“Cascabel”

Escrito el 16 julio , 2009 por

Hola: soy Pilar, tengo 14 años y soy de Málaga. Os quiero contar mi historia, que es algo que pensé que nunca podría pasar. Bueno, ahí va la historia: yo montaba en Torremolinos…

Hola: soy Pilar, tengo 14 años y soy de Málaga. Os quiero contar mi historia, que es algo que pensé que nunca podría pasar. Bueno, ahí va la historia: yo montaba en Torremolinos en la cuadra que antes era de mi abuelo, y montaba a la yegua de mi abuelo, que era de Doma Vaquera, pero mi abuelo vendió a “Popins”, su yegua, y entonces sólo daba paseos por el campo con los caballos de clase, y decidí irme a montar al Hipódromo Costa del Sol con Samuel Oliva.

Allí empecé a saltar, y al cabo de un año y medio llegó a la cuadra la familia Peralta Campañas. Eran tres hermanos: el mayor, de 15 años; el mediano, de mi edad, 13; y el pequeño, de 8 años. Traían tres caballos y un poni D que se llamaba “Cascabel”.

El poni era muy joven y tenía un carácter difícil. Era muy rebelde. Se botaba constantemente, y Álvaro siempre se caía y le cogió miedo. Entonces, nadie lo montaba. A mí me gustaba mucho y le pedí un día a Samu, mi profesor, montarlo en un clinic de Saltos, y lo monté, y me encantó. Era perfecto. Sus botes, al principio, no me gustaban mucho, pero me acostumbré a ellos.

Así lo fue montado mucha gente, pero el caballo tuvo un cambio radical en su carácter. Todos los que lo montaban se caían de él, menos una amiga que se llama Giulia y yo, pero ella se cayó del caballo y se rompió un brazo. Sólo quedaba yo. Todos lo odiaban; me decían :”¿cómo te puede gustar ‘Cascabel’?” Y él notaba que yo era la única que le quedaba, y nunca me ha fallado.

Empezamos a concursar y lo ganábamos todo (en lo que concursáramos, claro), y yo, después de cada concurso, iba al dueño, Emilio Peralta, y le daba las gracias por dejarme concursar con “Cascabel, y el me decía que “nadie es capaz de montarlo como tú. El caballo sabe que lo quieres y cuando salís a pista todos los que van primeros tiemblan y dicen ‘ya está esa tal Pilar con el poni ese. Ya nos podemos despedir del primer premio’”, y me decía: “no me tienes que dar las gracias. Ese caballo es tuyo, así que disfrútalo y dale cariño, porque eres la única persona que no lo quiere para ganar concursos, y él lo sabe”.

Así fue. Todos los concursos, la misma historia, y disfrutábamos los dos montando, limpiándolo… Siempre jugueteaba conmigo cuando lo limpiaba, y lo sigue haciendo. Cuando íbamos a dar una vuelta, pero no montados, sino andando, siempre me empujaba para que corriéramos. Siempre me da con su cabeza.

Es muy cariñoso, y así ganamos el Campeonato de Málaga de Saltos, porque no es que fuera yo una buena amazona y él un excelente caballo: es que íbamos a disfrutar, y él pone todo su empeño en que ganemos, y nunca se separa de mí.

Quiero dar las gracias a Álvaro, por dejarme a su poni, y sobre todo a su padre, Emilio Peralta, que siempre me lo deja y lo mantiene en unas instalaciones caras para que él sea feliz montándolo yo.

Quiero decir que si venden a “Cascabel”, me muero; que si le pasa algo, voy detrás; que me gastaron una broma diciéndome que se había ido de la cuadra, y lloré como una tonta; que lo quiero y que es mi vida; y que si algún día se va, seguiré montando, pero nunca con la misma alegría ni el mismo cariño, nunca se lo podré dar a otro caballo, y dejaré de concursar, que es lo que más me gusta, por él; y que si va a estar mejor que conmigo y lo van a cuidar, perfecto.

Gracias. Un beso.

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