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Mil años en el arte hispánico

Escrito el 13 junio , 2001 por Ningún Comentario

“Mil años del caballo en el arte hispánico” es una muestra, organizada por la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, que aglutina, hasta el próximo 17 de junio en el Palacio Gótico del Real Alcázar de Sevilla, más de un centenar de obras sobresalientes de artistas que han visto en este animal, además de su belleza, su importante significado en la vida del ser humano.
Dicen los organizadores de la muestra que un cuadro, una escultura, una obra artística, equivale a mil palabras y, por tanto, esperan que los amantes del caballo encuentren motivos para satisfacer la mirada y para reencontrarse con el más antiguo y fiel amigo del hombre. Se trata de una de las exposiciones más completas que se han hecho jamás sobre el caballo, una obra de arte en sí mismo. Por eso, nuestro interés en mostrársela al lector aficionado y profesional del caballo.

La última exposición dedicada al mundo del caballo se celebró en nuestro país en 1955, bajo el título de “El caballo en el arte”. La organización corrió entonces de la mano de la Sociedad de Amigos del Arte. La muestra tuvo lugar en Madrid, en lo que ahora es la Biblioteca Nacional.

El caballo quizá comenzó su existencia antes que el hombre, pero con él ha evolucionado en muchos aspectos, incluido el físico y el artístico. La exposición narra con sus piezas esta evolución. Los lienzos y el resto de las obras de arte han sido seleccionados con especial atención y acierto. Todas ellas proceden de museos y colecciones privadas y públicas, y son vistas por primera vez unidas gracias al proyecto de la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, entidad adscrita al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Esta antología del mundo ecuestre ha sido dirigida por un auténtico experto en arte y excelente jinete: Manuel Delgado Sánchez Arjona, quien tuvo la responsabilidad de organizar la exhibición lisboeta de 1998, y cuenta con la ayuda, como entonces, de Rafael Gasset Muñoz Vargas, director general de España Nuevo Milenio, ambos amantes del caballo. Manuel Delgado fue fundador y presidente durante diez años de la Asociación de Criadores de Pura Sangre Inglés y antiguo directivo de la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar.

El catálogo de la exposición, además de las fichas técnicas de las piezas de la muestra, cuenta con textos de Carlos Hernando, Fernando Savater, María Teresa Pérez Higuera y Manuel Delgado. El complejo esfuerzo que ha requerido esta muestra ha necesitado más aportaciones, como las del consejo asesor, compuesto por Rafael Atienza, Jesús Cantero, Carlos José Hernando, Alfredo Pérez de Armiñán, José Antonio Rivas, José Antonio Rodríguez y Fernando Savater; la de los diseñadores y la coordinadora, Paloma Flórez, todos unidos para reflejar los valores del caballo a través de los siglos.

Caballo y Arte
Además de mamífero de la familia de los équidos, el caballo, analizado por el veterinario o el científico, tiene su contrapunto en la relación con la vida del hombre, según Luis Miguel Enciso Recio, presidente de la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio. El jinete o amazona, el hombre o la mujer de campo, el rejoneador, el caballero, el guerrero, el militar o el deportista, “son testigos de los dones y excelencias de este formidable animal”, dice Enciso. “Hay caballos de mano, de silla, de aldaba, muleros, caballos padres, receladores, y es muy amplia la tipología del caballo, según se consideren sus características físicas, las geográficas en las que nacen o se desarrollan, y las misiones que el hombre le ha atribuido a lo largo de los siglos”, añade.

El caballo ha sido siempre objeto y sujeto del arte. Enciso destaca su lugar especial en la poesía y cita el ejemplo del poeta y editor Manuel Altolaguirre, su mujer, Concha Méndez, y Pablo Neruda, que crearon una revista titulada: “Caballo verde para la poesía”. Maya Smerdou, sobrina del poeta, edita libros en la editorial Caballo Griego de la poesía, y otros muchos ven en él al animal que representa la libertad de expresión y la fuerza. “El poeta ve, siente, pinta caballos verdes, azules, rojos, negros, de oscuros presentimientos, caballos blancos, caballos en vuelo o en escorzo, a la carrera o en reposo, con ojos sin dirección, tranquilos o desafiantes. El caballo, en su rica y, a veces, misteriosa soledad, se une, movido por la visión poética, al caballo que trasporta al hombre hacia el éxito o la derrota, hacia los sueños o la conquista de empinadas, bravas, difíciles y estimulantes realidades”, señala Enciso.

Cien obras únicas
“Mil años del caballo en el arte hispánico” la componen 119 piezas de diverso tipo: pinturas, esculturas, grabados, libros, cerámicas, numerosa iconografía taurina reflejo del tributo que se le rinde al caballo en la fiesta nacional, monturas, gualdrapas y adornos, traídas de museos y fundaciones, como de colecciones privadas o públicas. Las obras proceden de la Biblioteca Nacional, el Museo del Ejército, del Instituto Valencia de Don Juan, el Museo Picasso, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, la Fundación Casa de Alba, Museo Nacional de Artes Decorativas, de Madrid, El Museo de Mallorca, el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Colección Telefónica, Museo Municipal Taurino de Córdoba, el Museo de Bellas Artes de Sevilla, de la Real Maestranza, el Museo de América, el de Zaragoza, el de Albacete y del Museo del Prado, entre otras instituciones.

Una de las piezas originales prestada por un particular es “La lección de equitación del príncipe Baltasar Carlos”, de Velázquez, propiedad del Duque de Westminster. El montante de los seguros de algunas obras de arte supera los novecientos millones de pesetas. No es extraño, dado que en la muestra se expone el óleo sobre lienzo para el Guernica, de Pablo Picasso, la “Cabeza de caballo, 2 de mayo de 1937″; el “Retrato del general Don José de Palafox a caballo”, de Francisco de Goya, (el caballo desconcertó a los indígenas cuando los españoles conquistaron América); “El patio de caballos”, de Ignacio Zuloaga; “Jinete salmantino”, del valenciano Sorolla; “Potros en el campo”, de Iturrino; los excepcionales dibujos de la caballeriza de Don Juan de Austria, de Stradanus; láminas de cobre de la conquista de México o la rica colección de cuadros de Talavera de entre los siglos XV y XVIII.

Otras piezas muy interesantes son el “Capitel con el Rey David a caballo”, de finales del siglo XII y el “Retrato del príncipe Baltasar Carlos a caballo”, de Dalí.

Entre las curiosidades, destaca un dibujo a tinta del Rey Felipe V, titulado “Mapa del juego de cabezas”, donde el monarca explica las normas del juego.

Es la primera vez que se puede contemplar, de manera completa, en una estancia distinta del Museo del Ejército, la “Armadura con caballo y jinete del Duque de Alcalá”, del siglo XVI. España Nuevo Milenio ha procedido a la restauración de algunas obras y, gracias a ello, en una se ha descubierto su autor. Es el caso del cuadro “Don Iñigo Vélez de Guevara, Conde de Oñate”, de Massimo Stanzione.

Tres apartados
La exposición tiene tres apartados diferentes: “El triunfo de la caballería” (años 1000 a 1500), “La gloria del caballo” (años 1500 a 1800) y “El caballo y la máquina” (años 1800 a 2000). Cada uno de ellos tiene diversos ámbitos temáticos: “Caballos y caballeros”, “Los santos jinetes” y la “Sociedad caballeresca”, el primero; “La corte y el cortesano”, “El saber ecuestre” (los tratados que responden a la teoría ecuestre), “Los fastos caballerescos” y “El arte de la guerra” o la figura del caballo en la batalla, el segundo, y “La realidad y el desafío”, “La última caballería” y “El caballo en el trabajo, deporte, la competición y el ocio”, el tercer y último apartado.

Es curioso conocer que el estribo se introduce en los reinos cristianos en el siglo X, igual que la lanza. De esa guisa, el caballero utiliza un caballo con herraduras, bocado, riendas, petral y estribos. Los ideales del caballero y del santo giran en torno a San Jorge (patrón de los caballeros), San Martín de Tours, Santiago Apóstol y San Pablo.

Fiel amigo
Don Quijote fue uno de nuestros ilustres caballeros, que dignificó al heroico Rocinante, un caballo tordo y fiel hasta la muerte.

Al término del feudalismo, nace el Estado Moderno y se genera un nuevo estadio para el caballo. El guerrero se trasforma en cortesano. Delgado considera metáforas muchos de los retratos ecuestres de esta época. Los jinetes vistos por el pueblo con la fuerza que les da dominar sobre el caballo y que en ocasiones sólo era una invención para mostrar una faceta del monarca inexistente. En las novelas, el caballero da una imagen de “heroísmo, esfuerzo, lujo y ostentación”, dice Delgado. En nuestros días, montar a caballo también puede entenderse como algo superior, que quizás impresiona a muchos que desconocen que ser jinete es la unión y perfección del hombre y el animal, y no la imposición absoluta del primero sobre el segundo.

Ivanhoe montaba un Español
El Caballo Español adquirió su prestigio desde la Edad Media. En la literatura, los caballeros siempre suelen montar Caballos Españoles. Walter Scott montó a su Ivanhoe sobre uno de ellos. En Inglaterra, para Newcastle, es “el caballo más noble del mundo, el más bello, el más digno de ser montado por un rey en un día de triunfo”. Así lo entendió Velázquez, que pintó a reyes y reinas a lomos de Españoles.

Saavedra Fajardo escribió: “conviene enseñar al príncipe desde su juventud a domar, y enfrenar el potro del poder, porque si quisiere llevarle con el filete de la voluntad, dará con él en grandes precipicios. Menester es el freno de la razón, las riendas de la política, la vara de la justicia, y la espuela del valor, fijo el Príncipe siempre sobre los estribos de la prudencia”. Un retrato de Carlos II niño, de autor anónimo, en el museo de Bellas Artes de Cádiz, trasmite estos valores. Este caballo es el que se extiende por Hispanoamérica. Con él se funda la Escuela Española de Viena, con influencia en la Real Escuela de Dinamarca e incluso en la Real Yeguada Inglesa, figurando, según Sylvia Loch, en el origen del Pura Sangre Inglés.

Vencido por la máquina
Siguiendo con la exposición, quizá uno de los apartados más interesantes, aunque tristes, sea el que se refiere a los dos últimos siglos. Los organizadores de la exposición se hacen la siguiente reflexión: “el caballo ha sido vencido por la máquina, en cuanto a velocidad y fuerza, jubilado en el ejército, en el trabajo (sic por las comillas), disminuida su población de millones a millares, una triste pregunta podría formularse: ¿es que la íntima relación entre el hombre y el caballo toca a su fin?”. La respuesta es: no. Afortunadamente, en nuestro país, el ocio, el deporte, la competición, el encuentro con la naturaleza… han facilitado el acceso al caballo.

Se cree que el contacto directo se ha multiplicado. El caballo se ha popularizado. La afición por la equitación ha crecido. El caballo se muestra como un animal útil siempre, clave en la guerra y en la paz en otros tiempos, unido a la mitología, a la poesía y a la realidad de la vida. El hombre no debería prescindir nunca del caballo. Nos ayuda a crecer, a formarnos en una disciplina difícil, como la equitación, con reflejo en la vida cotidiana, desde un sentido terapéutico en personas con deficiencias psíquicas y físicas, hasta su apartado lúdico en el deporte.

Unidos a los artistas sobresalientes citados, figuran obras de otros de no menor importancia como Carreño de Miranda, Gargallo, Juan de la Corte, Lucas Jordán, Bejamín Palencia y Mariano Benlliure.

En la Historia y la novela
Los libros ocupan un apartado importante en la muestra. Obras como las de Bernardo de Vargas Machuca (Teórica y ejercicios de la gineta) reflejan que el caballo siempre ha sido un objetivo muy claro en la literatura, la historia o la novela, a veces coprotagonista o primera estrella.

Espronceda decía: “Un caballo, un caballo, campo abierto y dejadme frenético correr”. Siglos atrás, Aristóteles contaba que los caballos habían sido engendrados por el viento: “que las yeguas conciben del aire y de ahí que los caballos sean hijos del Céfiro”.

Los aficionados a los libros únicos, verdaderos tesoros, no pueden dejar de ver el Libro de menescalía de Mosén Díez, los antiguos libros de caballerías o los tratados sobre el mundo ecuestre y las miniaturas de las ejecutorias de los siglos XVI y XVII, joyas realizadas por nuestros antepasados, que entendían la importancia del caballo en sus vidas.

Almacenado en: Temas del caballo

El paso

Escrito el 11 junio , 2001 por Ningún Comentario

El paso es un aire natural, simétrico, andado, diagonal y basculado en cuatro tiempos.

Todos los conceptos anteriores se explicaron cuando hablamos del galope, excepto el de andado.

Andado o marchado quiere decir que siempre tiene alguna extremidad (de hecho, en el paso, dos o tres al mismo tiempo) en contacto con el suelo.
Esa calidad de ser andado o marchado es lo que lo hace más cómodo, ya que al no ir dando saltos sobre el suelo, como sucede a trote o a galope, nos permite sentarnos sobre el caballo sin rebotar sobre la montura.

El Reglamento dice…
Se distinguen tres tipos de paso, atendiendo a su amplitud y grado de reunión: el paso reunido, el paso medio y el paso largo. En doma se habla también de paso libre: es el que ejecutamos con las riendas largas.

Paso reunido: El caballo (…) marcha resueltamente hacia delante, con el cuello sostenido y arqueado. La dirección de la cabeza se aproxima a la vertical (…). El aire del caballo permanece marchado y enérgico, con una sucesión regular del apoyo de las extremidades. Cada batida cubre menos terreno que en el paso medio, es más elevado (…). El paso reunido es más corto que el paso medio (…) pero es más activo.

Paso medio: Es un paso franco, regular y suelto con una amplitud media. El caballo (…) marcha enérgicamente, pero con calma, con un paso igual y decidido. Los cascos posteriores pisan delante de las huellas de los anteriores.

Paso largo: Al paso largo, el caballo cubre el máximo de terreno posible, pero sin precipitación y sin alterar el ritmo de las pisadas. Los cascos posteriores sobrepasan ampliamente por delante de las huellas de los cascos anteriores. El jinete permite al caballo extender su cuello y adelantar la cabeza, pero sin perder nunca el contacto con la boca.

Paso libre: Es un aire de descanso en el que se da al caballo entera libertad para extender su cuello y bajar la cabeza.

Ambladura
Cuando hacemos doma oímos, muchas veces, que el caballo “lateraliza” o que “ambla”.
La lateralización se produce cuando el caballo adelanta el levantamiento de la mano, de forma que se lleva a cabo antes de que el pie del mismo lado casi la alcance, como vemos en las imágenes.

Es decir, en un paso con una mecánica correcta, como el de las fotografías, el levantamiento de cada mano debe producirse justo antes de que el pie de ese lado la alcance.
La ambladura es la máxima expresión de la lateralización del paso. O sea, mueve el pie y la mano del mismo lado al unísono, caminando como lo hacen los camellos.

Almacenado en: Temas de Equitación

A galopar, a galopar…

Escrito el 13 mayo , 2001 por 1 Comentario

Siguiendo con el artículo anterior, donde hablé sobre unas generalidades sobre los aires y, particularmente, sobre el trote, voy a hacerlo hoy sobre el galope. Este es un aire natural, asimétrico, basculado y diagonal, que se ejecuta en tres tiempos.
Para refrescar conceptos, decimos que el galope es natural porque el caballo lo utiliza en libertad para moverse. Es saltado, porque hay un momento en el que queda en el aire. Es asimétrico, porque el gesto de cada extremidad no se repite igual por su congénere. Además, admite dos distribuciones diferentes, esto es: dos maneras distintas de asociar sus patas para galopar, según galope a la izquierda o a la derecha.

Es también un aire basculado, porque el caballo bascula de atrás a adelante cada tranco y lo hace, además, diagonalmente de un pie a la mano contraria. Finalmente, decimos que es diagonal porque pisa con un diagonal entre las batidas del otro.

Hemos hablado de que el galope admite dos distribuciones. Decimos que el caballo galopa a la derecha cuando adelanta más las patas de ese lado que las de la izquierda y que galopa a la izquierda cuando son estas las que avanza más, respecto a las diestras.

Si decimos que…
Se habla de que un caballo “galopa bien” cuando lo hace con la distribución correspondiente al sentido de giro. Me explico: cuando yendo a mano derecha, adelanta más las extremidades derechas que las izquierdas.

Cuando decimos que galopa “al revés”, significa que lleva la distribución contraria al sentido de giro. Es decir, que yendo a mano derecha, adelanta más sus extremidades izquierdas. También galopar en trocado es galopar “al revés”. Pero aquí la diferencia está en que contamos que es por voluntad del jinete.

Otra expresión que solemos oír es que galopa “desunido”. Esto significa que los posteriores se mueven con una distribución de galope y los anteriores con la contraria.

Clasificación
El galope se clasifica de menor a mayor amplitud en: galope reunido, galope de trabajo, galope medio y galope largo.

En el galope reunido se pueden dar diversas formas de ejecución, que alterarían las fases y tiempos que describimos. Una de esas alteraciones sería la total supresión del tiempo de suspensión, entre otras varias.

En el galope largo también se suelen dar alteraciones, como la disociación del diagonal que debe pisar unido produciéndose entonces cuatro claros tiempos.

Por lo demás, el Reglamento de Doma Clásica de la Real Federación Hípica Española dice, entre otras cosas:
 Galope reunido: En el galope reunido el caballo (…) se desplaza con el cuello elevado y arqueado. Este aire se caracteriza por la ligereza del tercio anterior y el remetimiento del posterior, (…) y las caderas muy activas. Los trancos del caballo son más cortos que en otros tipos de galope (…).

 Galope de trabajo: Es un aire intermedio entre el galope reunido y el galope medio. En este aire, un caballo que no está entrenado ni a punto para los movimientos reunidos (…) marcha hacia adelante con trancos iguales, ligeros y cadenciados, permaneciendo activas las caderas.

 Galope medio: Es un aire intermedio entre el galope de trabajo y el galope largo. El caballo marcha hacia adelante decididamente (…), alarga moderadamente sus trancos con una franca impulsión que procede del tercio posterior. El jinete permite a su caballo (…) colocar la cabeza en una posición ligeramente más adelante de la vertical que en el galope reunido y en el galope de trabajo. Al mismo tiempo, le permite descender ligeramente la cabeza y el cuello. Los trancos deben ser amplios y lo más regulares posibles (…).

 Galope largo: (…) El caballo cubre el máximo de terreno, conservando el mismo ritmo, alarga sus trancos al máximo (…). El jinete permite a su caballo (…) que descienda la cabeza y alargue el cuello (…).

Secuencia de galope

Para hacerlo de una forma que valga para ambas manos, suponiendo que el caballo “galope bien”, la secuencia sería la siguiente:

1ª fase: Pisa el pie exterior. Es el primer tiempo de galope.
2ª fase: Manteniendo el pie exterior en el suelo pisa el diagonal exterior (pie interior- mano exterior). Se produce el segundo tiempo.
3ª fase: Levanta el pie exterior.
4ª fase: Manteniendo el diagonal exterior pisa la mano interior. Es el tercer tiempo.
5ª fase: Manteniendo la mano interior levanta el diagonal exterior.
6ª fase: Levanta la mano interior y queda en el aire, produciéndose el momento de suspensión.

Almacenado en: Temas de Equitación

La preparación física del jinete

Escrito el 25 abril , 2001 por 1 Comentario

En la práctica de las distintas disciplinas ecuestres, de cara a la preparación, es muy frecuente polarizar toda nuestra atención en el caballo: su entrenamiento, doma, alimentación… etcétera, y pocas veces nos acordamos del jinete. No debemos olvidar que para la práctica de nuestro deporte hay que contar con dos protagonistas: el binomio hombre-caballo.
La preparación, con el fin de conseguir óptimos resultados, es necesaria tanto para el caballo como para el jinete. En todo deporte es necesario un plan de entrenamiento físico que se adapte a la disciplina que practiquemos. De esta forma, no sólo desarrollaremos las aptitudes necesarias para el deporte practicado, algo necesario para conseguir una progresión en él, sino que evitaremos lesiones y traumatismos propios de la práctica de este (en nuestro caso, la equitación), que inevitablemente van a entorpecer el desarrollo deportivo no sólo del jinete, sino también del caballo.

Según el doctor Auvinet (Reumatólogo y Especialista en Medicina Deportiva), presidente de la Comisión de Investigación de la Federación Francesa de Equitación, a la pregunta de qué micro-traumatismos provoca la práctica de la equitación, contesta que “los dolores de abductores se reparten entre tendinitis y roturas musculares, y los sufren todos los jinetes, principiantes, expertos y profesionales. Las tendinitis aparecen tras sesiones intensivas, sobre todo si en ellas se incluyen largas sesiones de puesta en silla sin estribo. Las roturas musculares se producen sobre todo en jinetes profesionales, cuando se ven forzados a contraer brutalmente las piernas ante un obstáculo o ante reacciones bruscas del caballo. En cuanto a las lesiones de espalda, suelen deberse a problemas lumbares”.

Estos dolores en los principiantes, en los cuales se acusa una falta de preparación, se traducen en la dificultad de adquirir una postura correcta, indispensable para su progresión. Los dolores provocados por micro-traumatismos se van a sumar a los provocados por posturas forzadas y las contracturas que se dejarán sentir en el jinete durante varios días después de montar.

No debemos olvidar que en la equitación existe un gran desgaste energético, equiparable al que hay en deportes como la natación o el baloncesto, actividades cuya preparación física nadie cuestiona. Referente a esto, el investigador italiano Dal Monte estudió el esfuerzo de los jinetes de Salto a través de su frecuencia cardiaca y de su concentración de ácido láctico. El seguimiento que se realizó a tres jinetes, dos campeones olímpicos y un principiante, dio como resultado pasar de 70 pulsaciones por minuto en el inicio de una prueba de saltos, a 170 al final de ella el sujeto “A”. El sujeto “B”, mejor preparado físicamente, empezó la prueba con 72 pulsaciones por minuto y su frecuencia cardiaca no superó las 130 pulsaciones. También se observó que los niveles de lactacidemia eran menores que en el primero. El tercer participante, el sujeto “C”, al ser un principiante, realizó la prueba sin obstáculos y llegó a las 175 pulsaciones. Esto nos confirma la importancia de una buena preparación física enfocada al deporte ecuestre.

E. Esparza (entrenador del Equipo Olímpico Nacional), en unos estudios realizados durante varios entrenamientos y competiciones de doma (entre los que contamos el Campeonato de España), midiendo con pulsómetro el esfuerzo de los jinetes observó en una reprise que los jinetes se mantenían entre las 160 y 180 pulsaciones por minuto, sobrepasando las 200 en bastantes ocasiones.

Todos estos datos nos llevan a buscar una buena preparación física, y como nos dice Alegría Marsal en su libro “Preparación física del jinete”, “la actitud física implica la máxima capacidad funcional de todos los sistemas del cuerpo, especialmente el cardiovascular y el locomotor. Esto significa que hemos de trabajar casi diariamente la resistencia cardiovascular, la fuerza, la flexibilidad, la velocidad y la resistencia muscular local. La práctica de un deporte en concreto (en nuestro caso la hípica), no garantiza un equilibrio de las cualidades anteriormente expuestas. Conviene saber cuáles son las cualidades específicas requeridas en cada deporte o actividad física a la hora de planificar los ejercicios de mantenimiento y entrenamiento”.

Entrenamiento diario
Debemos ser conscientes de cuáles son las partes del cuerpo que tenemos que trabajar y, para un entrenamiento básico diario, que sería de diez a quince minutos de calentamiento, empezaríamos con una carrera suave subiendo los talones, combinándola con fases de carrera lateral, saltos con los pies juntos, carrera de zancada corta elevando a la vez las rodillas con movimientos simultáneos de brazos.

Después, diez minutos en los cuales trabajaremos los abdominales, los lumbares y flexiones de brazos. Al acabar de montar, haremos unos ejercicios de estiramientos colgándonos de una barra durante diez segundos y trabajando los abductores en posición de sentados acercando los talones hacia el cuerpo e intentando tocar con las rodillas el suelo. Los cuadriceps los trabajaremos erguidos cogiendo el pie y manteniéndolo junto a los glúteos durante diez segundos. Después, en la posición erguida, también flexionaremos el cuerpo hacia delante intentando tocar con las palmas de las manos el suelo.

La práctica habitual de estos ejercicios de calentamiento y estiramiento, antes y después de montar, van a facilitar nuestra progresión deportiva y a evitar lesiones que pudieran entorpecer nuestra actividad hípica. Al mismo tiempo que nos ayudará a disfrutar de nuestro deporte.

Almacenado en: Temas de Equitación

El caballo enfermo. ¿Qué puede comer?

Escrito el 14 abril , 2001 por Ningún Comentario

Habitualmente, recibimos numerosas llamadas de propietarios que están intentando recuperar un caballo de alguna enfermedad o lesión, o que tienen que mantenerlo quieto y encerrado en su box, por un hueso roto.
La pregunta lógica es, si el caballo es un animal de pasto que tiene que salir todos los días y moverse, para asegurar el correcto funcionamiento de su sistema intestinal, ¿cómo podemos ayudarle? y ¿qué tenemos que darle de comer si, por razones médicas, tiene que quedarse en el box? También hace falta pensar en las necesidades nutricionales de un caballo enfermo. No es lo mismo un caballo con una lesión de tendón, que un caballo recién operado de cólico o en cuarentena.

Numerosos estudios nos reiteran la importancia de prevenir lesiones y enfermedades en el caballo. Dos meses de descanso en el box aumentan la posibilidad de una fractura de húmero 71 veces, según estudios realizados por la Universidad de California con caballos de carreras. Eso quiere decir que, cuando al caballo se le obliga a descansar en el box, hay que pensar que necesitará 3 ó 4 meses de recuperación (trabajo de base y lento) antes de volver a la competición sin el riesgo de sufrir lesiones secundarias. Esta pérdida de densidad de hueso es parecida a lo que les pasa a los astronautas en condiciones de gravedad cero, y es aplicable a cualquier disciplina en el mundo hípico.

Un caballo con una lesión de tendón o similar corre un riesgo importante de volver a lesionarse durante la recuperación. Aunque tiene dolor, a veces se muestra inquieto e irritable por el aburrimiento que suponen las cuatro paredes del box ¡Acabamos de encerrar a un atleta! Los primeros paseos o salidas pueden ser peligrosos, tanto para la persona que maneja el caballo como para sí mismo. Una coz o un resbalón en el cemento, debido al nerviosismo, pueden resultar desastrosos. Sin embargo, la recuperación de tendón más recomendada por los veterinarios es pasear el caballo, durante períodos cortos y varias veces al día, en terreno duro.

Hay que proporcionar al caballo heno, para entretenerlo, y un pienso bajo en energía (para prevenir cólicos y laminitis) pero alto en vitaminas, que asegure una correcta regeneración del tejido. Después, hasta que el caballo pueda trabajar suficiente para cansarse, se puede añadir uno de los muchos productos en el mercado que sirven para tranquilizar al animal. Al principio, el veterinario podrá proporcionar productos fuertes para asegurar que el caballo no se arranque en una galopada interminable a destiempo (esto también sirve para caballo en descanso o recuperación en el prado). Luego existen un sinfín de productos suaves que ayudan a mantener al caballo tranquilo, mientras no pueda trabajar. La diferencia entre un producto y otro es la mezcla de ingredientes activos. Así que, si no funciona una, lo más probable es que pueda funcionar otra.

¡A la mesa!

La dieta para el caballo enfermo depende de qué le pasa. Hay caballos que comen mejor que otros, incluso estando sanos, pero cuando dejan de comer, pueden perjudicar seriamente a su recuperación. De hecho, el sistema inmunitario puede verse perjudicado en sólo cinco días, si el caballo deja de comer.

La base de la dieta del caballo en reposo, tiene que ser un heno bueno de hoja larga y bajo en lignina, o un buen ensilado equino. La tradición nos ha dictado que hay que dar salvado, pero el nivel y la calidad de la fibra es pobre, y la falta de calcio puede afectar a la larga la densidad del hueso. También, si se empieza a dar grandes cantidades de salvado de una manera repentina, puede provocar casos de diarrea. Pero el salvado tiene un punto positivo: la mayoría de los caballos lo comen bien. Así que se puede mezclar con un pienso especializado, para que le entren ganas de comer con algo de salvado.

Si tienes un paciente que se niegue a comer, el salvado templado con melaza y un poco de sal puede alegrarle la vida e incitarle a comer otra vez. También es un buen sitio para esconder medicamentos. Si añades algo de levadura u otra fuente de vitaminas del grupo B, puede ayudar a aumentar su apetito. El estrés provocado por la enfermedad aumenta el nivel de vitamina B que necesita el caballo.

Como siempre, las compañías de piensos para caballos intentan facilitar la recuperación del caballo con piensos especializados. Existen piensos específicos para caballos en descanso y en recuperación de cólico y laminitis. Existen piensos también que se pueden mezclar con agua o melaza si el caballo no puede masticar bien, sea por falta de dientes, vejez, dolor o inflamación.

Hay piensos que están aprobados por la fundación de Laminitis del Reino Unido. Para garantizar mejor sus piensos, llevan a cabo análisis en conjunto con veterinarios. También, para asegurar que no pueden causar ni cólicos ni laminitis, encierran ponis salvajes durante varios días y les dejan comer todo el pienso que quieren. Los primeros días, los ponis comen una media de 21 kilos por cabeza y no hay ningún problema. Cuando se dan cuenta de que no se les quita el pienso, poco a poco empiezan a comer menos, hasta llegar a una cantidad normal.

Proceso de recuperación

Intenta evitar cambios radicales en la dieta. Hay que mantener un buen forraje y añadir suficiente pienso suave (bajo en almidón), para que el caballo tenga lo que necesita para recuperarse.

En cuanto empieza a comer otra vez, hay que pasar el caballo a su dieta de recuperación. Se pueden añadir zanahorias o manzanas cortadas, o miel, si le gusta. También puede cortar césped fresco y llevarlo a su box, si no puede salir. En situaciones peligrosas, su veterinario puede dar de comer al caballo por un tubo y añadir un suero, puede también tratar la falta de apetito con esteroides anabolizantes, pero normalmente actúan lentos y, a la larga, pueden ralentizar el sistema inmunológico.

¿Qué debe comer?

Los dos temas que hay que considerar cuando organizamos una dieta para un caballo enfermo son: ¿Qué le ha pasado? ¿Cuánto pesaba antes de la enfermedad? Se da de comer pensando si el caballo tiene que mantenerse, perder peso o aumentar peso, durante su enfermedad.

Algunos problemas (por ejemplo, quemaduras o infección) tienen requisitos nutricionales especiales. En todo momento hay que mantener una comunicación estrecha con el veterinario.

Para recuperarse de una quemadura o infección grave: el caballo tendrá unos requisitos de fluidos, proteínas y vitaminas solubles en agua, mucho más altos que los normales. Se recomienda entre 14-16% de proteínas, 7-10% de aceite con vitaminas del complejo B (20gr diarios) y vitamina E (más de 1000 UI diarias). Como siempre, hay que empezar despacio e ir aumentando las cantidades poco a poco.

Caballos con problemas de hígado: (a veces caballos mayores) pueden tener dificultades en absorber proteínas, aceites y glucosa. En estos casos se recomienda una dieta más alta en almidón, con suplementos vitamínicos de ancho espectro. Estos caballos no deben comer mucha sal ni tampoco deben tomar dietas altas en aceite. También ayuda a una mejor digestión repartir la comida en 3/6 tomas diarias.

En casos de cólico: hay que averiguar el tipo de cólico y la parte del sistema digestivo que ha sido afectado.

Caballos que han padecido un cólico y que han sido operados: necesitan una dieta especial. Si no comen en 72 horas pueden tener una atrofia de la mucosa intestinal que perjudicará la regeneración del tejido operado. Se recomienda proporcionar al caballo, algunas horas después de la anestesia, un buen heno o un pienso especializado. Hay que saber si se ha tenido que quitar una parte del intestino para observar su capacidad de digestión. Después de una semana, se puede empezar a proporcionar una dieta apta para un caballo en descanso.

Ahora bien, el veterinario avisará como ha evolucionado la operación.
a) Si se ha quitado parte del colon: el caballo va a necesitar mas proteína y fósforo, y menos fibra para compensar los cambios en la capacidad del sistema intestinal. En este caso, pequeñas cantidades de grano y alfalfa van a ser la mejor dieta.
b) Si ha tenido que quitar parte del intestino delgado: no hay que dar cereales después de la operación. Se puede dar heno y remolacha y piensos altos en fibra.
c) El caballo que ha perdido parte de ileon no podrá absorber aceite o vitaminas que son solubles en grasa. Necesitará un suplemento que tiene las vitaminas A, D, y E. Normalmente no se necesita vitamina K si el caballo no tiene un problema con la coagulación de sangre. Se absorbe la mayor parte del calcio también en el primer intestino, así que si no recibe algo de alfalfa, puede necesitar un suplemento.

d) Si el veterinario cree que existe riesgo de que se puedan romper las suturas intestinales: es necesario proporcionar al caballo un pienso fácil de digerir. Un pienso en forma de pellet, al que se le puede añadir agua tibia para formar una papilla espesa, es la mejor opción para los primeros días. Si el caballo no puede tomar ni eso, se pueden usar productos nutricionales para humanos para ganar peso. Sin embargo, esta opción sale cara.

En casos de cirugías extensas o complicadas: en que el caballo se encuentra demasiado débil para comer, incluso después de 24 horas, puede ser necesario alimentar de forma intravenosa. La solución intravenosa más común de 5% de glucosa no proporcionará suficiente vitaminas. Sería necesaria una solución que contenga aminoácidos y lípidos, parecidos a los utilizados para humanos. Esa opción también es cara, pero es importante saber que cuando se aumenta el nivel nutricional en sólo un 50%, se consiguen aumentar notablemente las defensas del caballo.

Cuando el caballo tenga algún problema de salud, hace falta el tratamiento del veterinario, pero es tremendamente importante el apoyo nutricional apropiado. Sólo así se puede asegurar una rápida recuperación.

Almacenado en: Temas del caballo

El caballo enfermo. ¿Qué puede comer?

Escrito el 14 abril , 2001 por Ningún Comentario

Habitualmente, recibimos numerosas llamadas de propietarios que están intentando recuperar un caballo de alguna enfermedad o lesión, o que tienen que mantenerlo quieto y encerrado en su box, por un hueso roto.
La pregunta lógica es, si el caballo es un animal de pasto que tiene que salir todos los días y moverse, para asegurar el correcto funcionamiento de su sistema intestinal, ¿cómo podemos ayudarle? y ¿qué tenemos que darle de comer si, por razones médicas, tiene que quedarse en el box? También hace falta pensar en las necesidades nutricionales de un caballo enfermo. No es lo mismo un caballo con una lesión de tendón, que un caballo recién operado de cólico o en cuarentena.

Numerosos estudios nos reiteran la importancia de prevenir lesiones y enfermedades en el caballo. Dos meses de descanso en el box aumentan la posibilidad de una fractura de húmero 71 veces, según estudios realizados por la Universidad de California con caballos de carreras. Eso quiere decir que, cuando al caballo se le obliga a descansar en el box, hay que pensar que necesitará 3 ó 4 meses de recuperación (trabajo de base y lento) antes de volver a la competición sin el riesgo de sufrir lesiones secundarias. Esta pérdida de densidad de hueso es parecida a lo que les pasa a los astronautas en condiciones de gravedad cero, y es aplicable a cualquier disciplina en el mundo hípico.

Un caballo con una lesión de tendón o similar corre un riesgo importante de volver a lesionarse durante la recuperación. Aunque tiene dolor, a veces se muestra inquieto e irritable por el aburrimiento que suponen las cuatro paredes del box ¡Acabamos de encerrar a un atleta! Los primeros paseos o salidas pueden ser peligrosos, tanto para la persona que maneja el caballo como para sí mismo. Una coz o un resbalón en el cemento, debido al nerviosismo, pueden resultar desastrosos. Sin embargo, la recuperación de tendón más recomendada por los veterinarios es pasear el caballo, durante períodos cortos y varias veces al día, en terreno duro.

Hay que proporcionar al caballo heno, para entretenerlo, y un pienso bajo en energía (para prevenir cólicos y laminitis) pero alto en vitaminas, que asegure una correcta regeneración del tejido. Después, hasta que el caballo pueda trabajar suficiente para cansarse, se puede añadir uno de los muchos productos en el mercado que sirven para tranquilizar al animal. Al principio, el veterinario podrá proporcionar productos fuertes para asegurar que el caballo no se arranque en una galopada interminable a destiempo (esto también sirve para caballo en descanso o recuperación en el prado). Luego existen un sinfín de productos suaves que ayudan a mantener al caballo tranquilo, mientras no pueda trabajar. La diferencia entre un producto y otro es la mezcla de ingredientes activos. Así que, si no funciona una, lo más probable es que pueda funcionar otra.

¡A la mesa!

La dieta para el caballo enfermo depende de qué le pasa. Hay caballos que comen mejor que otros, incluso estando sanos, pero cuando dejan de comer, pueden perjudicar seriamente a su recuperación. De hecho, el sistema inmunitario puede verse perjudicado en sólo cinco días, si el caballo deja de comer.

La base de la dieta del caballo en reposo, tiene que ser un heno bueno de hoja larga y bajo en lignina, o un buen ensilado equino. La tradición nos ha dictado que hay que dar salvado, pero el nivel y la calidad de la fibra es pobre, y la falta de calcio puede afectar a la larga la densidad del hueso. También, si se empieza a dar grandes cantidades de salvado de una manera repentina, puede provocar casos de diarrea. Pero el salvado tiene un punto positivo: la mayoría de los caballos lo comen bien. Así que se puede mezclar con un pienso especializado, para que le entren ganas de comer con algo de salvado.

Si tienes un paciente que se niegue a comer, el salvado templado con melaza y un poco de sal puede alegrarle la vida e incitarle a comer otra vez. También es un buen sitio para esconder medicamentos. Si añades algo de levadura u otra fuente de vitaminas del grupo B, puede ayudar a aumentar su apetito. El estrés provocado por la enfermedad aumenta el nivel de vitamina B que necesita el caballo.

Como siempre, las compañías de piensos para caballos intentan facilitar la recuperación del caballo con piensos especializados. Existen piensos específicos para caballos en descanso y en recuperación de cólico y laminitis. Existen piensos también que se pueden mezclar con agua o melaza si el caballo no puede masticar bien, sea por falta de dientes, vejez, dolor o inflamación.

Hay piensos que están aprobados por la fundación de Laminitis del Reino Unido. Para garantizar mejor sus piensos, llevan a cabo análisis en conjunto con veterinarios. También, para asegurar que no pueden causar ni cólicos ni laminitis, encierran ponis salvajes durante varios días y les dejan comer todo el pienso que quieren. Los primeros días, los ponis comen una media de 21 kilos por cabeza y no hay ningún problema. Cuando se dan cuenta de que no se les quita el pienso, poco a poco empiezan a comer menos, hasta llegar a una cantidad normal.

Proceso de recuperación

Intenta evitar cambios radicales en la dieta. Hay que mantener un buen forraje y añadir suficiente pienso suave (bajo en almidón), para que el caballo tenga lo que necesita para recuperarse.

En cuanto empieza a comer otra vez, hay que pasar el caballo a su dieta de recuperación. Se pueden añadir zanahorias o manzanas cortadas, o miel, si le gusta. También puede cortar césped fresco y llevarlo a su box, si no puede salir. En situaciones peligrosas, su veterinario puede dar de comer al caballo por un tubo y añadir un suero, puede también tratar la falta de apetito con esteroides anabolizantes, pero normalmente actúan lentos y, a la larga, pueden ralentizar el sistema inmunológico.

¿Qué debe comer?

Los dos temas que hay que considerar cuando organizamos una dieta para un caballo enfermo son: ¿Qué le ha pasado? ¿Cuánto pesaba antes de la enfermedad? Se da de comer pensando si el caballo tiene que mantenerse, perder peso o aumentar peso, durante su enfermedad.

Algunos problemas (por ejemplo, quemaduras o infección) tienen requisitos nutricionales especiales. En todo momento hay que mantener una comunicación estrecha con el veterinario.

Para recuperarse de una quemadura o infección grave: el caballo tendrá unos requisitos de fluidos, proteínas y vitaminas solubles en agua, mucho más altos que los normales. Se recomienda entre 14-16% de proteínas, 7-10% de aceite con vitaminas del complejo B (20gr diarios) y vitamina E (más de 1000 UI diarias). Como siempre, hay que empezar despacio e ir aumentando las cantidades poco a poco.

Caballos con problemas de hígado: (a veces caballos mayores) pueden tener dificultades en absorber proteínas, aceites y glucosa. En estos casos se recomienda una dieta más alta en almidón, con suplementos vitamínicos de ancho espectro. Estos caballos no deben comer mucha sal ni tampoco deben tomar dietas altas en aceite. También ayuda a una mejor digestión repartir la comida en 3/6 tomas diarias.

En casos de cólico: hay que averiguar el tipo de cólico y la parte del sistema digestivo que ha sido afectado.

Caballos que han padecido un cólico y que han sido operados: necesitan una dieta especial. Si no comen en 72 horas pueden tener una atrofia de la mucosa intestinal que perjudicará la regeneración del tejido operado. Se recomienda proporcionar al caballo, algunas horas después de la anestesia, un buen heno o un pienso especializado. Hay que saber si se ha tenido que quitar una parte del intestino para observar su capacidad de digestión. Después de una semana, se puede empezar a proporcionar una dieta apta para un caballo en descanso.

Ahora bien, el veterinario avisará como ha evolucionado la operación.
a) Si se ha quitado parte del colon: el caballo va a necesitar mas proteína y fósforo, y menos fibra para compensar los cambios en la capacidad del sistema intestinal. En este caso, pequeñas cantidades de grano y alfalfa van a ser la mejor dieta.
b) Si ha tenido que quitar parte del intestino delgado: no hay que dar cereales después de la operación. Se puede dar heno y remolacha y piensos altos en fibra.
c) El caballo que ha perdido parte de ileon no podrá absorber aceite o vitaminas que son solubles en grasa. Necesitará un suplemento que tiene las vitaminas A, D, y E. Normalmente no se necesita vitamina K si el caballo no tiene un problema con la coagulación de sangre. Se absorbe la mayor parte del calcio también en el primer intestino, así que si no recibe algo de alfalfa, puede necesitar un suplemento.

d) Si el veterinario cree que existe riesgo de que se puedan romper las suturas intestinales: es necesario proporcionar al caballo un pienso fácil de digerir. Un pienso en forma de pellet, al que se le puede añadir agua tibia para formar una papilla espesa, es la mejor opción para los primeros días. Si el caballo no puede tomar ni eso, se pueden usar productos nutricionales para humanos para ganar peso. Sin embargo, esta opción sale cara.

En casos de cirugías extensas o complicadas: en que el caballo se encuentra demasiado débil para comer, incluso después de 24 horas, puede ser necesario alimentar de forma intravenosa. La solución intravenosa más común de 5% de glucosa no proporcionará suficiente vitaminas. Sería necesaria una solución que contenga aminoácidos y lípidos, parecidos a los utilizados para humanos. Esa opción también es cara, pero es importante saber que cuando se aumenta el nivel nutricional en sólo un 50%, se consiguen aumentar notablemente las defensas del caballo.

Cuando el caballo tenga algún problema de salud, hace falta el tratamiento del veterinario, pero es tremendamente importante el apoyo nutricional apropiado. Sólo así se puede asegurar una rápida recuperación.

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Los aires del caballo

Escrito el 10 abril , 2001 por Ningún Comentario

Existen muchas definiciones para los aires del caballo. A partir de ahora hablaremos sólo del paso, trote y galope en condiciones ideales, aunque, en realidad, pueden existir infinitas variaciones en la sucesión de las pisadas que, un ojo poco avezado, puede no captar con facilidad.
Hay multitud de definiciones para explicar lo que son los aires del caballo. De todas formas, vamos a decir que son las diferentes maneras en que agrupa sus miembros para desplazarse. Podría decirse que es una definición pobre y casi incompleta, porque, además de mover las patas, mueve muchas más cosas que se implican en el aire, dándole además calidades muy diversas. Hablamos por ejemplo del dorso, del cuello…

Quiero decir también aquí que sólo daremos lo que será el paso, trote y galope en condiciones ideales. En la realidad pueden existir infinidad de pequeñas variaciones en la sucesión de las pisadas, que se dan con mucha frecuencia. Esas variaciones no son generalmente perceptibles para un ojo que no esté lo suficientemente avezado y, aún en ese caso, se pueden escapar. Pero las fotografías no engañan, y en ellas quedan reflejadas. Aunque no entraremos en ello, mostraremos algunas fotografías curiosas que ilustrarán de lo que hablamos. Pero, demos unas pequeñas definiciones para poder entrar luego en materia.

Decimos que el paso, trote y galope son aires naturales, porque son los que emplea el caballo en libertad para moverse de un lado a otro.

Estos aires pueden ser marchados o andados (que es lo mismo), o saltados. En el primer caso, siempre hay alguna extremidad en contacto con el suelo. En el segundo, se produce un instante en el que el caballo está en el aire.

Pueden ser también simétricos o asimétricos. En los simétricos, el gesto de cada extremidad es repetido exactamente igual por la extremidad que tiene al lado. En los asimétricos no sucede así.

Cuando los aires naturales no son defectuosos, son siempre diagonales, es decir: las patas se asocian en bípedos (pares de patas) diagonales.

Por último, se dividen también en horizontales o basculados. En los horizontales, el caballo se mantiene siempre en ese plano horizontal. En los basculados, se ayuda basculando para progresar.

Siguiendo con estas pequeñas definiciones, llamaremos tiempo al hecho de tomar contacto con el suelo una extremidad o un grupo de extremidades asociadas. Diremos que se produce una fase cada vez que se levanta una extremidad o grupo asociado de extremidades, o cada vez que se posan en el suelo. De forma que cada tiempo es una fase, pero no cada fase es un tiempo. Lo veremos con más claridad en las fotografías.

El trote y sus fases
Se trata de un aire natural, saltado, simétrico, horizontal y diagonal que se efectúa en dos tiempos iguales.

Consta de cuatro fases:
1ª fase y 1º tiempo: apoya y se impulsa sobre el bípedo diagonal derecho (foto 5).
2ª fase: momento de suspensión, con las cuatro extremidades en el aire (foto 6).
3ª fase y 2º tiempo: apoya y se impulsa sobre el bípedo diagonal izquierdo (foto 7).
4ª fase: momento de suspensión, con las cuatro extremidades en el aire (foto 8).
A continuación, se repetiría el primer tiempo, y así sucesivamente.

Se distinguen cuatro tipos de trote de menor a mayor amplitud. El reglamento de la RFHE dice en su artículo 4:
4.1) El trote reunido (…) avanza decididamente, con el cuello elevado y arqueado. Los corvejones, francamente remetidos, mantienen toda la impulsión, permitiendo así a las espaldas manejarse fácilmente en todas direcciones. El caballo da trancos más cortos que en los otros trotes (…).
4.2) El trote de trabajo. Es un aire intermedio entre el trote reunido y el trote medio (…) marcha hacia delante (…) permaneciendo muy activas las caderas. La expresión “caderas activas” no significa que la reunión sea obligatoria en este aire.
4.3) El trote medio (…) es un aire intermedio entre el trote de trabajo y el trote largo, pero más elevado y “redondo” que el largo.
4.4) El trote largo.En el trote largo, el caballo cubre el máximo de terreno. Manteniendo el mismo ritmo, alarga sus trancos al máximo (…)

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La dieta y la disciplina

Escrito el 28 febrero , 2001 por Ningún Comentario

Hemos hablado de la nutrición de los caballos en términos de calidad y contenido de los piensos, el forraje y la calidad de las vitaminas y minerales. Pero, ¿cómo se relaciona la disciplina con lo que come el caballo? El sistema digestivo del caballo tiene ciertos requisitos para que funcione correctamente y se trata de ajustar su nutrición con las necesidades de la disciplina deportiva que realiza.
El jinete debe entender los requisitos físicos que pide su disciplina. Cuando compra un caballo y cuando se entrena, siempre esta presente para qué se va a usar. Los caballos de Completo tienden a ser caballos ligeros con líneas a la Pura Sangre Inglesa y con capacidades de salto y valentía, mientras que para Doma se suelen elegir Cruzados con sangre de Alemán u Holandés, y con más soltura de movimiento y proporciones específicos. Ahora bien, tenemos que seguir estas mismos reglas cuando hay que dar de comer al caballo. Analizamos las distancias y velocidades en que tiene que actuar el caballo, los riesgos y estrés propios de cada disciplina, y aplicamos esta información a la nutrición del animal.

El caballo de Raid

El caballo de Resistencia ecuestre tiene que hacer largas distancias, con el riesgo de deshidratarse. Esta disciplina es tan extrema que una equivocación en su dieta puede perjudicar seriamente los resultados competitivos.

Es de suma importancia entender cómo funcionan las diversas fuentes de energía que ingiere el caballo a través de su dieta, para aplicar las correctas proporciones al caballo de Raid.

El almidón proporciona una energía explosiva y que se consume a corto plazo, dado que es absorbido en el intestino delgado. Justo lo contrario de lo que necesita un caballo de Raid. La energía que proviene de la fibra, en cambio, da una energía duradera, porque su absorción es lenta en el intestino grueso. Eso quiere decir que hay que buscar fuentes de energía que provengan de la fibra.

Esta dieta es buena para el sistema digestivo del caballo. La fibra de buena calidad ayuda también a desarrollar una flora intestinal estable que, a su vez, previene muchos problemas intestinales. Se empieza con un buen forraje, se añade un pienso bajo en almidón y alto en aceite vegetales hasta obtener el nivel energético adecuado según la distancia del Raid. Las dietas altas en fibra también ayudan a prevenir la deshidratación. Si se suministra durante la carrera un ensilado equino con una humedad de un 40% como forraje, aunque el caballo no beba suficiente, ingiere agua y disminuye el estrés provocado por la falta de agua.

En el caso del caballo de Raid, hay que evitar la ingestión de demasiado almidón. Esto es difícil en España, porque la base de casi todas las dietas es cereal que contienen mucho almidón. La avena, cebada, maíz y habas contienen altos niveles de esta sustancia y no proporcionan suficientes proteínas, ni tampoco la energía que proporciona es duradera.

Además de las necesidades energéticas, hay que tener en cuenta el carácter y la conformación del caballo a la hora de ajustar una nutrición óptima para cada disciplina. La dieta alta en fibra puede dejar al caballo demasiado tranquilo, por lo que sí necesitamos más chispa, hay que añadir una parte del pienso utilizando fuentes de almidón.

Otro factor a tener en cuenta es la eficacia de absorción del sistema intestinal de cada caballo individualmente. Si el caballo tiene tendencia a engordar, pero tiene un carácter frío, hay que dar poco pienso de alta energía en el que haya algo más de almidón, para que esté suficientemente vivo en el momento de competir. En este caso, la fuente de fibra debe ser más energética. Sin embargo, el caballo regordete con un carácter nervioso tiene un tratamiento más fácil. Se da un buen forraje (si es heno, o el caballo puede vivir en el prado, mejor) y un pienso suave, alto en fibra. Ese caballo puede necesitar un multivitamíinico para asegurar que recibe un nivel apropiado teniendo presente la distancia del Raid.

El caballo con tendencia a quedarse delgado necesita más pienso y forraje (hasta un 2,2% de su peso total: 50% en forraje, 50% en pienso). Este caballo necesita un pienso alto en fibra y aceite vegetal, y salvo que su carácter sea demasiado tranquilo, debe minimizar las fuentes de almidón dentro de la dieta.

La dieta de competición para el caballo de Raid es muy parecida a la dieta óptima que necesita su organismo en la naturaleza. Eso quiere decir que, puede mantener similares niveles de fibra dentro y fuera de la temporada. Sólo hace falta bajar los niveles de energía y de vitaminas cuando el caballo esté descansando o fuera del período de competición.

El caballo de Carreras

El caballo de Carreras tiene justo los requisitos nutricionales contrarios al caballo de Raid. Necesita una energía explosiva, tiene que estar esbelto y ágil para la carrera. Hay que limitar las fuentes de fibra justo antes de la carrera. La dieta ideal debe contener una concentración, lo más fuerte posible, de cereales y vitaminas, con un mínimo de fibra, que es siempre necesario para mantener el aparato digestivo funcionando correctamente.

Existen piensos que contienen avena pelada, o sea, sin cáscara; su absorción, por tanto, está concentrada en el primer intestino para maximizar una energía explosiva. Es muy importante reducir al mínimo la ingestión de polvo en un caballo de Carreras, ya que un sistema respiratorio eficaz permite un mayor aporte de oxígeno a los músculos del caballo. Eso quiere decir que el pienso y el forraje tienen que estar perfectamente limpios y sin moho.

El hecho de minimizar la ingestión del forraje antes de una carrera comporta ciertos riesgos de cólico u otros problemas intestinales. El caballo nunca debe comer menos de un 0,8 % de su total peso de forraje, y cuando está fuera de la temporada de competición o iniciando la preparación, su dieta debe ajustarse a lo que pide su sistema digestivo (o sea, un minimo de 1% de peso total). Esto supone subir los niveles de forraje y fibra para ayudar a crear una flora intestinal estable.

El caballo de Carreras es normalmente un caballo joven que puede estar en crecimiento todavía. Hay que mantener un buen nivel vitamínico y, fuera de la temporada de carreras, bajar el nivel de energía para permitir un correcto desarrollo muscular y óseo.

Muchos entrenadores juran y perjuran que todos los caballos como mejor funcionan es con avena. Históricamente, la avena ha sido siempre el elemento más popular para alimentar al caballo, para aumentar la energía de su base de forraje. En realidad es acertado dar avena en ciertas cuadras, porque proporciona una fuente de almidón a un coste asequible. La razón de considerar la avena como el cereal más sano, es porque en su estado natural, es el que contiene más fibra. La cáscara de la avena proporciona mayor nivel de digestibilidad y, así, cuando se compara con los demás cereales, es el que tiene menos riesgo de provocar cólicos y laminitis, y proporciona energía explosiva en forma de almidón. Algo muy positivo para ciertas disciplinas y tipos de caballos. Ahora bien, como siempre, sólo avena y forraje no es suficiente para el caballo. Es interesante y necesario conocer los análisis de las diversas combinaciones de avena y forraje para saber su contenido y lo que falta añadir. Si la dieta de un caballo, de cualquier disciplina, es escasa en proteínas de alta calidad o tiene las proporciones de calcio incorrectas, si faltan vitaminas, minerales o aminoácidos, a la larga, se va a ver perjudicada su salud y su rendimiento.

Una vez ajustada la dieta, hay que asegurar una digestión eficaz del pienso ingerido. En España no tenemos acceso a los mismos procesos de tratamiento de cereales, para hacerlos más digestibles para el caballo, que se usan en otros países. Por ejemplo, solemos machacar o mojar la avena para facilitar su absorción en el sistema intestinal. El resto de Europa tiene avena pelada, en copos, “bruised” (con la cáscara rota pero no machacada), o micronizada, y todo esto perfectamente limpio de polvo. Por eso, muchos caballos importados tienen problemas intestinales y nunca llegan a aclimatarse correctamente.

El caballo de Doma y Salto

El caballo de Doma y el caballo de Salto en pista deben comer una dieta basada en un buen forraje más un pienso adaptado a sus necesidades físicas. Es siempre positivo empezar con un pienso bajo en almidón, pero hay que conocer al caballo y darle el compuesto idóneo según su carácter y su sistema intestinal. Hay caballos que están perfectos con 3 kilos de pienso diarios más heno, y hay otros que necesitan 6 kilos diarios con aceite y fuentes de almidón. Es cuestión de encontrar el equilibrio entre el nivel apropiado de almidón y nutrientes, así como los niveles de energía adecuados a su nivel de ejercicio. Desde una dieta inicialmente sana, se pueden añadir fuentes de energía cuya base sea el almidón, si el propósito es aumentar el nivel de energía explosiva o “chispa” para que el caballo reaccione con rapidez a nuestras ayudas.

Ahora bien, hay una diferencia radical en el ejercicio del caballo de Salto y el caballo de Doma. Saltar estresa las articulaciones y el movimiento en sí necesita una energía rápida. Eso quiere decir que, si el caballo no tiene su propia “chispa”, hay que añadirla con piensos con más nivel de almidón. Sin embargo, hay que observar el caballo en competición. Si tiene peores resultados el segundo y tercer día de competición o al final de temporadas largas (y el jinete esta montando igual que el primer día), hay que ajustar las fuentes de almidón y aumentar el nivel de energía que proviene de las fuentes de fibra y aceite.

El caballo de Doma estresa los ligamentos y tendones, y necesita tener mucha flexibilidad corporal. Eso quiere decir que es importante asegurar que el animal reciba fuentes de energía fuertes pero siempre apropiadas a su carácter. También es importante la calidad del producto, hay fuentes de calorías que crean tejidos blandos, “fofos”, mientras que hay otras, de mejor calidad, que el caballo puede asimilar con más facilidad y así dar un aspecto más sólido. Los caballos, en ambas disciplinas, necesitan un nivel vitamínico alto que ayude en la regeneración de los tejidos estresados durante su preparación y en las competiciones. También es importante saber si el caballo tiene la posibilidad de desarrollar artritis o problemas musculares, porque sería interesante atacar a tiempo el problema añadiendo un suplemento específico de sulfato de condroitina, dando masajes, terapia de calor o imanes.

¿Peso óptimo?

Cuánto debe pesar un caballo depende de su raza, conformación, edad, tamaño de hueso y la disciplina que practique. El caballo de Raid tiende a no estar gordo, y tampoco lo está el caballo de Carreras. Sin embargo, muchos caballos de Doma tienen mejor pinta con unos “kilitos” de más, ¡aunque sin pasarse! Todo según sus proporciones y la conformación del animal. El caballo de Completo no debe estar gordo, pero tampoco tan delgado como el de Carreras; como siempre, lo ideal es un término medio. El dueño debe seguir las variaciones de peso del animal dentro y fuera de la temporada de competición para saber el peso optimo en cada instancia.

¡No me come bien!

Muchas veces, en cuanto sales de viaje, el caballo deja de comer. Normalmente, esto es debido a una variación en la flora intestinal por el estrés y los cambios. Se puede añadir un suplemento que apoye la flora intestinal con bacterias y probióticos para ayudar al caballo a recuperarse. Estos suplementos también ayuda en ciertos casos de diarrea. En temporadas de competición continuada, si el caballo come mal durante el día por estrés o viajes, también se puede añadir una cuarta toma de alimentos a las 11 ó 12 de la noche, que le permite comer tranquilamente a una hora que no suele haber movimiento en la cuadra. Sería de agradecer que los organizadores de la competición proporcionasen boxes tranquilos. Si el caballo es propenso a comer mal durante los concursos y baja de peso, se puede aumentar el nivel calórico justo antes de la temporada. Si el caballo va a su primer concurso de la temporada, tener unos 30 kilos por encima de su peso óptimo será de ayuda. Si está nervioso y no come durante el fin de semana, si bebe y come heno, el que no coma durante esos días pienso, tampoco debe preocuparnos demasiado.

Al igual que a los deportistas humanos, ahora podemos tratar a nuestros caballos como atletas con un sinfín de opciones alimenticias y vitamínicas para mejorar su rendimiento en competición. Sin embargo, ya que tenemos las mismas opciones que el resto de Europa, vamos a tener que aumentar nuestros conocimientos y aplicarlos a las condiciones de competición y ambientales de España.

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Factores esenciales en la dieta del potro

Escrito el 19 febrero , 2001 por Ningún Comentario

Un año más estamos ya en temporada de partos. Hemos cruzado nuestra yegua con un semental espectacular, le hemos asegurado a ella unos cuidados especiales bajo el seguimiento del veterinario, ha recibido durante los tres últimos meses un 10% ó 20% más de energía a través de la dieta y . ya tenemos aquí un potro precioso! No hay que descuidarse, el futuro de esta joven “promesa” está en nuestras manos y su alimentación, a partir de ahora, determinará en un alto porcentaje, su rendimiento en la etapa adulta.
Cuando hablamos con nuestros criadores, la primera cosa que siempre nos dicen es que están preocupados por el tamaño de sus potros. Cuanto más grandes sean, más contentos están sus dueños. Sin embargo, empujar el crecimiento de un caballo joven, puede crear problemas de diversos tipos. Así que el objetivo principal de dar de comer a un potro es que coman los suficiente para crecer bien, pero no darles demasiado a fin de no provocarles estrés en sus sistemas. Hay que recordar que la mayoría de los caballos van a ser atletas de adultos y un atleta gordo es el más común.

Una vez nacido el potro, el siguiente paso es asegurar que la leche materna sea de buena calidad y prevenir los defectos de crecimiento que pudieran surgir como consecuencia de una dieta incorrecta o con carencias en elementos esenciales que comprometan la calidad de la lactancia.

Es común en los criadores de España dar a la yegua, durante el período de lactancia, alfalfa y avena. Como base, no está mal, pero hay que tener presente que la yegua necesita un 12,4% de proteína y un aporte suplementario durante los tres primeros meses si queremos enriquecer la leche que mamará el potro ¡hasta 100 veces diarias! La mezcla de alfalfa y avena no es suficiente.

En principio no hay contraindicaciones para suministrar un pienso rico en vitaminas o un suplemento, pero hay que tener cuidado. Es posible que el potro, a partir de las dos ó tres semanas de vida, picotee de la ración de pienso de la madre y en este caso, habría que controlar el nivel de energía que recibe, las kilocalorías. El potro necesita un alto nivel proteínico para el desarrollo de huesos y tejidos, pero el nivel energético debe ser bajo, ya que se necesita que en los primeros meses de vida e incluso hasta el año y medio, adquiera una buena conformación de huesos, cartílagos y un desarrollo correcto de todas sus articulaciones. No se busca un rápido crecimiento a través de un pienso con un alto nivel energético, ni un potro gordo, puede estar “guapo” y sano a la vez.

Investigaciones con potros, llevadas a cabo durante los últimos cuatro años, han demostrado que algunas enfermedades óseas (OCD, epifisitis, etcétera) detectadas en potros muy jóvenes, tienen su origen en dietas que aportan un exceso de almidón o que son excesivamente energéticas. Los piensos que aportan un exceso de almidón tienen tendencia a acelerar la velocidad de crecimiento y esto puede causar un estrés sobre las articulaciones del potro. La clave está en un menor aporte de energía con un refuerzo de aminoácidos, vitaminas y minerales. Un reto, si se considera que el nivel de proteínas y vitaminas va, normalmente, en consonancia con el nivel energético.

El aporte de proteínas es también esencial para el correcto desarrollo de la musculatura. Numerosos estudios a nivel mundial están de acuerdo en que se puede reducir el aporte proteínico recomendado durante el crecimiento, si se incluyen determinadas cantidades de los aminoácidos esenciales: lisina, treonina y metionina.

No existen fórmulas exactas para conseguir un potro espléndido, pero hay un par de consejos básicos: - Un potro debería ingerir unos 450 gramos diarios de pienso especializado por mes de edad, desde los seis meses.
- Es interesante que el potro haya comido pequeñas raciones de pienso antes del destete; con ello, el sistema digestivo se irá acostumbrando a digerir sólido, habrá creada una flora bacteriana apropiada y tendrá una reserva de energía. Hay que tener en cuenta que el momento del destete es, para el potro, psicológicamente estresante y se manifiesta con una reducción del apetito, interrumpiéndose la línea de crecimiento gradual al dejar de comer.

Nucleótidos
Lejos de las tendencias en nutrición equina de las últimas décadas, los estudios científicos actuales han incorporado un nuevo elemento a tener en cuenta: los nucleótidos.

A nivel celular, el ARN (ácido ribonucléico) y los nucleótidos, forman la base estructural de la reproducción celular. Se deben generar células nuevas al mismo tiempo que las viejas se mueren. Antes de que una célula tipo se divida, debe doblar su tamaño y duplicar su información genética. En esta división celular, el ADN, el ARN y los nucleótidos, son los componentes más importantes. La cadena de ADN es una molécula alargada, parecida a un escalera cuyos peldaños están formados por cuatro tipos de nucleótidos: “A”, “C”, “T” ó “G”. Las diversas secuencias de los nucleótidos en la molécula de ADN representan el mapa genético de la célula viva. Una célula tipo contiene un equivalente a tres billones de nucleótidos.

¿De dónde sacamos los nucleótidos? Tanto el ser humano como los caballos obtienen nucleótidos de diversas fuentes: de reciclar los que se encuentran en las células que mueren, de la dieta y de la propia producción de nucleótidos en las células. Una dieta pobre o desequilibrada puede incidir en una menor capacidad de producción de células en casos límite: a la hora de “atacar” una infección, recuperarse de una intoxicación o superar un período estresante (destete, viajes, concursos, .).

El potro, durante su formación en el vientre de la yegua y tras el parto, requerirá una ingente cantidad de células nuevas. Las áreas relacionadas con el metabolismo y la producción de hormonas, el sistema inmunitario y el músculo-esquelético deberán estar especialmente reforzadas. En definitiva, los nucleótidos estarán presentes en la multiplicación celular general del potro y de esta presencia, dependerá no sólo un crecimiento adecuado, sino su capacidad de afrontar y recuperarse de infecciones y pequeñas disfunciones.

Los tratamientos veterinarios habituales, como vacunas y administración de antibióticos se verán potenciados si el sistema inmunológico funciona correctamente y la respuesta al desafío inmunitario puede mejorarse si el organismo dispone de una reserva de nucleótidos. En el caso de heridas, medio ideal para la proliferación de microbios, los nucleótidos no sólo actúan reforzando, como ya se ha dicho, las defensas, sino que también contribuyen a una rápida regeneración del tejido dañado, acortando el proceso de recuperación.

Otra de las ventajas de contar con una reserva de nucleótidos, a cualquier edad, es que son parte esencial en la producción de glóbulos rojos y estos son indispensables para el transporte de oxígeno por todo el cuerpo. En períodos de trabajo duro y competición, la resistencia al esfuerzo, por tanto, aumenta.

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Nutrición y resultados, directamente relacionados

Escrito el 22 enero , 2001 por Ningún Comentario

En la alta competición, los resultados no son, por norma general, fruto de la casualidad. Son el fruto de una estricta selección en la cría, horas de entrenamiento, trabajo de compenetración y también, una nutrición perfectamente estudiada para cada caso.
En el mundo de la nutrición equina en España se da una paradoja muy preocupante que tiene mucho que ver con la falta de previsión. Los propietarios y jinetes nos solicitan habitualmente análisis y seguimiento nutricional de los caballos que han llegado a la alta competición, pero sin darle importancia al factor alimentario en otras etapas de la vida del animal. Es decir, una dieta equilibrada es un lujo sólo al alcance de los caballos “que se la ganan”, mientras que se deja fuera de este análisis y seguimiento a las yeguas de vientre, a los potros y a los caballos recién iniciados.

Como resultado de esta actitud se observa, en caballos de edades medias y en plena carrera deportiva, un gran número de debilidades en pulmón, hueso, cartílagos y músculos relacionados no sólo con la falta de vitaminas y minerales, sino también con el desequilibrio en calcio. También se originan hipersensibilidades al moho y a hongos por consumir forraje de baja calidad o con polvo. Otra manifestación de desequilibrios nutricionales y falta de forrajes de buena calidad es una flora intestinal débil, lo que acarrea problemas de absorción y pone el caballo en riesgo de problemas digestivos como cólicos. Esto quiere decir que podemos dar con un caballo con futuro, que nos demuestra tener una cabeza fenomenal y que se enfrenta al trabajo con talento excepcional y corazón, pero con debilidades físicas desde sus principios, lo cual es muy difícil de corregir.

Estrés y fatiga

En el caso de caballos que no están en la alta competición, estos problemas se manifiestan como cojeras ocasionales, sensibilidad al herraje, toses constantes o delgadez inexplicable, cuestiones que suelen ser problemáticas y hacen que el caballo esté fuera de trabajo de vez en cuando pero que no suponen mayor complicación para su propietario. Sin embargo….. ¿qué ocurre con aquel caballo que por sus cualidades llega a la alta competición?

Un caballo para doma o salto de alto nivel, puede hacer una media de 23 fines de semana de concurso anuales, viajes dentro y fuera de su país, y por descontado, mucho entrenamiento. Ese nivel de estrés al que el caballo se ve sometido ya pone al animal en riesgo de lesión y complicaciones de salud. Si a esto le unimos carencias nutritivas desde su nacimiento, se hace muy complicado llegar a participar en las competiciones necesarias con resultados óptimos para estar a la altura de un equipo nacional. Y si no llegamos a las competiciones, ¿cómo podemos llegar a ser competitivos?

Lo que hay que tener claro es que una alimentación correcta no tiene porqué costar una fortuna. Sólo hay que conocer los conceptos básicos de nutrición equina, tener un manejo de cuadra adecuado y trabajar con el veterinario y el nutrólogo equino para equilibrar la dieta.

Conocer los productos

Un nutrólogo equino es un profesional altamente cualificado. La gran mayoría de empresas que ofrecen piensos de alimentación certificados para competición los contratan. Los de más experiencia son responsables de formular los piensos y suplementos vitamínicos y suelen recorrerse las extensiones de cultivo para analizar y calcular las raciones, pero también se acercan al propietario individual para componerle una dieta equilibrada para su animal. Por eso, el nutrólogo debe conocer la calidad de los productos locales, léase avena, cebada, remolacha, maíz, salvado, y forrajes.

Si con los datos en la mano se dan carencias vitamínicas en estos productos, o si genéticamente el caballo tiene algún requerimiento especial, se compensa añadiendo el producto adecuado. Aunque hay todo tipo de clientes, una gran parte del trabajo que realizan es elaborar dietas para cuadras profesionales en el hipódromo, criaderos o cuadras de salto. El jefe de cuadra realiza su propio análisis alimentario en laboratorios y manda los resultados para que sean interpretados por el nutricionista. De esta manera se puede, no sólo controlar los costes de la alimentación del caballo, sino también asegurar que ingiere una dieta con óptimos niveles nutritivos.

Competir en desventaja

Después de unos Juegos Olímpicos siempre se reflexiona en cómo podemos mejorar nuestros resultados competitivos y más ahora que estamos en vísperas de los Juegos Ecuestres Mundiales de Jerez 2002. En España tenemos una gran cultura del caballo y sin embargo, las medallas olímpicas no nos han llegado. Nuestros jinetes están trabajando para estar a la altura de la competición internacional y se ve cada vez más participación española en todos los niveles y disciplinas. En Doma Clásica especialmente, parece que estamos a punto de conseguir unos resultados excepcionales y tenemos jinetes y caballos en todas las disciplinas, entre los mejores en el mundo. Existen muchas teorías, algunas más polémicas que otras, de cómo España puede llegar al podio. En Spillers creemos que un primer punto indiscutible es la cría de buenos caballos, bien alimentados y trabajados correctamente. Si falta una sola parte de este triángulo, nuestra ambición no se verá realizada.

Si nuestros adversarios parten de una posición mas adelantada que la nuestra en nutrición equina, es como si asistiésemos a las competiciones con desventaja. Como siempre, cuando un caballo gana un concurso importante, no es producto de la suerte o la casualidad; está directamente relacionado con años de trabajo y el empeño del criador, propietario, jinete, mozo y jefe de la cuadra.

Deseamos fervientemente que, en el futuro, nuestros jinetes y caballos lleguen a la más alta competición; para asegurarlo deberíamos reflexionar sobre si, realmente el caballo tiene que “ganarse el pienso”.

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