consiguen aumentar notablemente las defensas del caballo.

Cuando el caballo tenga algún problema de salud, hace falta el tratamiento del veterinario, pero es tremendamente importante el apoyo nutricional apropiado. Sólo así se puede asegurar una rápida recuperación.

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El caballo enfermo. ¿Qué puede comer?

Escrito el 14 abril , 2001 por Ningún Comentario

Habitualmente, recibimos numerosas llamadas de propietarios que están intentando recuperar un caballo de alguna enfermedad o lesión, o que tienen que mantenerlo quieto y encerrado en su box, por un hueso roto.
La pregunta lógica es, si el caballo es un animal de pasto que tiene que salir todos los días y moverse, para asegurar el correcto funcionamiento de su sistema intestinal, ¿cómo podemos ayudarle? y ¿qué tenemos que darle de comer si, por razones médicas, tiene que quedarse en el box? También hace falta pensar en las necesidades nutricionales de un caballo enfermo. No es lo mismo un caballo con una lesión de tendón, que un caballo recién operado de cólico o en cuarentena.

Numerosos estudios nos reiteran la importancia de prevenir lesiones y enfermedades en el caballo. Dos meses de descanso en el box aumentan la posibilidad de una fractura de húmero 71 veces, según estudios realizados por la Universidad de California con caballos de carreras. Eso quiere decir que, cuando al caballo se le obliga a descansar en el box, hay que pensar que necesitará 3 ó 4 meses de recuperación (trabajo de base y lento) antes de volver a la competición sin el riesgo de sufrir lesiones secundarias. Esta pérdida de densidad de hueso es parecida a lo que les pasa a los astronautas en condiciones de gravedad cero, y es aplicable a cualquier disciplina en el mundo hípico.

Un caballo con una lesión de tendón o similar corre un riesgo importante de volver a lesionarse durante la recuperación. Aunque tiene dolor, a veces se muestra inquieto e irritable por el aburrimiento que suponen las cuatro paredes del box ¡Acabamos de encerrar a un atleta! Los primeros paseos o salidas pueden ser peligrosos, tanto para la persona que maneja el caballo como para sí mismo. Una coz o un resbalón en el cemento, debido al nerviosismo, pueden resultar desastrosos. Sin embargo, la recuperación de tendón más recomendada por los veterinarios es pasear el caballo, durante períodos cortos y varias veces al día, en terreno duro.

Hay que proporcionar al caballo heno, para entretenerlo, y un pienso bajo en energía (para prevenir cólicos y laminitis) pero alto en vitaminas, que asegure una correcta regeneración del tejido. Después, hasta que el caballo pueda trabajar suficiente para cansarse, se puede añadir uno de los muchos productos en el mercado que sirven para tranquilizar al animal. Al principio, el veterinario podrá proporcionar productos fuertes para asegurar que el caballo no se arranque en una galopada interminable a destiempo (esto también sirve para caballo en descanso o recuperación en el prado). Luego existen un sinfín de productos suaves que ayudan a mantener al caballo tranquilo, mientras no pueda trabajar. La diferencia entre un producto y otro es la mezcla de ingredientes activos. Así que, si no funciona una, lo más probable es que pueda funcionar otra.

¡A la mesa!

La dieta para el caballo enfermo depende de qué le pasa. Hay caballos que comen mejor que otros, incluso estando sanos, pero cuando dejan de comer, pueden perjudicar seriamente a su recuperación. De hecho, el sistema inmunitario puede verse perjudicado en sólo cinco días, si el caballo deja de comer.

La base de la dieta del caballo en reposo, tiene que ser un heno bueno de hoja larga y bajo en lignina, o un buen ensilado equino. La tradición nos ha dictado que hay que dar salvado, pero el nivel y la calidad de la fibra es pobre, y la falta de calcio puede afectar a la larga la densidad del hueso. También, si se empieza a dar grandes cantidades de salvado de una manera repentina, puede provocar casos de diarrea. Pero el salvado tiene un punto positivo: la mayoría de los caballos lo comen bien. Así que se puede mezclar con un pienso especializado, para que le entren ganas de comer con algo de salvado.

Si tienes un paciente que se niegue a comer, el salvado templado con melaza y un poco de sal puede alegrarle la vida e incitarle a comer otra vez. También es un buen sitio para esconder medicamentos. Si añades algo de levadura u otra fuente de vitaminas del grupo B, puede ayudar a aumentar su apetito. El estrés provocado por la enfermedad aumenta el nivel de vitamina B que necesita el caballo.

Como siempre, las compañías de piensos para caballos intentan facilitar la recuperación del caballo con piensos especializados. Existen piensos específicos para caballos en descanso y en recuperación de cólico y laminitis. Existen piensos también que se pueden mezclar con agua o melaza si el caballo no puede masticar bien, sea por falta de dientes, vejez, dolor o inflamación.

Hay piensos que están aprobados por la fundación de Laminitis del Reino Unido. Para garantizar mejor sus piensos, llevan a cabo análisis en conjunto con veterinarios. También, para asegurar que no pueden causar ni cólicos ni laminitis, encierran ponis salvajes durante varios días y les dejan comer todo el pienso que quieren. Los primeros días, los ponis comen una media de 21 kilos por cabeza y no hay ningún problema. Cuando se dan cuenta de que no se les quita el pienso, poco a poco empiezan a comer menos, hasta llegar a una cantidad normal.

Proceso de recuperación

Intenta evitar cambios radicales en la dieta. Hay que mantener un buen forraje y añadir suficiente pienso suave (bajo en almidón), para que el caballo tenga lo que necesita para recuperarse.

En cuanto empieza a comer otra vez, hay que pasar el caballo a su dieta de recuperación. Se pueden añadir zanahorias o manzanas cortadas, o miel, si le gusta. También puede cortar césped fresco y llevarlo a su box, si no puede salir. En situaciones peligrosas, su veterinario puede dar de comer al caballo por un tubo y añadir un suero, puede también tratar la falta de apetito con esteroides anabolizantes, pero normalmente actúan lentos y, a la larga, pueden ralentizar el sistema inmunológico.

¿Qué debe comer?

Los dos temas que hay que considerar cuando organizamos una dieta para un caballo enfermo son: ¿Qué le ha pasado? ¿Cuánto pesaba antes de la enfermedad? Se da de comer pensando si el caballo tiene que mantenerse, perder peso o aumentar peso, durante su enfermedad.

Algunos problemas (por ejemplo, quemaduras o infección) tienen requisitos nutricionales especiales. En todo momento hay que mantener una comunicación estrecha con el veterinario.

Para recuperarse de una quemadura o infección grave: el caballo tendrá unos requisitos de fluidos, proteínas y vitaminas solubles en agua, mucho más altos que los normales. Se recomienda entre 14-16% de proteínas, 7-10% de aceite con vitaminas del complejo B (20gr diarios) y vitamina E (más de 1000 UI diarias). Como siempre, hay que empezar despacio e ir aumentando las cantidades poco a poco.

Caballos con problemas de hígado: (a veces caballos mayores) pueden tener dificultades en absorber proteínas, aceites y glucosa. En estos casos se recomienda una dieta más alta en almidón, con suplementos vitamínicos de ancho espectro. Estos caballos no deben comer mucha sal ni tampoco deben tomar dietas altas en aceite. También ayuda a una mejor digestión repartir la comida en 3/6 tomas diarias.

En casos de cólico: hay que averiguar el tipo de cólico y la parte del sistema digestivo que ha sido afectado.

Caballos que han padecido un cólico y que han sido operados: necesitan una dieta especial. Si no comen en 72 horas pueden tener una atrofia de la mucosa intestinal que perjudicará la regeneración del tejido operado. Se recomienda proporcionar al caballo, algunas horas después de la anestesia, un buen heno o un pienso especializado. Hay que saber si se ha tenido que quitar una parte del intestino para observar su capacidad de digestión. Después de una semana, se puede empezar a proporcionar una dieta apta para un caballo en descanso.

Ahora bien, el veterinario avisará como ha evolucionado la operación.
a) Si se ha quitado parte del colon: el caballo va a necesitar mas proteína y fósforo, y menos fibra para compensar los cambios en la capacidad del sistema intestinal. En este caso, pequeñas cantidades de grano y alfalfa van a ser la mejor dieta.
b) Si ha tenido que quitar parte del intestino delgado: no hay que dar cereales después de la operación. Se puede dar heno y remolacha y piensos altos en fibra.
c) El caballo que ha perdido parte de ileon no podrá absorber aceite o vitaminas que son solubles en grasa. Necesitará un suplemento que tiene las vitaminas A, D, y E. Normalmente no se necesita vitamina K si el caballo no tiene un problema con la coagulación de sangre. Se absorbe la mayor parte del calcio también en el primer intestino, así que si no recibe algo de alfalfa, puede necesitar un suplemento.

d) Si el veterinario cree que existe riesgo de que se puedan romper las suturas intestinales: es necesario proporcionar al caballo un pienso fácil de digerir. Un pienso en forma de pellet, al que se le puede añadir agua tibia para formar una papilla espesa, es la mejor opción para los primeros días. Si el caballo no puede tomar ni eso, se pueden usar productos nutricionales para humanos para ganar peso. Sin embargo, esta opción sale cara.

En casos de cirugías extensas o complicadas: en que el caballo se encuentra demasiado débil para comer, incluso después de 24 horas, puede ser necesario alimentar de forma intravenosa. La solución intravenosa más común de 5% de glucosa no proporcionará suficiente vitaminas. Sería necesaria una solución que contenga aminoácidos y lípidos, parecidos a los utilizados para humanos. Esa opción también es cara, pero es importante saber que cuando se aumenta el nivel nutricional en sólo un 50%, se consiguen aumentar notablemente las defensas del caballo.

Cuando el caballo tenga algún problema de salud, hace falta el tratamiento del veterinario, pero es tremendamente importante el apoyo nutricional apropiado. Sólo así se puede asegurar una rápida recuperación.

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La dieta y la disciplina

Escrito el 28 febrero , 2001 por Ningún Comentario

Hemos hablado de la nutrición de los caballos en términos de calidad y contenido de los piensos, el forraje y la calidad de las vitaminas y minerales. Pero, ¿cómo se relaciona la disciplina con lo que come el caballo? El sistema digestivo del caballo tiene ciertos requisitos para que funcione correctamente y se trata de ajustar su nutrición con las necesidades de la disciplina deportiva que realiza.
El jinete debe entender los requisitos físicos que pide su disciplina. Cuando compra un caballo y cuando se entrena, siempre esta presente para qué se va a usar. Los caballos de Completo tienden a ser caballos ligeros con líneas a la Pura Sangre Inglesa y con capacidades de salto y valentía, mientras que para Doma se suelen elegir Cruzados con sangre de Alemán u Holandés, y con más soltura de movimiento y proporciones específicos. Ahora bien, tenemos que seguir estas mismos reglas cuando hay que dar de comer al caballo. Analizamos las distancias y velocidades en que tiene que actuar el caballo, los riesgos y estrés propios de cada disciplina, y aplicamos esta información a la nutrición del animal.

El caballo de Raid

El caballo de Resistencia ecuestre tiene que hacer largas distancias, con el riesgo de deshidratarse. Esta disciplina es tan extrema que una equivocación en su dieta puede perjudicar seriamente los resultados competitivos.

Es de suma importancia entender cómo funcionan las diversas fuentes de energía que ingiere el caballo a través de su dieta, para aplicar las correctas proporciones al caballo de Raid.

El almidón proporciona una energía explosiva y que se consume a corto plazo, dado que es absorbido en el intestino delgado. Justo lo contrario de lo que necesita un caballo de Raid. La energía que proviene de la fibra, en cambio, da una energía duradera, porque su absorción es lenta en el intestino grueso. Eso quiere decir que hay que buscar fuentes de energía que provengan de la fibra.

Esta dieta es buena para el sistema digestivo del caballo. La fibra de buena calidad ayuda también a desarrollar una flora intestinal estable que, a su vez, previene muchos problemas intestinales. Se empieza con un buen forraje, se añade un pienso bajo en almidón y alto en aceite vegetales hasta obtener el nivel energético adecuado según la distancia del Raid. Las dietas altas en fibra también ayudan a prevenir la deshidratación. Si se suministra durante la carrera un ensilado equino con una humedad de un 40% como forraje, aunque el caballo no beba suficiente, ingiere agua y disminuye el estrés provocado por la falta de agua.

En el caso del caballo de Raid, hay que evitar la ingestión de demasiado almidón. Esto es difícil en España, porque la base de casi todas las dietas es cereal que contienen mucho almidón. La avena, cebada, maíz y habas contienen altos niveles de esta sustancia y no proporcionan suficientes proteínas, ni tampoco la energía que proporciona es duradera.

Además de las necesidades energéticas, hay que tener en cuenta el carácter y la conformación del caballo a la hora de ajustar una nutrición óptima para cada disciplina. La dieta alta en fibra puede dejar al caballo demasiado tranquilo, por lo que sí necesitamos más chispa, hay que añadir una parte del pienso utilizando fuentes de almidón.

Otro factor a tener en cuenta es la eficacia de absorción del sistema intestinal de cada caballo individualmente. Si el caballo tiene tendencia a engordar, pero tiene un carácter frío, hay que dar poco pienso de alta energía en el que haya algo más de almidón, para que esté suficientemente vivo en el momento de competir. En este caso, la fuente de fibra debe ser más energética. Sin embargo, el caballo regordete con un carácter nervioso tiene un tratamiento más fácil. Se da un buen forraje (si es heno, o el caballo puede vivir en el prado, mejor) y un pienso suave, alto en fibra. Ese caballo puede necesitar un multivitamíinico para asegurar que recibe un nivel apropiado teniendo presente la distancia del Raid.

El caballo con tendencia a quedarse delgado necesita más pienso y forraje (hasta un 2,2% de su peso total: 50% en forraje, 50% en pienso). Este caballo necesita un pienso alto en fibra y aceite vegetal, y salvo que su carácter sea demasiado tranquilo, debe minimizar las fuentes de almidón dentro de la dieta.

La dieta de competición para el caballo de Raid es muy parecida a la dieta óptima que necesita su organismo en la naturaleza. Eso quiere decir que, puede mantener similares niveles de fibra dentro y fuera de la temporada. Sólo hace falta bajar los niveles de energía y de vitaminas cuando el caballo esté descansando o fuera del período de competición.

El caballo de Carreras

El caballo de Carreras tiene justo los requisitos nutricionales contrarios al caballo de Raid. Necesita una energía explosiva, tiene que estar esbelto y ágil para la carrera. Hay que limitar las fuentes de fibra justo antes de la carrera. La dieta ideal debe contener una concentración, lo más fuerte posible, de cereales y vitaminas, con un mínimo de fibra, que es siempre necesario para mantener el aparato digestivo funcionando correctamente.

Existen piensos que contienen avena pelada, o sea, sin cáscara; su absorción, por tanto, está concentrada en el primer intestino para maximizar una energía explosiva. Es muy importante reducir al mínimo la ingestión de polvo en un caballo de Carreras, ya que un sistema respiratorio eficaz permite un mayor aporte de oxígeno a los músculos del caballo. Eso quiere decir que el pienso y el forraje tienen que estar perfectamente limpios y sin moho.

El hecho de minimizar la ingestión del forraje antes de una carrera comporta ciertos riesgos de cólico u otros problemas intestinales. El caballo nunca debe comer menos de un 0,8 % de su total peso de forraje, y cuando está fuera de la temporada de competición o iniciando la preparación, su dieta debe ajustarse a lo que pide su sistema digestivo (o sea, un minimo de 1% de peso total). Esto supone subir los niveles de forraje y fibra para ayudar a crear una flora intestinal estable.

El caballo de Carreras es normalmente un caballo joven que puede estar en crecimiento todavía. Hay que mantener un buen nivel vitamínico y, fuera de la temporada de carreras, bajar el nivel de energía para permitir un correcto desarrollo muscular y óseo.

Muchos entrenadores juran y perjuran que todos los caballos como mejor funcionan es con avena. Históricamente, la avena ha sido siempre el elemento más popular para alimentar al caballo, para aumentar la energía de su base de forraje. En realidad es acertado dar avena en ciertas cuadras, porque proporciona una fuente de almidón a un coste asequible. La razón de considerar la avena como el cereal más sano, es porque en su estado natural, es el que contiene más fibra. La cáscara de la avena proporciona mayor nivel de digestibilidad y, así, cuando se compara con los demás cereales, es el que tiene menos riesgo de provocar cólicos y laminitis, y proporciona energía explosiva en forma de almidón. Algo muy positivo para ciertas disciplinas y tipos de caballos. Ahora bien, como siempre, sólo avena y forraje no es suficiente para el caballo. Es interesante y necesario conocer los análisis de las diversas combinaciones de avena y forraje para saber su contenido y lo que falta añadir. Si la dieta de un caballo, de cualquier disciplina, es escasa en proteínas de alta calidad o tiene las proporciones de calcio incorrectas, si faltan vitaminas, minerales o aminoácidos, a la larga, se va a ver perjudicada su salud y su rendimiento.

Una vez ajustada la dieta, hay que asegurar una digestión eficaz del pienso ingerido. En España no tenemos acceso a los mismos procesos de tratamiento de cereales, para hacerlos más digestibles para el caballo, que se usan en otros países. Por ejemplo, solemos machacar o mojar la avena para facilitar su absorción en el sistema intestinal. El resto de Europa tiene avena pelada, en copos, “bruised” (con la cáscara rota pero no machacada), o micronizada, y todo esto perfectamente limpio de polvo. Por eso, muchos caballos importados tienen problemas intestinales y nunca llegan a aclimatarse correctamente.

El caballo de Doma y Salto

El caballo de Doma y el caballo de Salto en pista deben comer una dieta basada en un buen forraje más un pienso adaptado a sus necesidades físicas. Es siempre positivo empezar con un pienso bajo en almidón, pero hay que conocer al caballo y darle el compuesto idóneo según su carácter y su sistema intestinal. Hay caballos que están perfectos con 3 kilos de pienso diarios más heno, y hay otros que necesitan 6 kilos diarios con aceite y fuentes de almidón. Es cuestión de encontrar el equilibrio entre el nivel apropiado de almidón y nutrientes, así como los niveles de energía adecuados a su nivel de ejercicio. Desde una dieta inicialmente sana, se pueden añadir fuentes de energía cuya base sea el almidón, si el propósito es aumentar el nivel de energía explosiva o “chispa” para que el caballo reaccione con rapidez a nuestras ayudas.

Ahora bien, hay una diferencia radical en el ejercicio del caballo de Salto y el caballo de Doma. Saltar estresa las articulaciones y el movimiento en sí necesita una energía rápida. Eso quiere decir que, si el caballo no tiene su propia “chispa”, hay que añadirla con piensos con más nivel de almidón. Sin embargo, hay que observar el caballo en competición. Si tiene peores resultados el segundo y tercer día de competición o al final de temporadas largas (y el jinete esta montando igual que el primer día), hay que ajustar las fuentes de almidón y aumentar el nivel de energía que proviene de las fuentes de fibra y aceite.

El caballo de Doma estresa los ligamentos y tendones, y necesita tener mucha flexibilidad corporal. Eso quiere decir que es importante asegurar que el animal reciba fuentes de energía fuertes pero siempre apropiadas a su carácter. También es importante la calidad del producto, hay fuentes de calorías que crean tejidos blandos, “fofos”, mientras que hay otras, de mejor calidad, que el caballo puede asimilar con más facilidad y así dar un aspecto más sólido. Los caballos, en ambas disciplinas, necesitan un nivel vitamínico alto que ayude en la regeneración de los tejidos estresados durante su preparación y en las competiciones. También es importante saber si el caballo tiene la posibilidad de desarrollar artritis o problemas musculares, porque sería interesante atacar a tiempo el problema añadiendo un suplemento específico de sulfato de condroitina, dando masajes, terapia de calor o imanes.

¿Peso óptimo?

Cuánto debe pesar un caballo depende de su raza, conformación, edad, tamaño de hueso y la disciplina que practique. El caballo de Raid tiende a no estar gordo, y tampoco lo está el caballo de Carreras. Sin embargo, muchos caballos de Doma tienen mejor pinta con unos “kilitos” de más, ¡aunque sin pasarse! Todo según sus proporciones y la conformación del animal. El caballo de Completo no debe estar gordo, pero tampoco tan delgado como el de Carreras; como siempre, lo ideal es un término medio. El dueño debe seguir las variaciones de peso del animal dentro y fuera de la temporada de competición para saber el peso optimo en cada instancia.

¡No me come bien!

Muchas veces, en cuanto sales de viaje, el caballo deja de comer. Normalmente, esto es debido a una variación en la flora intestinal por el estrés y los cambios. Se puede añadir un suplemento que apoye la flora intestinal con bacterias y probióticos para ayudar al caballo a recuperarse. Estos suplementos también ayuda en ciertos casos de diarrea. En temporadas de competición continuada, si el caballo come mal durante el día por estrés o viajes, también se puede añadir una cuarta toma de alimentos a las 11 ó 12 de la noche, que le permite comer tranquilamente a una hora que no suele haber movimiento en la cuadra. Sería de agradecer que los organizadores de la competición proporcionasen boxes tranquilos. Si el caballo es propenso a comer mal durante los concursos y baja de peso, se puede aumentar el nivel calórico justo antes de la temporada. Si el caballo va a su primer concurso de la temporada, tener unos 30 kilos por encima de su peso óptimo será de ayuda. Si está nervioso y no come durante el fin de semana, si bebe y come heno, el que no coma durante esos días pienso, tampoco debe preocuparnos demasiado.

Al igual que a los deportistas humanos, ahora podemos tratar a nuestros caballos como atletas con un sinfín de opciones alimenticias y vitamínicas para mejorar su rendimiento en competición. Sin embargo, ya que tenemos las mismas opciones que el resto de Europa, vamos a tener que aumentar nuestros conocimientos y aplicarlos a las condiciones de competición y ambientales de España.

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Factores esenciales en la dieta del potro

Escrito el 19 febrero , 2001 por Ningún Comentario

Un año más estamos ya en temporada de partos. Hemos cruzado nuestra yegua con un semental espectacular, le hemos asegurado a ella unos cuidados especiales bajo el seguimiento del veterinario, ha recibido durante los tres últimos meses un 10% ó 20% más de energía a través de la dieta y . ya tenemos aquí un potro precioso! No hay que descuidarse, el futuro de esta joven “promesa” está en nuestras manos y su alimentación, a partir de ahora, determinará en un alto porcentaje, su rendimiento en la etapa adulta.
Cuando hablamos con nuestros criadores, la primera cosa que siempre nos dicen es que están preocupados por el tamaño de sus potros. Cuanto más grandes sean, más contentos están sus dueños. Sin embargo, empujar el crecimiento de un caballo joven, puede crear problemas de diversos tipos. Así que el objetivo principal de dar de comer a un potro es que coman los suficiente para crecer bien, pero no darles demasiado a fin de no provocarles estrés en sus sistemas. Hay que recordar que la mayoría de los caballos van a ser atletas de adultos y un atleta gordo es el más común.

Una vez nacido el potro, el siguiente paso es asegurar que la leche materna sea de buena calidad y prevenir los defectos de crecimiento que pudieran surgir como consecuencia de una dieta incorrecta o con carencias en elementos esenciales que comprometan la calidad de la lactancia.

Es común en los criadores de España dar a la yegua, durante el período de lactancia, alfalfa y avena. Como base, no está mal, pero hay que tener presente que la yegua necesita un 12,4% de proteína y un aporte suplementario durante los tres primeros meses si queremos enriquecer la leche que mamará el potro ¡hasta 100 veces diarias! La mezcla de alfalfa y avena no es suficiente.

En principio no hay contraindicaciones para suministrar un pienso rico en vitaminas o un suplemento, pero hay que tener cuidado. Es posible que el potro, a partir de las dos ó tres semanas de vida, picotee de la ración de pienso de la madre y en este caso, habría que controlar el nivel de energía que recibe, las kilocalorías. El potro necesita un alto nivel proteínico para el desarrollo de huesos y tejidos, pero el nivel energético debe ser bajo, ya que se necesita que en los primeros meses de vida e incluso hasta el año y medio, adquiera una buena conformación de huesos, cartílagos y un desarrollo correcto de todas sus articulaciones. No se busca un rápido crecimiento a través de un pienso con un alto nivel energético, ni un potro gordo, puede estar “guapo” y sano a la vez.

Investigaciones con potros, llevadas a cabo durante los últimos cuatro años, han demostrado que algunas enfermedades óseas (OCD, epifisitis, etcétera) detectadas en potros muy jóvenes, tienen su origen en dietas que aportan un exceso de almidón o que son excesivamente energéticas. Los piensos que aportan un exceso de almidón tienen tendencia a acelerar la velocidad de crecimiento y esto puede causar un estrés sobre las articulaciones del potro. La clave está en un menor aporte de energía con un refuerzo de aminoácidos, vitaminas y minerales. Un reto, si se considera que el nivel de proteínas y vitaminas va, normalmente, en consonancia con el nivel energético.

El aporte de proteínas es también esencial para el correcto desarrollo de la musculatura. Numerosos estudios a nivel mundial están de acuerdo en que se puede reducir el aporte proteínico recomendado durante el crecimiento, si se incluyen determinadas cantidades de los aminoácidos esenciales: lisina, treonina y metionina.

No existen fórmulas exactas para conseguir un potro espléndido, pero hay un par de consejos básicos: - Un potro debería ingerir unos 450 gramos diarios de pienso especializado por mes de edad, desde los seis meses.
- Es interesante que el potro haya comido pequeñas raciones de pienso antes del destete; con ello, el sistema digestivo se irá acostumbrando a digerir sólido, habrá creada una flora bacteriana apropiada y tendrá una reserva de energía. Hay que tener en cuenta que el momento del destete es, para el potro, psicológicamente estresante y se manifiesta con una reducción del apetito, interrumpiéndose la línea de crecimiento gradual al dejar de comer.

Nucleótidos
Lejos de las tendencias en nutrición equina de las últimas décadas, los estudios científicos actuales han incorporado un nuevo elemento a tener en cuenta: los nucleótidos.

A nivel celular, el ARN (ácido ribonucléico) y los nucleótidos, forman la base estructural de la reproducción celular. Se deben generar células nuevas al mismo tiempo que las viejas se mueren. Antes de que una célula tipo se divida, debe doblar su tamaño y duplicar su información genética. En esta división celular, el ADN, el ARN y los nucleótidos, son los componentes más importantes. La cadena de ADN es una molécula alargada, parecida a un escalera cuyos peldaños están formados por cuatro tipos de nucleótidos: “A”, “C”, “T” ó “G”. Las diversas secuencias de los nucleótidos en la molécula de ADN representan el mapa genético de la célula viva. Una célula tipo contiene un equivalente a tres billones de nucleótidos.

¿De dónde sacamos los nucleótidos? Tanto el ser humano como los caballos obtienen nucleótidos de diversas fuentes: de reciclar los que se encuentran en las células que mueren, de la dieta y de la propia producción de nucleótidos en las células. Una dieta pobre o desequilibrada puede incidir en una menor capacidad de producción de células en casos límite: a la hora de “atacar” una infección, recuperarse de una intoxicación o superar un período estresante (destete, viajes, concursos, .).

El potro, durante su formación en el vientre de la yegua y tras el parto, requerirá una ingente cantidad de células nuevas. Las áreas relacionadas con el metabolismo y la producción de hormonas, el sistema inmunitario y el músculo-esquelético deberán estar especialmente reforzadas. En definitiva, los nucleótidos estarán presentes en la multiplicación celular general del potro y de esta presencia, dependerá no sólo un crecimiento adecuado, sino su capacidad de afrontar y recuperarse de infecciones y pequeñas disfunciones.

Los tratamientos veterinarios habituales, como vacunas y administración de antibióticos se verán potenciados si el sistema inmunológico funciona correctamente y la respuesta al desafío inmunitario puede mejorarse si el organismo dispone de una reserva de nucleótidos. En el caso de heridas, medio ideal para la proliferación de microbios, los nucleótidos no sólo actúan reforzando, como ya se ha dicho, las defensas, sino que también contribuyen a una rápida regeneración del tejido dañado, acortando el proceso de recuperación.

Otra de las ventajas de contar con una reserva de nucleótidos, a cualquier edad, es que son parte esencial en la producción de glóbulos rojos y estos son indispensables para el transporte de oxígeno por todo el cuerpo. En períodos de trabajo duro y competición, la resistencia al esfuerzo, por tanto, aumenta.

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Nutrición y resultados, directamente relacionados

Escrito el 22 enero , 2001 por Ningún Comentario

En la alta competición, los resultados no son, por norma general, fruto de la casualidad. Son el fruto de una estricta selección en la cría, horas de entrenamiento, trabajo de compenetración y también, una nutrición perfectamente estudiada para cada caso.
En el mundo de la nutrición equina en España se da una paradoja muy preocupante que tiene mucho que ver con la falta de previsión. Los propietarios y jinetes nos solicitan habitualmente análisis y seguimiento nutricional de los caballos que han llegado a la alta competición, pero sin darle importancia al factor alimentario en otras etapas de la vida del animal. Es decir, una dieta equilibrada es un lujo sólo al alcance de los caballos “que se la ganan”, mientras que se deja fuera de este análisis y seguimiento a las yeguas de vientre, a los potros y a los caballos recién iniciados.

Como resultado de esta actitud se observa, en caballos de edades medias y en plena carrera deportiva, un gran número de debilidades en pulmón, hueso, cartílagos y músculos relacionados no sólo con la falta de vitaminas y minerales, sino también con el desequilibrio en calcio. También se originan hipersensibilidades al moho y a hongos por consumir forraje de baja calidad o con polvo. Otra manifestación de desequilibrios nutricionales y falta de forrajes de buena calidad es una flora intestinal débil, lo que acarrea problemas de absorción y pone el caballo en riesgo de problemas digestivos como cólicos. Esto quiere decir que podemos dar con un caballo con futuro, que nos demuestra tener una cabeza fenomenal y que se enfrenta al trabajo con talento excepcional y corazón, pero con debilidades físicas desde sus principios, lo cual es muy difícil de corregir.

Estrés y fatiga

En el caso de caballos que no están en la alta competición, estos problemas se manifiestan como cojeras ocasionales, sensibilidad al herraje, toses constantes o delgadez inexplicable, cuestiones que suelen ser problemáticas y hacen que el caballo esté fuera de trabajo de vez en cuando pero que no suponen mayor complicación para su propietario. Sin embargo….. ¿qué ocurre con aquel caballo que por sus cualidades llega a la alta competición?

Un caballo para doma o salto de alto nivel, puede hacer una media de 23 fines de semana de concurso anuales, viajes dentro y fuera de su país, y por descontado, mucho entrenamiento. Ese nivel de estrés al que el caballo se ve sometido ya pone al animal en riesgo de lesión y complicaciones de salud. Si a esto le unimos carencias nutritivas desde su nacimiento, se hace muy complicado llegar a participar en las competiciones necesarias con resultados óptimos para estar a la altura de un equipo nacional. Y si no llegamos a las competiciones, ¿cómo podemos llegar a ser competitivos?

Lo que hay que tener claro es que una alimentación correcta no tiene porqué costar una fortuna. Sólo hay que conocer los conceptos básicos de nutrición equina, tener un manejo de cuadra adecuado y trabajar con el veterinario y el nutrólogo equino para equilibrar la dieta.

Conocer los productos

Un nutrólogo equino es un profesional altamente cualificado. La gran mayoría de empresas que ofrecen piensos de alimentación certificados para competición los contratan. Los de más experiencia son responsables de formular los piensos y suplementos vitamínicos y suelen recorrerse las extensiones de cultivo para analizar y calcular las raciones, pero también se acercan al propietario individual para componerle una dieta equilibrada para su animal. Por eso, el nutrólogo debe conocer la calidad de los productos locales, léase avena, cebada, remolacha, maíz, salvado, y forrajes.

Si con los datos en la mano se dan carencias vitamínicas en estos productos, o si genéticamente el caballo tiene algún requerimiento especial, se compensa añadiendo el producto adecuado. Aunque hay todo tipo de clientes, una gran parte del trabajo que realizan es elaborar dietas para cuadras profesionales en el hipódromo, criaderos o cuadras de salto. El jefe de cuadra realiza su propio análisis alimentario en laboratorios y manda los resultados para que sean interpretados por el nutricionista. De esta manera se puede, no sólo controlar los costes de la alimentación del caballo, sino también asegurar que ingiere una dieta con óptimos niveles nutritivos.

Competir en desventaja

Después de unos Juegos Olímpicos siempre se reflexiona en cómo podemos mejorar nuestros resultados competitivos y más ahora que estamos en vísperas de los Juegos Ecuestres Mundiales de Jerez 2002. En España tenemos una gran cultura del caballo y sin embargo, las medallas olímpicas no nos han llegado. Nuestros jinetes están trabajando para estar a la altura de la competición internacional y se ve cada vez más participación española en todos los niveles y disciplinas. En Doma Clásica especialmente, parece que estamos a punto de conseguir unos resultados excepcionales y tenemos jinetes y caballos en todas las disciplinas, entre los mejores en el mundo. Existen muchas teorías, algunas más polémicas que otras, de cómo España puede llegar al podio. En Spillers creemos que un primer punto indiscutible es la cría de buenos caballos, bien alimentados y trabajados correctamente. Si falta una sola parte de este triángulo, nuestra ambición no se verá realizada.

Si nuestros adversarios parten de una posición mas adelantada que la nuestra en nutrición equina, es como si asistiésemos a las competiciones con desventaja. Como siempre, cuando un caballo gana un concurso importante, no es producto de la suerte o la casualidad; está directamente relacionado con años de trabajo y el empeño del criador, propietario, jinete, mozo y jefe de la cuadra.

Deseamos fervientemente que, en el futuro, nuestros jinetes y caballos lleguen a la más alta competición; para asegurarlo deberíamos reflexionar sobre si, realmente el caballo tiene que “ganarse el pienso”.

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