Categorizado | Temas del caballo

¿Cómo educar al potro? (II)

En el reportaje anterior, hacíamos referencia a las fases y etapas en la educación del potro. En éste, nos centraremos en cómo conseguir las metas propuestas en el adiestramiento del caballo joven desde la llegada al box hasta la competición.
Cuando baje del camión hay que darle agua, asegurar que ha viajado bien, que no tenga ningún roce ni problema. Es mejor que se tranquilice en su box un rato. Póngale algo de heno y déjele en paz. Si está tranquilo después de unas horas, se puede llevar de la mano y pasear. No se debe soltar el caballo en un prado, porque puede empezar con galopes y hacerse daño. Si está realmente nervioso, debe ponerle en un box donde pueda ver a otro caballo, si es posible. Si el potro intenta saltar la puerta de su box, ciérrele y háblele tranquilamente desde fuera. También se puede poner otro caballo maduro y tranquilo cerca de la puerta o en la cuadra de al lado para que se tranquilice.

Después de un viaje es normal que el caballo llegue algo agitado y pueda estar deshidratado. Aunque tenga que ganar peso, hay que tener paciencia la primera semana y darle mucho heno (mojado durante veinte minutos, si puede ser) y un pienso suave para que se recupere. Necesita tiempo para pasar el estrés de su nuevo entorno y para crear una flora intestinal con el fin de digerir su nuevo pienso.

Otro problema típico que surge con los potros importados es que se les irritan los ojos con las moscas en el primer verano que pasan aquí. Una máscara contra ellas previene cualquier irritación que pueda surgir.

El trabajo
Cuando se empieza con el trabajo del potro, este va a depender de su disciplina. Hay concursos morfológicos y subastas para todo tipo de caballos, casi a partir del destete. Los potros destinados al hipódromo empiezan a trabajar con dos años. También hay concursos de salto en libertad y presentación de aires desde esa edad. Los caballos de Saltos y Doma Clásica se empiezan a trabajar montados normalmente a los tres años, pero muy suavemente, como toma de contacto, y vuelven al campo para descansar y crecer. Los caballos criados en Irlanda cazan con frecuencia a partir de los 3 ó 4 años, y el caballo destinado a Completo no comienza a competir en campo hasta los cinco años, aunque es usual que empiecen a participar en concursos de Doma y Salto de pista con cuatro años.

La primera lección que debe aprender el potro es estar tranquilo, con una montura puesta y un jinete encima. Mucha gente empieza con un caballo en el box con la montura puesta y luego ponen su peso encima poco a poco. Dan cuerda al potro con la montura y después con un jinete encima, que empieza a coger las riendas e introducir el potro a la pierna. Ahora hay profesionales como Monty Roberts que son capaces de ponerle al caballo a la silla y montarlo en media hora. Lo que tienen en común todos los sistemas es que el caballo aprenda aceptar la montura y el jinete sin miedo ni sustos.

La siguiente lección es que tiene que ir siempre hacia delante y recto. Hay muchas maneras de enseñarle, pero una de las más fiables es trabajándole en el campo, en una pista de galope o en una pista grande. Otro ejercicio bueno es conducir al potro con riendas largas, pero esto se debe hacer sólo si tiene experiencia o trabaja con un entrenador profesional. Sirve de mucha ayuda al principio si le puede acompañar un amigo con otro caballo maduro y tranquilo, el potro se relajará mucho. Merece la pena incluso pagar a un profesional que lo haga, si tiene miedo o le falta experiencia o tiempo para empezar bien con el potro.

Un buen contacto de boca también es importante. No hay que pedir al potro que trabaje redondo, ni tendrá los músculos necesarios para hacerlo. Hace falta que él busque el contacto con el filete y mantenga la mandíbula relajada para empezar.

Las alegrías
Después de un mes de trabajo serio y buena comida, los potros pueden empezar a botarse o buscar razones para asustarse. Como niños que son, tienen mucha energía y poco espacio y tiempo donde gastarla. Mientras que un bote de alegría no hace daño a nadie, si el caballo lo hace a menudo puede empezar a ser peligroso. A ningún jinete le gusta besar el suelo y, además, un caballo suelto puede hacerse daño a sí mismo y a todos los que tiene a su alrededor.

También hay que decir que cada caballo tiene su propia personalidad y, mientras no sea peligroso, hay que dejarle cierta libertad. En realidad, es casi imposible dominar por la fuerza quinientos kilos de caballo, así que más vale convencerle para que coopere con nosotros.

No se debe dejar al caballo joven en el box varios días seguidos. Cuando salga, lo hará como un diablo, y puede hacer daño tanto al jinete como a sí mismo. Si sale demasiado fuerte, dele cuerda antes de montar.

No es una buena costumbre dar a un potro golosinas, porque pueden coger el vicio de morder. Sin embargo, una golosina después de una sesión buena de trabajo es un incentivo. Se debe ofrecer la golosina siempre al final y en el mismo sitio.

Lo importante para producir un caballo joven es afrontar cada fase de tal manera que el caballo siempre se fíe de su jinete y de la persona que lo maneja en la cuadra. El potro nunca debe tener la sensación de tener que protegerse contra lo que le pedimos. No hay que pedirle hacer algo para lo que no ha recibido preparación. Los caballos son inteligentes y, normalmente, quieren hacer lo que nosotros les pedimos, pero tienen que entender qué es lo que queremos. Cada caballo tiene sus talentos y limitaciones, según su personalidad, y hay que conocerle y respetarle.

En los altos niveles de competición es importante querer ser competitivo, pero cuando se empieza con un caballo hay que analizar cómo ha respondido el animal, independientemente del resultado. Un recorrido de Saltos hecho despacio, pero con cabeza, sirve más que un recorrido alocado en el que hayamos ganado un trofeo, pero sin que el potro respetase las distancias ni las pautas correctas para saltar. El caballo de Doma Clásica con un apoyo falso o que se le empuja hacia los movimientos avanzados, sin desarrollar su fuerza de dorso ni su rectitud previamente, no podrá subir de nivel y tendrá un mayor riesgo de lesiones. Es nuestra responsabilidad, como jinetes y propietarios, manejar los caballos jóvenes con cabeza o tomar el camino más fácil y comprar un ejemplar ya maduro, que sirva directamente para lo que queremos hacer.

Comparte esta noticia!

Deja tu comentario

Revista Ecuestre

Portada Revista Ecuestre

Núm. 380

OCTUBRE 2014

ESTE MES EN ECUESTRE

SUSCRÍBETE

 

Síguenos en Twitter

Boletín de Noticias

Recibe las novedades de Ecuestre en tu mail:

Ofrecido por FeedBurner

Monta en libertad

También en Facebook

Estudio del Impacto del sector ecuestre (RFHE. Daemon Quest by Deloitte)

Anuncio Ecuestre

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD