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Escrito el 3 junio , 2004 por admin
De acuerdo al reglamento de Doma Clásica de la R.F.H.E. del año 2.004, hay en algunos puntos una clara diferencia entre lo que teóricamente debemos hacer y lo que luego se ve en las pistas de competición valorado con altas calificaciones. O hay que cambiar el reglamento o hay que cambiar la manera de juzgar. Lo interesante sería llegar a un punto en que ambas cosas coincidieran.
“Sea cual sea el aire al que se realizan la pirueta y la media pirueta, el caballo ligeramente incurvado al lado al que gira, debe permanecer “en la mano” con un contacto ligero, girar en redondo con suavidad, manteniendo exactamente la misma cadencia y la secuencia de batidas del aire correspondiente. La nuca en el punto más elevado durante todo el movimiento”.
Así reza, por ejemplo, en el punto referido concretamente a las piruetas a galope, pero en muchos casos apreciamos, incluso en caballos que compiten a máximo nivel internacional, la ruptura absoluta del segundo tiempo de galope en las piruetas hechas a este aire, lo que se aprecia perfectamente en fotografías en las que se ve al caballo apoyado sobre sus dos pies y con ambas manos claramente en el aire. Es evidente que en muchos casos la secuencia de las batidas se pierde, debido a la disociación del diagonal exterior, lo que nos lleva a un galope clarísimamente en cuatro tiempos. No voy a entrar en si ese galope, por el hecho de llegar a su máxima reunión, es correcto o no, pero está claro que va en contra de lo que preconiza el reglamento, lo que nos lleva a cuestionar o al mismo reglamento o a la aplicación que de él hacen los jueces, que por otro lado puede ser muy diversa.
Parece que actualmente hay un movimiento que nos lleva de nuevo a la equitación clásica. Es algo que yo siempre pensé que ocurriría y de lo que me alegro enormemente que esté sucediendo. De todas formas parece que nos encontramos en un impás en el que, por un lado ya se defiende abiertamente este tipo de equitación y, por otro, todavía no se lleva a cabo de una forma mayoritaria en la realidad.
Pienso que la forma de juzgar tardará, como es lógico algo más en adaptarse a esta nueva realidad: se vuelve a hablar de ligereza de contacto suave, de ausencia de contracción, en fin, de conceptos que creo que estaban bastante infravalorados en contra de otros más deportivos y menos técnicos, amén de más fáciles de juzgar. Para aclarar esto último pondré un ejemplo: podemos ver cómo adjudican una nota altísima a un trote largo espectacular, en el que el jinete va literalmente colgado de las riendas, se inclina ligeramente adelante en medio del alargamiento para acortar un poco más las riendas y vuelve a sentarse atrás para acabar su “esquiada”. En ese caso, que se ve con bastante frecuencia, la sensación es de que, si el jinete perdiera el contacto, el caballo saldría a galope tendido o daría directamente una espectacular voltereta. Por muy impresionante que sea ese trote, está claro que el equilibrio brilla por su ausencia.
Objetivo de la Doma
Esperemos que este camino hacia una equitación más clásica conlleve también una vuelta a los sistemas de entrenamiento en los que no impere la brutalidad física y psicológica que en tantos casos hemos visto aplicar en los últimos años. Esto es algo que también me alegra ver reflejado en el último reglamento de doma: “el bienestar del caballo debe prevalecer sobre las exigencias de criadores, entrenadores y jinetes, propietarios, comerciantes, organizadores, patrocinadores y jurados”, o “cada tipo de equitación y cada método de entrenamiento deberán considerar al caballo como ser vivo y excluir toda técnica considerada abusiva por la F.E.I.”, o “sumisión no significa una subordinación ciega, pero sí una obediencia demostrada por la atención, la buena disposición y la confianza constante en toda la conducta del caballo, como por la armonía, la ligereza y la facilidad en la ejecución de los diferentes movimientos.”
Sólo falta que todos vayamos aplicando y valorando positivamente lo que, con más acierto cada vez, va reflejando nuestro reglamento de Doma Clásica, para el que el objetivo de la misma es “el desarrollo del caballo mediante un entrenamiento racional, metódico y equilibrado, de forma que se vaya haciendo un atleta a disposición de su jinete. Como consecuencia el caballo se vuelve tranquilo, elástico, ágil y flexible, pero también confiado, atento y decidido, con lo que constituye un perfecto conjunto con su jinete. Estas cualidades se manifiestan por: la franqueza y la regularidad de los aires, la armonía, la ligereza y la facilidad de los movimientos. La ligereza del tercio anterior y el remetimiento de los posteriores cuyo origen es debido a una impulsión siempre activa. La sumisión a la embocadura , con una descontracción total y sin tensión ni resistencia alguna. El caballo da así la impresión de manejarse por si mismo…”
Escrito el 1 junio , 2004 por admin
Se supone que montar a caballo es bueno para la salud. Estamos al aire libre, hacemos ejercicio durante todo el año, paseamos, ponemos saltos, recogemos el equipo… El jinete que ha montado toda su vida suele estar en forma, sin exceso de peso y con buen color. Sin embargo, ciertas dolencias, especialmente de la zona lumbar, son comunes entre los jinetes profesionales.
El ejercicio de montar a caballo desarrolla ciertos grupos musculares, pero hay otros que trabajan menos de lo que necesitamos para mantener la musculatura equilibrada. Las dolencias y problemas de espalda crónicos surgen por este trabajo muscular desequilibrado, que provoca bloqueos articulares en la columna vertebral.
Cuando el jinete con dolor de espalda acude a un médico, lógicamente le dice que debe montar menos, pero esta recomendación no es factible para el jinete profesional con ocho caballos en la cuadra, un calendario de competición y alumnos que necesitan ayuda, así que se ve obligado a buscar otras opciones para resolver el problema.
Si un jinete quiere reducir los riesgos de lesión, se tiene que considerar a sí mismo como un atleta y trabajar para aumentar su masa muscular. La musculatura esquelética actúa para soportar y reforzar el cuerpo del jinete. Una persona que no hace un trabajo específico,
normalmente tiene un 35% de su peso total como musculatura esquelética. Esto quiere decir que, para montar a caballo o hacer un ejercicio que estresa la columna de una manera tan especifica, hay que hacer ciertos ejercicios para aumentar este porcentaje hasta un 50%.
Como hacemos con los caballos, hay que mirar fríamente nuestra postura y desarrollo muscular, para corregir descompensaciones y desequilibrios, con un ejercicio específico de gimnasia. Cuando estamos obligados a recurrir a analgésicos o a la cirugía, es muy difícil controlar el dolor a la larga, seguir montando a diario y competiendo.
Lesiones por caída
Montar a caballo conlleva un cierto riesgo de caída y, cuando uno se cae, es previsible que sufra alguna de las lesiones típicas entre los jinetes. Además del golpe normal por la caída en sí, el jockey de carreras tiene más tendencia a romperse las costillas y la clavícula, y hay bastantes casos de fractura de vértebra. En otras disciplinas un 60% de las caídas que resultan en ingreso hospitalario vienen representadas por traumatismos cráneo-encefálicos, normalmente porque el jinete no llevaba casco. Los demás ingresos se dividen entre lesiones blandas, tren inferior y superior.
Los jinetes de otras disciplinas, si pueden, agarran las riendas durante las caídas, para que no se escape el caballo. Esto produce fracturas en los dedos de las manos y luxación anterior del húmero. Sin embargo, este reflejo nos hace caer muchas veces de pie, nos frena la velocidad de la caída y evita que nos golpeemos la cabeza con fuerza. Es, por tanto, discutible si se deben soltar las riendas o no.
Compensación
Los únicos músculos que estiramos montando a caballo son los espinales, gemelos y sóleo. Al realizar una contracción mantenida de los músculos utilizados, impedimos su relajación, lo que provoca en ellos un acortamiento. Esto hace que la estructura ósea próxima carezca de movilidad y el jinete pierda, poco a poco, la elasticidad en ciertas zonas.
Debido a la descompensación en el desarrollo muscular que sufrimos los jinetes, estamos constantemente torcidos, incluso cuando no montamos. Esto quiere decir que estamos pidiendo a gritos ciertos tipos de lesiones, si no hacemos ejercicios específicos para compensar estos desequilibrios.
Montar a caballo requiere tensión constante por parte de ciertos grupos musculares, que nos obliga a desatender la musculatura contraria.
Por otra parte, de todos es conocido hoy en día que, si queremos tener un corazón sano, hay que hacer un mínimo de ejercicio cardiovascular. Desgraciadamente, y aunque muchos lo discuten, montar a caballo no sube las pulsaciones durante treinta minutos seguidos. Los momentos de miedo con potros, cuando salta tu hijo su primer recorrido, o los dos minutos que podemos pedir al caballo hacer piruetas o passage no son suficientes. Hay que subir escaleras, nadar, correr o montar en bici, si queremos prevenir problemas cardiovasculares o perder peso.
Los estribos
Si el jinete nota que monta más cómodo con un estribo más largo que el otro, significa que padece de un desequilibrio de cadera que, a la larga, puede causar dolor o lesiones en la columna. Montar con un estribo más largo también provoca dolor y puntos de presión en el dorso del caballo, así que los dos deben acudir al osteópata para arreglar la situación. Además, el jinete tiene que desarrollar una faja natural de músculo para mantener la alineación correcta. El jinete también debe desarrollar el hábito de comprobar que sus estribos estén iguales y cambiar las aciones de lado cada diez días, ya que cierta descompensación es normal y termina estirando el cuero del estribo.
La dieta
El jinete no está considerado del mismo modo que los demás atletas. De hecho, durante varias olimpiadas los jinetes han dormido en sitios apartados, para estar más cerca de los caballos y porque fuman, beben y les gusta la marcha. O sea, en general, molestan a los otros participantes. Por esta razón, la mayoría de los jinetes no mantienen ninguna dieta especial y, simplemente, intentan controlar su peso para asegurar que el caballo no tenga que llevar ningún exceso de peso. Sin embargo, es importante no comer demasiado antes de competir, por si sienta mal, y hay que seguir las pautas de lo que hoy en día está aceptado como una dieta sana.
Doma Clásica
La posición correcta del jinete de Doma Clásica no tiene por qué causar una lesión de espalda, pero el cansancio de montar muchos caballos afecta la posición y termina estresando la columna. El jinete echa los hombros hacia atrás, pero este movimiento utiliza minimamente los pectorales, de esta forma hay una descompensación constante en la zona alta cervical y dorsal. Para prevenir dolor de espalda y lesiones, hay que desarrollar a un mismo tiempo, con ejercicios específicos, los músculos pectorales y abdominales. Esta asimetría podría causar, a la larga, desde un simple dolor de espalda, hasta una hernia discal.
Saltos y Completo
La posición correcta del jinete de Saltos tiene el mismo riesgo de lesión que el de Doma Clásica, porque trabajan los caballos al paso y al trote sentado, pero en la posición de galope en suspensión trabajan más los cuádriceps, y esto provoca una descompensación de la musculatura de la espalda y del torso. Esto sucede porque el galope en suspensión requiere que el jinete mantenga su posición y equilibrio, contrayendo la musculatura posterior del tronco, sin utilizar su musculatura anterior. De nuevo, es importantísimo que el jinete prevenga lesiones, trabajando los músculos específicos.
En el Turf
El jockey, en general, está en mejor forma física que la mayoría de los jinetes que practican otras disciplinas. Su desarrollo muscular es más equilibrado, y galopar y trabajar los caballos le sirve como ejercicio cardio-vascular. Su riesgo mayor de lesión es por caída o accidente. El caballo de carreras suele estar poco domado y tener menos de cinco años. Las caídas pueden ser aparatosas, por la velocidad y la proximidad de otros caballos en la pista. Las lesiones más comunes son fractura de costillas, clavícula, tibia y peroné.
El jockey, por su posición exagerada de extensión de cabeza sobre la columna, provoca un estrés constante en la musculatura corta de la nuca. Esto se puede disminuir con estiramientos de nuca, y es importante que el jockey no soporte este dolor, porque a la larga aumenta el riesgo de producir lesiones cervicales. Esta misma lesión es también común en el jinete de Concurso Completo y se ha agravado últimamente por el peso de los nuevos cascos homologados.
Escrito el 18 mayo , 2004 por admin
Herrar caballos es un trabajo preciso, en el cual cuidar los detalles es la base de una buena ejecución. Al herrador se le exige un trabajo de calidad, pero muchas veces no se ofrecen las condiciones para realizarlo. Veamos con detalle qué requisitos debe tener un lugar de trabajo funcional y seguro.
El trabajo del herrador es, como decíamos, un trabajo de precisión que requiere de multitud de detalles para su correcta realización. Un ejemplo es la aplicación de los clavos: demasiado “carniceros” (por dentro de la línea blanca) pueden causar cojera e incluso una infección, demasiado someros (hacia la superficie externa de la tapa) no ofrecen una sujeción adecuada y causan grietas.
Al profesional del herraje se le exige un trabajo de calidad, aunque, en muchas ocasiones,
no se le dan los medios para llevarlo a cabo. De hecho, en muchas hípicas y centros ecuestres falta la condición esencial: una herrería funcional y segura.
La ubicación
El sitio donde ubicar la herrería tiene que ser tranquilo; es inaceptable, por ejemplo, tener que herrar en un pasillo estrecho, donde cada dos por tres alguien pide que se desplace el caballo para poder pasar con una carretilla o con otro caballo.
Al mismo tiempo, el sitio elegido debería de ser bastante central, para evitar trayectos largos desde los boxes hacia la herrería, que hacen perder tiempo y que, en caso de caballos que han perdido una herradura, puede causar ulteriores roturas de casco. Ya que hoy en día es el herrador el que lleva su taller ambulante en una furgoneta, coche o remolque, hay que permitir un acceso cómodo y pegado a la herrería para estos talleres que suelen incluir yunque, fragua de gas, lijadora, etc.
Dimensiones
Para poder trabajar con seguridad, hace falta espacio suficiente. Aunque un caballo educado y maduro estaría quieto y tranquilo casi en cualquier lugar, atado a dos “vientos”, caballos jóvenes, nerviosos o temerosos se sienten más seguros si pueden tener una pared a un flanco.
Una pared ancha, de ocho metros, con una anilla central, permite al herrador el acceso a un lado del caballo, mientras que éste tenga, como sucede en un grupo de caballos en libertad, el otro lado “cubierto”, es decir, apoyado al muro. Girando el caballo 180° se puede hacer el lado opuesto. Disponiendo de un ángulo formado por dos paredes puede ser aún más práctico; atando a una anilla situada en el ángulo, se puede cambiar de lado moviendo el caballo solo 90°, ofreciéndole siempre la seguridad de una pared que le cubre un flanco. Sobre todo, si se tiene en cuenta que normalmente se hacen primero ambas manos y después ambos pies, es decir, que para cada operación de herraje (desherraje y corte del casco, preparación de la herradura y presentación en el casco, clavar y remachar) hay que cambiar de lado.
Los lados del ángulo de la herrería tienen que ser suficientemente largos, para ofrecer abundante espacio al herrador cuando este trabaja en los pies del caballo. De otra forma, el herrador se arriesga a encontrarse entre la pared y el caballo si el animal intenta dar una patada o tira hacia atrás. Finalmente, muchos herradores trabajan con un asistente que efectúa las operaciones de desherrar y remachar. En este caso, hay que prever espacio suficiente para poder trabajar con seguridad sobre dos caballos a la vez.
Techo
El herrador tiene que poder trabajar al resguardo del sol y de la lluvia. Toda la herrería tiene que estar bajo techo, con una altura suficiente para los caballos más altos. Si un lado de la herrería queda abierto para facilitar el paso de caballos, herrador y herramientas, es útil, al menos en nuestros climas más bien calurosos y soleados, orientar este lado hacia el norte o, por lo menos, protegerlo con un porche ancho que evite que, en algunos momentos del día, entre el sol atrayendo las moscas.
Piso
El suelo tiene que ser plano, para poder juzgar bien los aplomos del caballo, lo suficientemente liso para que no se pueda estropear la tapa del casco desherrado, pero no resbaladizo.
Iluminación
Una luz fuerte, difuminada y sin efectos de contraluz es esencial para permitir un trabajo bien hecho. La mejor iluminación es la natural (ventanas limpias y altas) pero en invierno, sobre todo con nubes, la luz diurna es corta o insuficiente.
La luz artificial debe tener cuatro fuentes, para iluminar desde todas las direcciones y reflejarse, preferiblemente, en paredes claras y limpias. Además de las lámparas o focos (los fluorescentes iluminan mal cuando hay todavía residuos de luz diurna) hacen falta enchufes para las herramientas eléctricas (lijadora, taladro, ventilador, etc.). Estos enchufes tienen que ser accesibles al herrador, ¡pero no a los caballos!
Ventilación
Sobre todo si se hierra en caliente o si se emplean resinas de reconstrucción de casco, una buena aireación es también muy importante. El humo (en gran parte vapor) que se desarrolla en el momento de apoyar la herradura caliente en el casco, es molesto para el hombre y para el caballo, y tiene que evacuarse lo antes posible.
Las herrerías con un lado abierto, generalmente, no presentan grandes problemas en este aspecto (sobre todo si tienen, además, ventanas que se puedan abrir), las herrerías cerradas mas típicas de los climas fríos y nórdicos pueden necesitar un sistema de extracción forzado.
Otros detalles
Es una buena práctica mantener a disposición de la herrería una escoba y una pala en buen estado, y dos cubos grandes: uno para las heces y otro para las herraduras viejas, clavos, restos de plantillas, etcétera. Así se estimula al herrador a dejar limpia la herrería después del trabajo.
Herrando en caliente es útil también una fuente de agua no demasiado lejana. Si las estructuras son de madera, o si hay forraje o paja en las cercanías, hay que disponer de un extintor a mano. Aún cuando se hierra exclusivamente en frío esto es una buena precaución, ya que pueden saltar chispas con la lijadora o con la radial.
Un tablero con un juego completo de herraduras usadas para cada caballo de la hípica (con el nombre del caballo escrito) es un último detalle que facilitará el trabajo del herrador, en caso de una pérdida accidental de una herradura.
Escrito el 17 mayo , 2004 por admin
En la compra-venta de caballos son frecuentes las situaciones en las que se producen fraudes. Para evitar que nos engañen, es importante tener en cuenta ciertos aspectos, al margen del imprescindible examen veterinario de compra, que nos darán bastantes datos sobre la fiabilidad del caballo.
Con mucha más frecuencia de lo que a uno le gustaría, escucho a una buena cantidad de gente que ha sido víctima del conocido “caballazo”. En otras palabras, que le han “engañado”, “mentido”, “estafado”, le han ocultado algo malo que tenía un caballo, con la finalidad de venderlo al mejor precio posible. Y en este aspecto creo que se podrían escribir muchos libros, con infinidad de anécdotas aparentemente graciosas, pero en el fondo muy lamentables, pues en realidad no hacen más que reflejar una de las miserias humanas que está, hasta cierto punto, aceptada, porque ya es parte de las reglas. Se han impuesto por repetición.
Cierto es que los caballos no tienen una tabla de precios, como la tienen los coches, que según su marca y su modelo tienen un valor con una oscilación un poco más alta o baja, según el estado del automóvil, la cantidad de kilómetros, si sabemos de sus dueños anteriores y el trato que ha tenido, etc. Pero creo que son excepcionales los casos en que un coche podrá pasar a valer el doble, o el triple, como suele pasar en la compra-venta de los caballos. Y así como hay casos en donde se pierde dinero cuando vendemos un caballo, también los hay en que se vende por precios incomprensibles. Aunque todos sabemos que una cosa es el costo del animal y otra lo que vale, hay veces que se parecen y otras no.
Vamos a dejar de lado todo lo referente a lo que le corresponde revisar y constatar a un veterinario, aquí sólo nos ocuparemos de una primera impresión que recogeremos del primer contacto con el caballo y, si todo va bien, lo suyo será llamar a un profesional que se encargue de hacer un examen de compra, con sus correspondientes radiografías y demás pruebas y estudios, que nos den una cierta garantía respecto a su estado de salud.
Test de comportamiento
Este primer contacto con el caballo y sus primeros gestos son de mucha importancia, pero debemos ser conscientes que no se trata de una prueba definitiva que debe llevarla a cabo un profesional sabiendo muy bien los test de comportamiento que debe realizar, sabiendo interpretar las reacciones de cada caballo.
Pero cualquiera sabrá darse cuenta del gesto de un caballo cuando nos limitemos a hacer ciertas pruebas simples, que nos darán una primera información muy valiosa.
Para apreciar este gesto debemos prestar atención, por ejemplo, a su mirada, la altura de la cabeza y el tipo de movimientos que hace con ella, la tensión de los labios, el movimiento de sus orejas, etc., debiendo hacer esta observación en su conjunto e interpretando la combinación de todas las partes, sin dejar de lado el resto del cuerpo.
Es conveniente observar al caballo antes de tomar contacto con él, pidiéndole a quien nos lo muestre algunas cosas muy simples, como que le acerque la mano a la boca, observando la actitud del caballo, que esperamos se quede tranquilo, con una mirada serena y no busque morder, ni tenga un mal gesto.
En segundo lugar, le pediremos que agarre sus orejas, esperando que el caballo continúe con la misma mirada y gesto de tranquilidad.
Es una gran verdad que las orejas del caballo son muy sensibles y que las cuida con recelo, pero otra gran verdad es que jamás me han dado problemas los potros que eran tocados por primera vez y recibían un trato adecuado.
Muchas veces resulta de gran utilidad agarrar a los potros por las orejas para inmovilizarlos, lo cual es una práctica muy efectiva a la hora de lograr ese cometido, pero… estamos creando un resabio, que luego costará mucho tiempo quitarlo, dado que se están valiendo del sufrimiento del animal y este se defenderá cada vez que intentemos acercar la mano a esa zona que tanto protege.
Aunque no conozcamos nada sobre la importancia y significado de los ángulos de aproximación de los caballos, lo que sí debemos saber es que siempre podamos pasar por detrás de nuestro caballo.
En muchas ocasiones veo pasar por el punto más peligroso, que será algo así como un metro, o metro y medio por detrás de la grupa, es decir, se alejan un poco para estar más seguros, sin darse cuenta de que se ponen en el punto donde una patada hace el mayor daño, que es el punto máximo de extensión.
Lo correcto es pasar lo más cerca al caballo, hablándole o tocándole, para indicarle que vamos a entrar en un ángulo ciego y debemos evitar que lo tome por sorpresa y reaccione en consecuencia.
Y si en el peor de los casos llegara a patear, desde esa distancia, es decir pegado a su grupa, solo me empujará, pero difícilmente me llegue a hacer daño. Entendemos que estamos hablando de una patada de caballo, que lógicamente me pegará un empujón sin mayores consecuencias y que jamás será como si me alcanza en su máximo punto de extensión, en cuyo caso, sí romperá algo con casi total seguridad.
Lamento tener que hacer este tipo de aclaraciones para ciertas personas (afortunadamente las menos) que toman todo literalmente y que deberían hacer cursos o leer tratados científicos, en lugar de revistas. Esto es un artículo orientativo y debe tomarse como tal, sabiendo que el autor tiene la mejor intención de explicar y enseñar en unas pocas palabras.
Decía entonces que, a la hora de pasar por detrás de un caballo que no conocemos, lo debemos hacer tan lejos como para que no nos alcance y si esto no es posible, lo más cerca de su grupa para evitar el punto más peligroso.
Es muy importante poder pasar por detrás del caballo sin que se asuste y nos fijaremos que mantenga una clara actitud de tranquilidad cuando lo hagamos.
Otro punto a tener en cuenta es que continúe en la misma actitud a la hora de levantarle sus manos y patas, ya que esta será una labor necesaria para la correcta limpieza de cascos y herrajes. Inclusive en caballos que viven en libertad y que no utilizan herraduras, también es importante que entreguen manos y patas con tranquilidad.
También si un caballo es confiado y confiable, dejará que le toque su panza sin que esto suponga un riesgo para él, teniendo en cuenta que un caballo desconfiado y que aún no tiene una entrega suficiente no dejará que toquemos ese lugar tan vulnerable buscado por muchos de sus depredadores, es lógico que la mayoría de las personas no se meterán bajo sus patas, pero para ver su actitud será suficiente con que pasemos nuestra mano por la barriga.
A la hora de ensillarlo observaremos que se queda igual de tranquilo cuando le ponemos la silla, tanto por izquierda, como por la derecha y que no acusa ningún gesto de desconfianza, de igual modo que cuando le vamos a poner la cabezada debemos observar que no haga ningún gesto extraño y deje baja su cabeza, abriendo la boca y dejando pasar la testera por detrás de sus orejas. En este punto, también hay que ver que se deja quitar la cabezada sin problemas, pues en alguna ocasión, no muchas, puede darse el caso de no tener problemas al poner la cabezada, pero sí al quitarla.
Tener en cuenta que, si lo que nos están ofreciendo es un caballo manso y domado, cuando hagamos un gesto rápido con nuestros brazos hacia arriba y se quede quieto será un gesto de confianza y nos demostrará que no le han pegado. Recuerden que los caballos nunca mienten, y que cuando a un caballo le pegan como sistema de enseñanza se crea un reflejo que actúa siempre con un gesto de temor, levantando la cabeza y alejándose bruscamente, para evitar ser golpeado.
En última instancia, dependiendo del tipo de caballo y del grado de resabio, esto no será de extrema gravedad si estamos dispuestos a brindarle un buen trato y logramos, con el tiempo, ganarnos su confianza.
Del mismo modo que si se queda quieto a la hora de montarlo nos dará la pauta de su tranquilidad y confianza, pero este es otro caso de animales que, si bien son confiables, por otro lado son inquietos o nerviosos, y les cuesta más quedarse parados en el momento que quieren comenzar a trabajar o ir a dar un paseo junto a otros caballos. Recordar que, por nervioso que sea un animal, siempre le podremos enseñar a que se quede quieto en el momento de montarlo.
Y hacer todo tipo de movimientos, como por ejemplo, con las riendas totalmente sueltas, también nos dará una idea de la serenidad del caballo.
Esta serie de pruebas son muy sencillas, las puede llevar a cabo cualquier persona, y le permitirán apreciar con claridad el gesto y la reacción de cada caballo.
Como les dije al principio, no se trata de un test definitivo, pero sí de una primera impresión, que nos dará una información muy importante para decidir si continuamos con la elección, por ejemplo a la hora de hacer una compra. Pues a un aficionado que se está iniciando o que no quiere tener ningún tipo de sorpresas le convendrá descartar de plano aquellos caballos que muestren signos de desconfianza o miedo, que una vez montado nos pueden hacer pasar un mal momento, porque simplemente un caballo que tiene miedo se defiende por instinto de muchas formas y una de las más comunes es huyendo.
Este tipo de problemas no será de gran importancia para un buen profesional, que sabrá reconducir el comportamiento del caballo.
Una vez que hayamos comprobado un buen estado de confianza y tranquilidad, continuaremos con las pruebas oportunas en cuanto al nivel de doma deseado, veterinario, papeles, etc.
Escrito el 11 mayo , 2004 por admin
Aunque hay muchos estudios sobre ella, continúa siendo un problema serio para muchos propietarios. La rabdomiolisis o Enfermedad de los Lunes afecta a los músculos del caballo, impidiéndole el movimiento parcial o total. La buena noticia es que ya disponemos de mejores soluciones para su tratamiento, y de procedimientos de manejo y dieta que ayudan a reducir el riesgo de padecerla.
Es importante saber que, en algunos casos, el problema puede haber sido causado por una combinación de factores negativos que jamás volverán a surgir. Así pues, es probable que cuando el caballo o poni vuelva a trabajar, nunca más padezca la dolencia. Otros caballos parecen sufrir continuamente esta dolencia, aunque se les hagan todo tipo de tratamientos y sean cuidados con un manejo especial. Es importante reconocer que, aunque el caballo haya sufrido un episodio agudo confirmado de rabdomiolisis, cuando esté algo “tieso”, es automáticamente otro caso. Sin embargo, es cierto que cuando un caballo ya ha demostrado padecer esta enfermedad en más de una ocasión, es posible que vuelva a recaer, a pesar de someterlo a unos cuidados correctos.
Un diagnóstico provisional está normalmente basado en la historia clínica del caballo, en combinación con los signos clínicos, y se confirma con pruebas de sangre en las que se mide la Creatina Kinase: CK y Aspartate Amino Transferase: AST, y en el caso de MAP, con una biopsia del músculo.
El tratamiento del veterinario puede variar según la severidad del problema. Su objetivo es evitar dañar todavía más al músculo, disminuir el dolor, el estrés y devolver el caballo a óptimos niveles de fluidos. Un seguimiento antes y durante la recuperación y vuelta al trabajo, utilizando pruebas de sangre, puede ayudar, especialmente al équido que ha sufrido repetidos episodios del problema.
El veterinario puede también determinar los requisitos y las proporciones apropiadas de electrolitos, con una muestra de la sangre y orina del caballo, para llevar a cabo un análisis de la excreción fraccional de electrolitos.
En caballos que sufren de Rabdomiolisis Recurrente Post Ejercicio, hace falta una serie de biopsias musculares y análisis intensivos, para confirmar el diagnóstico, así que raramente se confirma realmente la enfermedad. Esta enfermedad la suelen sufrir las razas Pura Sangre Ingles y Árabe, especialmente potras nerviosas que están en trabajo.
En caballos que sufren Miopatía por Almacenamiento de Polisacáridos (MAP) hay un defecto en la manera en que el caballo sintetiza la glucosa en el músculo. No hay ninguna raza en especial que sufra este tipo de enfermedad, se encuentran casos en todo tipo de caballos. El glicógeno estará hasta cuatro veces por encima de lo normal, habrá un compuesto anormal de un tipo de polisacárido en su músculo y su nivel de CK será elevado. Los factores que más episodios y recaídas causan son: descanso durante varios días seguidos, infección y dieta inadecuada. MAP no está relacionado con el caballo de carácter nervioso.
¿Cómo se puede prevenir?
Aunque no hay nada que garantice que no vuelva a ocurrir, hay unos procedimientos de manejo y dieta que pueden ayudar a reducir el riesgo del problema.
En algunos caballos, el estrés puede ser un factor importante, susceptible de causar una crisis. Así pues, cualquier acción que reduzca el nivel de estrés que sufre el caballo disminuirá el riesgo de que se repita el episodio. Por ejemplo:
Si el caballo está más tranquilo trabajando con otros, debe hacerlo, y si por el contrario, está más tranquilo trabajando solo, debe trabajar solo.
Si se pone nervioso a la hora de comer, debe comer antes que los demás caballos, para evitar el subsiguiente estado de ansiedad.
Respetar la rutina del caballo lo máximo posible.
Si el caballo viaja peor en algún sitio en particular del camión o del remolque, intentar encontrar una manera para que viaje mejor.
Si va a un concurso, intentar que esté en un box o en un lugar tranquilo, lejos de las pistas, donde no pasen gente o caballos desconocidos.
Si se trata de un animal con mucho temperamento, no debemos dejarlo galopar a toda velocidad, pues esto podría causar un episodio.
Otros consejos de manejo son:
Hay que tener más cuidado con el calentamiento cuando empieza el trabajo y también cuando termina. Hay que dar más tiempo para que el caballo se enfríe totalmente antes de regresar a la cuadra.
El caballo debe trabajar algo todos los días y descansar los menos días posibles.
Si el caballo no va a trabajar después de unos días de descanso, reduzca la cantidad de cereales de su dieta, desde la noche anterior hasta medio día antes del primer día que trabaje.
Utilice las mantas apropiadas, según el tiempo que haga. Si el caballo está esquilado, asegúrese de que no coja frío. Tampoco debe pasar calor. Si se despierta por la mañana sudado, hay que poner una manta más fina.
Si hay factores claros que han contribuido a causar el problema, se deben evitar estas circunstancias a toda costa. (Ej. cansancio extremo, utilizar el caminador, si no se reduce el pienso en los días de descanso normal o descanso prolongado.)
La dieta más apropiada depende del caballo, su disciplina, su historia y su nivel de trabajo. Pero hay unos principios que se deben respetar siempre:
La mayor parte de lo que come el caballo debe ser forraje, hierba de pasto, algo alfalfa o heno. Pero el caballo no debe recibir grandes cantidades de alfalfa.
El caballo no debe tener acceso a pasto ilimitado. Se debe cortar la hierba para que pueda picotear, pero no empacharse.
Se debe equilibrar la dieta, para asegurar las proporciones correctas de minerales, calcio y fósforo.
Si los requisitos de energía que tiene el caballo no son suficientes con sólo forraje, hace falta añadir un pienso bajo en almidón y melaza o un suplemento. Se debe controlar la cantidad de azúcar que consume este tipo de caballo.
Se ha recomendado que un caballo que sufre de mioglobinuria no reciba más de 2,2 kilos diarios de pienso compuesto.
El aceite vegetal (puede ser aceite de girasol, de maíz, soja o germen de trigo) es una fuente apropiada de energía para el caballo que ha sufrido un crisis de mioglobinuria. Debe ser de calidad para uso humano, para asegurar que al caballo le guste, y se debe introducir poco a poco. Si se añade aceite a la dieta, hay que subir el nivel de Vitamina E que recibe y bajar el nivel de almidón.
No se debe añadir salvado a la dieta, porque desequilibra las proporciones de calcio/fósforo.
La sal
A todos los caballos se les debe proporcionar sal en su dieta. Para el caballo en descanso o trabajo ligero es normalmente suficiente una piedra de sal. No se deben utilizar bloques de sal con fórmulas elaboradas para otros animales. Para el caballo en trabajo medio o el caballo que suda con facilidad, se debe añadir un cucharón de sal gorda a su ración de pienso. La cantidad recomendada es, aproximadamente, de unos 14 gr/día a 56 gr/día, dependiendo del calor y cantidad de trabajo. Si el caballo no quiere comer el pienso u orina más de lo normal, reduzca el nivel de sal.
Se ha demostrado que se pueden prevenir episodios de rabdomiolisis con el uso de un electrolito apropiado (calcio, magnesio, sodio y potasio). Así que la dieta diaria debe proporcionar estos elementos en sus correctas proporciones.
El selenio, con la encima glutationa preoxidase y Vitamina E, ayuda a proteger al caballo contra el daño celular producido por radicales libres. Por esta razón, estos son los nutrientes antioxidantes más importantes para todos los caballos, incluso cuando no sufren esta enfermedad. Pero, una deficiencia de Vitamina E o Selenio, en la mayoría de los casos, no es la causa principal, sino sólo un factor que puede contribuir, entre otros, a una crisis. El caballo que es susceptible de padecer este síndrome debe recibir niveles más altos de Vitamina E y selenio. El nivel mínimo recomendado es 160 ui/kg. DM de Vitamina E. Si se está utilizando aceite en la dieta del caballo como fuente energética, el nivel de selenio debe estar en 0.2 mg/kg. DM.
Escrito el 10 mayo , 2004 por admin
Una de las decisiones básicas a la hora de diseñar y construir una instalación hípica es la elección de los cercados que se van a utilizar en cada una de las zonas, ya que una mala elección puede acarrear consecuencias negativas en diversos aspectos. Veamos los cerramientos más elementales y los usos a los que se destinan.
Un cercado es un conjunto de elementos (postes de madera, metálicos, ángulos de hierro, piquetas plásticas, malla, alambre, cordón o cinta de nylon, postes de PVC…) que se instalan con el fin de proteger o dividir una propiedad, mejorar su aspecto, limitar o excluir a los animales de determinadas zonas.
Los cercados son de suma importancia por diversos factores. Algunos de los más importantes son:
El fin último de toda cerca es la perfecta delimitación de fincas, parcelas o zonas interiores concretas, para que los animales y las personas respeten las parcelaciones.
El manejo de los animales es un punto muy importante a la hora de decidir qué tipo de cercado hemos de instalar. En función de las actividades y la forma en la que queramos realizarlas, tendremos que decantarnos por un tipo u otro, y una vez escogido, tendremos que estudiar el diseño de la cerca para que se adapte exactamente a nuestras necesidades. En algunos casos es necesario que el cerramiento no sea sólo un límite de parcela, sino que nos sirva como estructura de manejo para los trabajos diarios de nuestros animales.
Un punto muy importante es la integridad física de animales y personas, ya que una cerca mal diseñada puede ocasionarles daños de diversa gravedad. Es impensable que en una parcela o prado para caballos instalemos una cerca de alambres de espino, pensando en su economía, y nos olvidemos de se trata de un elemento muy peligroso.
No debemos olvidar, en la medida de lo posible, que la estética es un factor fundamental en las instalaciones hípicas, ya que en la mayoría de los casos se encuentran en espacios de gran belleza y ésta debe ser respetada lo más posible, integrándose en el medio. Por ello, se deben buscar cercas verdaderamente útiles pero que, al mismo tiempo, no degraden la calidad visual de nuestra instalación.
Por último, hemos de hablar del factor económico. Existe una ley muy fiable para la instalación de cercas: del 100%, un 50% va para los materiales y el otro 50% para el montaje. Del 50% de los materiales, un 25% son los postes y un 25%, otros elementos.
De esta ley debemos sacar una conclusión muy importante: cuando tratamos de abaratar el cercado y pedimos una disminución de postes, o una bajada de calidad de materiales, el porcentaje de ahorro es muy bajo y lo único que hacemos es debilitar la cerca. No es rentable.
Por ejemplo: si disminuimos un 20 % el número de postes, sólo ahorraríamos un 10 % en materiales, y un 5% en el importe total de la cerca. No merece la pena ese ahorro, para el debilitamiento que generamos en la cerca.
Tipos de cercados
Haremos primero una clasificación general de cercados:
a) Convencionales: el animal no puede superar el obstáculo al que le enfrentamos.
b) Eléctricas: no superan el obstáculo por respeto (psicológico).
c) Mixtas: mezcla de ambas. Las eléctricas refuerzan a las convencionales.
Realizaremos una segunda clasificación de los principales cercados en instalaciones hípicas:
1.- Cercas perimetrales: son de vital importancia aunque, en algunas ocasiones, no se les presta la atención necesaria. En definitiva, son las cercas que han de proteger la salida y entrada de animales de la finca. A continuación, detallamos sus características esenciales:
Han de ser duraderas, ya que es una gran inversión y debe tener una vida útil considerable.
Han de ser lo suficientemente fuertes, como para resistir el empuje de los animales sin degradarse. .
Los materiales utilizados serán de calidad, con ello buscamos la durabilidad de las cercas.
No han de provocar daños. Se da con cierta frecuencia la planificación de cercas perimetrales con materiales específicos, para evitar la entrada de personas a las fincas, olvidando que esos materiales pueden dañar nuestros animales. .
No debemos olvidar, siempre que la economía lo permita, que la estética de la cerca va a marcar la imagen de la instalación.
Los materiales que deben utilizarse son: postes de madera tratada, malla de simple torsión, postes metálicos, ayudas para protección de cercas convencionales con material específico de cercas eléctricas…
No debemos olvidar que una forma de fortalecer la cerca perimetral es instalar una o varias líneas electrificadas, para evitar que los caballos se apoyen o se rasquen en la malla, alargando así la vida útil del cercado.
2.- Cercas interiores: para este tipo tenemos que tener en cuenta una serie de aspectos de diversa índole: función de los cercados, tipo de cercados adecuados, funcionalidad, estética deseada… Podremos utilizar diferentes tipos de cerca:
Cerca tejana: es la que se instala con postes de madera verticales y 2 ó más postes horizontales, sujetos con abrazaderas especiales para este tipo de cercado. Es muy importante este tipo de unión para evitar el debilitamiento del poste con las uniones clásicas (corte del poste para ajustar, tornillos de sujeción directamente sobre el poste…)
Cerca eléctrica fija: es una cerca instalada, generalmente, sobre postes de madera verticales. Sobre ellos fijamos las conocidas cintas o cordones de nylon, para electrificar con energizadores.
Cerca tejana con protección de hilos eléctricos: se protege con una o varias líneas electrificas, para evitar roturas o deformaciones de las cercas ya instaladas.
3.- Subdivisiones: el sistema más eficaz es el cercado eléctrico y, sobre todo, en su modalidad de cerca móvil. Nos ofrecen una versatilidad que las cercas convencionales no aportan. Sería más cara la mano de obra del movimiento de la cerca convencional, que el beneficio que nos propiciaría ese movimiento. Sin embargo, una cerca móvil eléctrica necesita de poco tiempo y mano de obra para su traslado.
Instalaciones hípicas
Para finalizar, comentaremos brevemente en este apartado las instalaciones mínimas necesarias para obtener un buen resultado en el manejo de nuestros animales.
Pistas, picaderos y paddocks: normalmente, para estas construcciones utilizaremos el cercado tipo tejano, explicado anteriormente, con diferentes alturas y medidas, en función del tipo de instalación.
Caminadores: elemento imprescindible en instalaciones donde se busca que los animales estén ejercitados correctamente.
Escrito el 10 mayo , 2004 por admin
La atención mutua que se dirigen caballo y jinete es una de las claves para alcanzar el éxito en nuestra equitación diaria. Este asunto lo hemos abordado en el desarrollo de muy diversos temas. Y es que es primordial establecer esta comunicación de doble vía y adquirir el hábito de mantenerla de forma constante.
Por lo general, el caballo suele tener la atención puesta en nosotros, bien para satisfacernos o para intentar evadirse de nuestras indicaciones y hacer lo que le plazca. Nosotros deberíamos también mantener nuestra atención cien por cien sobre el caballo que montamos, para percibir fundamentalmente dos cosas: qué le pasa por la cabeza en cada momento y qué pasa con su colocación física y sus movimientos.
En principio, se supone que mientras montamos siempre tenemos un plan en la cabeza sobre qué queremos que haga nuestro caballo a continuación. Ese plan incluye una serie de cosas que serían , por ejemplo, el aire en el que vamos a trabajar, el ritmo, la impulsión o deseo de ir hacia delante, la trayectoria sobre la que nos moveremos, la actitud que haremos que adopte el caballo, etcétera. Pero cuando trabajamos de esta manera, con un plan, es cuando nos damos cuenta de uno de los principales problemas de la equitación: ¡El caballo está vivo! Esto significa que tiene una voluntad propia que quizá no se avenga con nuestro plan para él. Y ahí es donde me interesaba llegar.
Una vez que hemos decidido qué hacer, tenemos que intentar entrar en la cabeza del caballo, para captar hasta dónde se ajusta a nuestras intenciones y cuándo intenta no satisfacerlas en una medida u otra o, definitivamente, trata de hacer su voluntad. La gracia está en trasmitir nuestra voluntad de forma clara y continua para disuadirle de cualquier intento de utilizar su cabeza más allá de lo que nuestra intención le indique. Pero, al mismo tiempo, debemos estar atentos a cualquier intento de iniciativa propia, para decirle, a través de nuestras ayudas, que nos damos cuenta de su intención y que no se la permitimos.
Línea de actuación
Lo ideal es cuando al percibir cualquier iniciativa por parte del caballo actuamos con la suficiente diligencia como para abortarla, antes de que haya podido llegar a realizarla. Es lo que normalmente llamamos “adelantarnos al caballo”. Así, montando tranco a tranco, por así decirlo, es como acabamos logrando una presentación homogénea del trabajo que hagamos. En el momento en que se rompa el “hilo” que une nuestra cabeza con la del caballo, éste se sentirá libre para bajar el nivel de ejecución de lo que esté haciendo. Podemos relajarnos físicamente en determinados momentos, pero la atención hay que mantenerla viva siempre.
Decíamos al principio que debemos mantener nuestra atención sobre dos aspectos: la cabeza y los movimientos. Respecto a lo último, hemos de intentar desarrollar nuestra percepción de la colocación del caballo bajo nosotros y de cómo se está moviendo. Esa percepción sólo se desarrollará si ponemos una atención viva y consciente sobre el asunto y si tenemos la ayuda exterior pertinente que nos permita ajustar nuestra idea de lo que pasa a lo que realmente está ocurriendo. Me explico: lo mismo que cuando nuestro profesor nos repite que pongamos la espalda recta, por ejemplo, y nosotros pensamos que ya la llevamos así, hasta que nos vemos en el video y nos damos cuenta de que el profesor tenía razón, igualmente ocurre con la colocación y los movimientos del caballo. Sólo con la ayuda de un experto podremos, poco a poco, aumentar nuestra conciencia de lo que realmente hace el caballo, para poder después corregirlo.
A medida que vayamos desarrollando esa habilidad, aumentará nuestra percepción de cómo mueve el dorso, de qué posición de cuello nos conviene para mantener una mejor conexión entre la parte de atrás y la de delante, de si mete más o menos los pies, si lleva el peso bien repartido entre ambos lados, etc.
El análisis constante de esos puntos, cuando somos capaces de darnos cuenta de ellos, es lo que nos permitirá trabajar al caballo de la mejor forma posible, para mejorar sus puntos flojos y hacer de él el atleta que necesitamos para las competiciones.
Escrito el 4 mayo , 2004 por admin
Aunque hay muchos estudios sobre ella, continúa siendo un problema serio para muchos propietarios. La rabdomiolisis o Enfermedad de los Lunes afecta a los músculos del caballo, impidiéndole el movimiento parcial o total. La buena noticia es que ya disponemos de mejores soluciones para su tratamiento, y de procedimientos de manejo y dieta que ayudan a reducir el riesgo de padecerla.
Es invierno y, después de unos días sin montar, decides que hay tiempo de escaparse para dar un paseo por la mañana. Tienes algo de prisa, así que te montas rápidamente y piensas salir trotando. Pero, de repente, parece que a tu caballo le cuesta salir hacia adelante y su tranco es más corto de lo normal. Se para y está sudando más de lo normal. ¿Pasa algo o es solamente desobediencia? Si has tenido un caballo con rabdomiolisis, esta historia te puede sonar. Aunque hay muchos estudios sobre este síndrome, es un problema serio para muchos caballos y sus propietarios. Pero, parece ser que ahora disponemos de más soluciones que antes.
Los veterinarios empezaron a diagnosticar este síndrome hace más de un siglo. Ahora los caballos no suelen morir, pero la incidencia de episodios suaves parece aumentar. Esto puede ser un reflejo de que estamos más pendientes de la salud de nuestros caballos o puede estar relacionado con cómo los manejamos y damos de comer.
Esta condición puede afectar a cualquier tipo de caballo sin importar su raza, valor, edad o sexo. Sin embargo, en algunas razas, hay más casos entre yeguas y potras. Hay cierta confusión sobre esta enfermedad, porque los mismos síntomas pueden surgir por causas distintas y, por esta razón, su tratamiento y manejo es diferente.
En el siglo XIX y a principios del siglo XX, los caballos en las fincas no trabajaban los domingos. Sin embargo, no se reducía proporcionalmente la cantidad de pienso que recibían y el pienso en sí estaba basado totalmente en mezclas de cereales. De vez en cuando, algún caballo se colapsaba de manera repentina, con daño muscular severo, el lunes, durante el trabajo. Por esta razón, uno de los nombres comunes de esta enfermedad es la Enfermedad de los Lunes.
En cuanto se empezó a observar la relación existente con la nutrición y con el manejo de cuadra, disminuyeron de manera importante los casos de esta enfermedad. Pero, en los años 30, se volvieron a ver bastantes casos por la práctica de moda en esos años de proporcionar grandes cantidades de melaza al caballo, antes del ejercicio. Se concluyó que la razón teórica de este aumento de casos era que un alto nivel de glucógeno en el músculo, que se convertía rápidamente en niveles excesivos de ácido láctico durante el ejercicio, envenenaba las células musculares. Sin embargo, en la década de los 80, esta teoría no estaba ya aceptada, pues se comprobó que la mayor parte de los caballos que sufrían esta condición, no tenían niveles más altos de ácido láctico en su plasma o músculo que los caballos que no padecían dicha condición, estando ambos grupos de caballos sometidos al mismo nivel de trabajo.
¿Cuales son los signos clínicos?
Esta condición afecta a los músculos de los caballos a tal nivel que no pueden funcionar normalmente. Pierden la capacidad parcial o total de moverse. Los signos pueden ser tan sutiles como el caso de un poni que no alarga el tranco cuando se le pide, o tan evidentes como el de un caballo que no quiere o no puede moverse. En algunos casos más extremos, el animal puede hasta caerse y no poder levantarse.
Los signos clínicos pueden ser obvios durante el trabajo pero, en el momento en que surge el problema y su severidad, varían entre caballos y varía también con el mismo caballo en ocasiones diferentes. El periodo de tiempo entre crisis puede variar de días a meses, aunque el periodo más vulnerable para que se repita el problema es, normalmente, justo cuando el caballo vuelve al trabajo, después de su convalecencia.
Durante un episodio, el animal afectado sufrirá dolor y ansiedad, aunque el nivel varía entre caballo y caballo, y depende también del daño sufrido. Normalmente, los músculos del dorso, de la grupa y de las extremidades traseras serán los principalmente afectados, pero en algunos caballos pueden observarse daños en las cuatro extremidades. Puede haber inflamación en los músculos y el caballo sufrirá dolor local, pero en casos leves puede no notarse. El área afectada es, normalmente, generalizada y suele afectar a varios grupos musculares; así que si el dolor está muy localizado puede que sea debido a un problema muscular que no esté relacionado con rabdomiolisis.
¿Cuál es la causa?
La mayor parte de los caballos que sufren esta enfermedad son susceptibles a padecer la misma. De hecho, la causa puede tener alguna raíz genética. En estos caballos, cuando se juntan varios factores de riesgo, como mal manejo de cuadra o si hace frío o calor excesivo, si padecen alguna infección o cojera, si padecen un desequilibrio hormonal, una dieta alta en almidón o un periodo de estrés en combinación con ejercicio, da lugar a una crisis.
Por el gran rango de factores que pueden causar el problema, las medidas que se toman con un caballo puede que no funcionen con otro. Hay dos grupos principales que padecen causas específicas y diferentes, que han sido descubiertos en los últimos diez años, de los que hablaremos más tarde.
Escrito el 27 abril , 2004 por admin
Una duda muy habitual entre los propietarios de caballos es dónde mantenerlos. Algunos sostienen que es mejor tenerlos en cuadras, mientras que otros estiman más aconsejable que estén en libertad, aunque no faltan partidarios del sistema mixto de semi-libertad, en el que el caballo tiene una cuadra con un espacio abierto de diferentes dimensiones, donde puede elegir. Veamos ventajas e inconvenientes.
Sobre este tema debemos ser cuidadosos y tener un criterio lógico a la hora de poder elegir, si es que tenemos la posibilidad de hacerlo, pues en muchas situaciones no nos queda otra alternativa que la de tener nuestros caballos encerrados por falta de espacio.
Es más que obvio que la mejor forma de cuidar el equilibrio mental de un caballo será el tenerlos de la forma en que ellos están naturalmente, es decir, en el campo, en una manada junto con otros caballos.
De todos modos, será un conjunto “armado” por el hombre, pues les estamos imponiendo el grupo al que pertenecen, somos nosotros quienes elegimos a sus compañeros, y no ellos.
Es aquí cuando podemos tener algún problema, pero que, generalmente, no reviste gravedad, y que estos problemas estarán marcados por la cantidad de espacio con el que cuenten, recordando que sus territorios, si bien tienen sus límites, son muy extensos y abiertos.
Ya todos sabemos que los caballos son seres gregarios, esto quiere decir que viven en sociedad, y como todo grupo social tiene sus normas y cada caballo tendrá su jerarquía y su función dentro del grupo, serán ellos mismos quienes pongan los límites y buscarán la armonía que caracteriza a la manada, marcando sus pautas de comportamiento, que la enorme mayoría de las veces no pasan de ser simples gestos que se mal interpretan como peleas.
Está claro que tendremos que tener cuidado en el grupo que tengamos en un prado, pues no habrá ningún problema si contamos con espacio suficiente y tener, por ejemplo, un grupo que esté formado por yeguas y caballos castrados.
Es lógico que veamos algunos enfrentamientos a la hora de los primeros encuentros, cuando aún no están establecidas las jerarquías ni las funciones, cosa que puede llevar unos días hasta que se conforma la organización y, posiblemente, asuste a más de uno que no esté acostumbrado a este tipo de encontronazos.
No debemos temer al hecho de no poder agarrar a los caballos o potros que tenemos en libertad, pues esto se soluciona de una manera muy gratificante cuando logramos una buena relación de confianza con nuestros animales, como explicamos en el artículo de “El caballo que no se deja agarrar”.
Si por nuestra situación no es posible tener los caballos en libertad, debemos buscar el mejor modo de tenerlos, intentando que se asemeje en todo lo posible al medio natural, para cuidar su equilibrio mental, y uno de los factores que debemos tener más en cuenta es el del aislamiento, pues resulta ser un principal motivo de problemas. Aislar a un caballo va en contra de su naturaleza, por eso lo más aconsejable será que tenga la posibilidad de sacar su cabeza fuera de la cuadra. Esto le da, no sólo la posibilidad de comunicarse con los caballos vecinos, sino también la de tener vista a un espacio abierto, evitando acumular tanto estrés.
Intentaremos también que el tamaño de la cuadra sea lo más grande posible, teniendo en cuenta que, tratándose de las necesidades de un caballo, cualquier cuadra será pequeña, por grande que nos parezca.
Es verdad que tendrá mucho que ver el temperamento de cada caballo, y también su edad, pues la gran mayoría de los potros y caballos jóvenes tienen una gran necesidad de “gastar” la energía que se va acumulando en las horas de encierro, y que siempre se desahogarán mejor en libertad.
Si imaginamos por unos minutos cómo funciona la mente y el cuerpo de un caballo en libertad, entenderemos rápidamente esto del tamaño de la cuadra. Muchas veces veremos, por ejemplo, a dos ponis dentro de una cuadra o a una yegua con su potro, y más animales también. Pero cuando esto se hace respetando las necesidades del animal, no tendremos ningún problema.
Cuidar el equilibrio
Sería absurdo ser más papistas que el Papa y afirmar que es “malo” tener caballos dentro de una cuadra, cuando hay tantos cientos de miles de caballos en esas condiciones. El tema estará centrado en cuidar el equilibrio de las necesidades de cada caballo.
Hay mucho caballos que pasan muchos días sin salir de sus cuadras y, aparentemente, no acusan ningún tipo de problemas cuando salen a trabajar, y otros que enloquecen o tienen serios problemas de conducta y adquieren todo tipo de vicios por aburrimiento.
Y claro está que no es cuestión de tener encerrados sólo a aquellos caballos que por su temperamento lo llevan mejor, sino de darle a cada caballo lo que necesite sin confundir que esto se arregla solo con trabajo, pues esa es otra forma de resabiar muchas veces a algunos animales con síntomas como, por ejemplo, no querer salir de la cuadra, cosa que va totalmente en contra de su naturaleza.
Debemos cuidar, en todo momento, el equilibrio de sus necesidades de espacio, comunicación, trabajo y ocio, sabiendo apreciar cuál es la mejor combinación para “cada” caballo.
El tema de las condiciones es algo que a veces se descuida un poco y se ven caballos viviendo en cuadras que están en naves donde, si respiramos profundamente, se nos caen las lágrimas, y eso que sólo estamos un rato.
Imaginen o pregúntenle a un veterinario lo que les pasa a los pulmones de un caballo que está días enteros respirando esas emanaciones de amoniaco y otras sustancias. Dejando de lado insectos, bacterias, fermentos…
El sentido común me indica que la calidad de vida que tiene el caballo en una cama limpia no será igual que la de un animal que respire sus heces, se acueste sobre ellas… No sólo tendrá un aspecto “intocable”, sino que la comodidad no será la misma. Jamás he visto un semental en libertad que se acueste sobre una montaña de heces; ellos mismos las hacen en las esquinas de las parcelas donde viven.
Tener las camas en un estado impecable implica tiempo, trabajo y dinero, y algunas veces no hay un sentimiento que lo justifique.
Una cosa es la limpieza y otra es la ventilación, a la que no debemos restar atención, y entender que los caballos que se encuentren en naves deben contar con un importante volumen de aire renovable cuidando, claro está, las diferencias de temperatura muy abruptas, que es lo que puede causar daño al caballo.
No debemos temerle al frío, siempre y cuando el caballo esté acostumbrado y preparado, pues si un caballo ha nacido en un clima frío y su pelaje se prepara durante el otoño para recibir el invierno y tiene la energía necesaria que le da una buena alimentación, puede pasar noches bajo cero sin ningún problema.
Si esto le sucede a un caballo delgado, débil, con el pelo corto y sin que esté acostumbrado, posiblemente tenga algún problema y un gran sufrimiento, y tengan en cuenta que en condiciones naturales los caballos se protegen más del calor que del frío, por lo que debemos poner atención a las necesidades de sombra durante las horas de verano en que el sol está más alto.
También es importante el tema de la luz y la radiación solar, que a algunos caballos afecta más que a otros. Si nuestra situación es la de tener a los caballos en cuadras, dentro de una nave, intentaremos que estas cuenten con una cama limpia, iluminadas, bien ventiladas, lo más amplias posibles y evitando el aislamiento, pues es preferible que estén en jaulas y no en cajas (boxes). Esto se puede solucionar fácilmente abriendo ventanas en las paredes, con rejas, que comuniquen una cuadra con otra.
Se entiende que en algunos casos de caballos enteros, o caballos que utilizamos para competir, con una disciplina de entrenamiento, muchas veces es conveniente tenerlos en una cuadra. También es cierto que el cuidado de la belleza del caballo, sobre todo en crines y cola, siempre será mejor dentro de una cuadra, pero podemos dejarlos en libertad una buena parte del día sin que esto perjudique su estado, al contrario, una buena revolcada le hará mucho bien a su pelo y a su mente, y a nosotros no nos costará mucho volverlo a dejar en condiciones.
Como todo en esta vida, lo importante es tratar de buscar el equilibrio, procurando lo mejor para todos y poniendo un poco de esfuerzo de nuestra parte por amor al prójimo, en este caso del caballo.
Escrito el 20 abril , 2004 por admin
Hablar de fasciología es complicado por la cantidad de conceptos que abarca y su inspiración en la extensa medicina tradicional. Sin embargo, su fin último y su procedimiento están claros. Busca la salud del caballo, tratándolo como un ente global. Llega esta novedosa técnica a España de la mano del francés Lionel Courtot.
Para entender el proceso de esta técnica que el experto francés Lionel Courtot y el veterinario español Carlos Flecha están llevando a cabo en nuestro país desde el pasado año, y que han dado en llamar “Horse Global Treatment” (Tratamiento Global del Caballo) hay que partir del conocimiento del concepto que origina su nombre: fasciología. La fascia, propiamente dicha, es una capa de tejido conectivo, que cubre y une las estructuras corporales. El vocablo procede del latín y quiere decir “banda que ata”. Se trata de un tejido que permite la conexión directa de todo el cuerpo, su unión interna. Y así la fasciología es la técnica que estudia el conjunto del cuerpo, viéndolo como un todo y no sólo centrándose en las patologías.
No es sencillo adentrarse en una práctica que conjuga procedimientos extraídos de la medicina tradicional china, la acupuntura, la osteopatía y la homeopatía… El fasciólogo no busca únicamente la curación de una dolencia concreta, sino que primero intenta recuperar la salud plena del caballo, devolviéndolo a su estado de equilibrio.
Tensiones
En cualquier organismo humano o animal, debido a influencias externas e internas, se pueden producir tensiones de diversa índole, que afecten a funciones orgánicas, articulaciones, etcétera. En este caso, la fascia, que tiene una consistencia visco-elástica en su estado natural, se vuelve fibrótica, se contrae, y por sí misma produce dolor, impiediendo, por tanto, la función.
La fasciología trata entonces de eliminar esas tensiones, regresar al estado de salud y equilibrio del cuerpo. El fasciólogo se toma su tiempo para ir eliminando el dolor paulatinamente, yendo hacia la causa del mismo, hasta que este desaparece por completo, y previniendo también su reaparición.
Según Lionel Courtot: “Se busca la salud global del organismo. Si el cuerpo del caballo está en salud, puede eliminar él mismo la patología. Hay que poner equilibrio todo en el cuerpo e instalar la comunicación entre órganos, para que todos ejerzan bien su trabajo”. El experto localiza las tensiones o bloqueos con sus propias manos, en los huesos, las articulaciones y los órganos internos, ve dónde están situados y qué órganos está en relación con ellos, por las transmisiones nerviosas. Es clara la correlación que existe entre un órgano y una articulación, por ejemplo, entre el estómago y la babilla, o los lumbares con el intestino…
Courtot lleva años trabajando esta técnica funcional en personas, y también en équidos, por su afición hacia el mundo ecuestre, con importantes resultados que le han llevado a tratar a ejemplares de jinetes internacionales, como Jean Paul Kircher, e importantes ganaderías. “Los caballos son animales muy sensibles y reaccionan mejor”, asegura. “Lo que hago son pequeñas manipulaciones que no le molestan. Al caballo le gusta esta técnica”, señala Lionel Courtot.
Veterinario y fasciólogo apuestan por un concepto único de ciencia: “En el mundo entero se habla de la existencia de medicinas paralelas, pero pienso que estamos ante un concepto erróneo. Esta afirmación quiere decir que nunca se encuentran, cuando estamos concurriendo en una falsa teoría, puesto que Medicina sólo hay una, indivisible. Nosotros, lo que hemos hecho es mezclar técnicas y ver la globalidad del caballo, el conjunto”, puntualizan.
Courtot y Flecha se apoyan en el conocimiento de los meridianos de acupuntura para diagnosticar, y también de la homeopatía y la alopatía (que utiliza medicamentos contrarios para combatir las enfermedades, suprimiendo los síntomas), sumando efectos y logrando resultados más rápidos. La idea final es curar al caballo “hablamos de caballos de deporte, que cuanto antes vuelvan a su estado normal y mejor se asegure su salud global, mejor”, añade el fasciólogo.
Flecha, que trabaja codo con codo con Courtot en España y en Francia, asegura que “en la mayoría de las ocasiones, llegamos al mismo diagnóstico con técnicas distintas. Generalmente hacemos una historia clínica del paciente y, sobre ello, configuramos el diagnóstico y el tratamiento”.
Es importante también el papel del propietario o jinete: “Que conozca la biomecánica, puesto que el tratamiento global que aportamos va hasta la utilización del caballo, y esta debe ser la correcta, sin tensiones, para conservar su buena salud y el equilibrio del que hablábamos al principio”.
La fasciología se va abriendo camino en España de la mano de estos expertos. Humanos y animales podrán disfrutar de los beneficios de esta técnica que previene, cura y, sobre todo, no provoca daño, ni rechazo alguno por parte del caballo.