“Bailarina”

Escrito el 11 febrero , 2009 por

¡Hola a todos! Me llamo Carolina, tengo trece años y vivo en Gran Canaria, concretamente en Valsequillo. Me gustan todos los animales, y en especial los caballos. Hasta hace muy poco tenía una yegua a la que quería con toda mi alma…

… se llamaba “Bailarina”, y éste es un pequeño homenaje para ella. Siempre estarás en mi corazón, nunca te olvidaré.

Un día estaba celebrando un cumpleaños y salió (como siempre) el tema de los caballos. Yo nunca (ni nadie de por aquí) había tenido ningún caballo, pero siempre quise tener uno desde que tenía tres años.

Oí algo de que mi tío les iba a comprar un caballo a mis primos, en verdad me desilusioné, porque mis primos iban a tener y yo no.

Al cabo de una semana, el lunes 24 de noviembre de 2004, mi padre me dijo que lo acompañara a la carretera a buscar una cosa y vi pasar un van, y le dije a mi padre “mira qué bonito el caballo”, y él se rió. Al cabo de unos minutos vino el van y del coche que lo llevaba salió un hombre y me dijo que fuera a coger a mi yegua. Yo no me lo creía, pero cuando mi padre me dijo que era para mí y sólo para mí me puse a llorar de alegría. Desde ese día no nos volvimos a separar, y la quería tanto que no hay palabras para explicarlo, sólo los que tienen caballos saben como se quiere a un caballo. Era la mejor yegua que existía y la mejor que existirá para mí, ella lo demostraba y hubiera dado mi vida por ella, pero no pudo ser.

Un día la vi muy pálida y sin ganas de nada, y corriendo fui a llamar al veterinario. Me dijo que tenía un cólico con impactación en colon. Le dio un tratamiento muy fuerte y dijo que si eso no le hacía nada, no había nada que hacer, ya que por la edad que tenía no se podía operar. Aguantó cuatro días en muy mal estado, pero al cuarto día vi que una lágrima corría por su cara y me acariciaba con su cabeza como diciéndome adiós. Ese día no me despegué de ella. Al día siguiente ocurrió mi peor pesadilla y entré en una depresión por no tenerla.

A día de hoy sigo echándola de menos y hay veces que pienso que no puedo seguir viviendo sin ella. La echo mucho de menos.

Gracias por leer, y adiós.

Almacenado en: Tu Rincón

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